
Carlos Diez CansecoEX GERENTE GENERALde la snmPE
Quienes conocimos y tratamos a este apurimeño, podemos decir que fue un caballero. Conocido como el Cóndor de Apurímac, era un amante de los Andes, conocedor de sus necesidades y de sus potencialidades. Nunca cejó en su empeño por hacer minería, sacando fuerzas de adentro para generar desarrollo, como él decía. Por eso, es difícil entender cuál fue la razón que tuvieron los insanos terroristas para privar a su familia y al país de un hombre generoso y emprendedor.
David provenía de una familia de Abancay, donde estudió primaria. La secundaria la hizo en Cusco, y se graduó con honores en la UNI, donde trabó estrecha amistad con su maestro, el ingeniero Mario Samamé.
Lo conocí a fines de los 80. Era un empresario exitoso, muy cercano de otro querido amigo, el ingeniero Andrés Bravo Bresani. Ambos, de actitud progresista, eran promotores del Instituto de Estudios Económicos y Mineros (IDEM), un centro de investigación y divulgación editorial, que daba a conocer la importancia de la minería para el desarrollo del Perú y sus regiones.
David tuvo un recorrido profesional muy interesante. Se inició siendo cachimbo en Milpo, de la que llegó a ser superintendente general. Luego fue director general de Minería y ayudó a Omar Torrijos a promover la minería en Panamá. Como empresario, destacan sus intervenciones en Kantanga, Santander y Madrigal.
En Madre de Dios, fue pionero, junto con Goñi de Lozada y Hernando de Soto. Lamentablemente, un entorno agresivamente informal los boicoteó, perdiéndose la oportunidad de un desarrollo minero ordenado, social y ambientalmente adecuado.
Pero quedarnos con el recuerdo de David no es suficiente. Quisiera imaginarlo abrazando la actual expansión minera peruana. Qué orgulloso se sentiría ahora que el Perú compite con Chile la quinta posición mundial como destino de inversión en exploración minera.Es más, Apurímac, el segundo departamento más pobre del Perú, según el INEI, se ha convertido en una de las regiones con mayores perspectivas de inversión minera. Concentra el 20% de los proyectos mineros registrados por el MEM, lo que le da un potencial de inversión superior a los US$ 10,000 millones.
David siempre comentaba sobre el potencial del hierro en Apurímac, y de la necesidad de desarrollar infraestructura para extraerlo. Hoy están los proyectos ferrosos Ferrum y Ferrobamba Iron en Andahuaylas, y los cupríferos y auríferos de Las Bambas, Haquira y Angostura en Cotabambas, Los Chancas y Selene en Aymaraes, y Trapiche en Antabamba, entre otros.
Como preveía David, su desarrollo beneficiará a toda la región, pues justificará la construcción de carreteras y vías férreas, generará empleo y demandará bienes y servicios de empresas y productores locales y foráneos. Además, su contribución fiscal sustentará los servicios de educación y salud, y promocionará el agro.
Pero si bien el sueño de David se está haciendo realidad, también me imagino su desesperación por el retraso de las inversiones que tanto podrían contribuir al desarrollo nacional, en especial de la sierra, donde se encuentran los más pobres. Y es que David, Jesús Arias, Ernesto Baertl, Luis Hochschild, Andrés Bravo Bresani, Alberto Benavides, serranos de nacimiento o de corazón, empresarios exitosos y progresistas, la vanguardia de la minería moderna en el Perú, no podrían dudar de que el desarrollo de la sierra peruana pasa por la minería, que ha demostrado ser complementaria y promotora de la agricultura y del desarrollo regional.
El sueño de David nos compromete a promover el desarrollo haciendo empresa y minería para crear un presente y un futuro con oportunidades para todos, para las niñas y niños de las zonas andinas. Que Apurímac se convierta en un polo de desarrollo y en orgullo del Perú. Esa es la responsabilidad que nos deja gente que trabajó duramente por un Perú mejor.
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