Con todo respeto a Greta Thunberg, pero la bomba de tiempo de la deuda corporativa es la amenaza más inminente. (Foto: Bloomberg)
Con todo respeto a Greta Thunberg, pero la bomba de tiempo de la deuda corporativa es la amenaza más inminente. (Foto: Bloomberg)

Podemos llamarlo el efecto Greta. Los titanes de las finanzas globales, concentrados en las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional en Washington este fin de semana, identificaron el cambio climático como un riesgo clave para la salud a largo plazo de la economía global. Fue uno de los temas de discusión candentes, tal vez inspirado en parte por la activista adolescente que ha dado celebridad a la causa ambiental. Pero una preocupación más inmediata dentro del alcance de los banqueros también ocupó un alto lugar en su lista de preocupaciones: los niveles récord de deuda corporativa, escondida en bolsillos ocultos del sistema financiero, con el potencial de generar un daño enorme.

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