
OPINIÓNLa economía divertidaCarlos A. Anderson – Economista
E l profesor de la PUCP, Waldo Mendoza, ha escrito —para mi sana envidia— el libro que yo quería escribir: "Macroeconomía intermedia para América Latina". Un libro riguroso, envolvente, respetuoso de la mejor tradición de los libros de texto clásicos de la macroeconomía que, sin embargo, establece de manera novedosa contactos directos con la realidad de la gestión de la política macroeconómica tal y como se practica en América Latina. En particular, el profesor Mendoza —quien además ha sido viceministro de Economía y Finanzas— destaca la existencia de nuevos y poderosos instrumentos para el ejercicio —desde el Banco Central— de la política monetaria y, desde el Ministerio de Economía y Finanzas —de la política fiscal.
Aún más importante: el libro tiene un tratamiento diferencial y específico para que sus lectores capturen—como mínimo- la esencia del fuerte impacto que pueden llegar a tener los cambios bruscos en las condiciones de la economía internacional sobre economías abiertas como la peruana. Un cambio sutil de enfoque que se manifiesta desde sus primeras páginas y que destaca, por contraste, el tratamiento tan superficial y anómalo que recibe esta realidad tan latinoamericana en los libros de texto de macroeconomía con los que se educan nuestros jóvenes economistas. Este acercamiento a la realidad latinoamericana les habrá de permitir a nuestros futuros economistas comprender más cabalmente las sutilezas de una política cambiaria de flotación "sucia", los límites de una política fiscal que no puede suponer —como en el caso de los Estados Unidos— que se cuenta con fuentes infinitas de financiamiento, y que además les permite entender por qué no es tan buena idea creer a pie juntillas el "dictum friedmaniano" acerca del papel central de la oferta de dinero como instrumento principal de la política monetaria.
Eso sí, el libro del profesor Mendoza no constituye ni por asomo uno de esos intentos por desarrollar "el modelo propio", como quien desarrolla "la medicina propia" o la "ciencia aeroespacial propia". Nada de eso. Aquí no hay heterodoxias. En sus páginas se puede encontrar una discusión clásica e informada acerca de la IS-LM, del modelo Mundell-Fleming, de la determinación del tipo de cambio real, etcétera. Así, el libro se enmarca en el ámbito de los libros de texto que reflejan el conocimiento existente de la macroeconomía según lo entiende el "main stream" (la corriente dominante) de la Teoría Económica. Con una ventaja: pone en contexto el consenso acerca de lo que sabemos los economistas.
Consenso que es violentado con cada crisis sistémica de la economía internacional, como ocurre desde la caída fatídica del banco de inversión Lehman Brothers, que transformó una crisis del mercado de hipotecas norteamericano en una hecatombe financiera de alcance mundial. El recuento del impacto de la crisis sobre la teoría económica que presenta el libro es no solo informada sino muy bien escrita y descrita. Todo un ejemplo de pedagogía expositiva. La economía peruana y la latinoamericana constituyen un aspecto importante de la narrativa del libro, a partir de la presentación de hechos estilizados que sirven para darles realismo a las disquisiciones de la teoría macroeconómica. Este solo hecho "justifica", como diría Borges, el libro "Macroeconomía intermedia para América Latina". Llena un vacío. Marca un rumbo, pero no cae en el chauvinismo. El libro tiene una muy clara explicación de la política monetaria de los Estados Unidos diseñada al limón para atenuar y superar la crisis económica y financiera y, cuando es necesario, encuentra puntos de referencia en la economía internacional allende las fronteras reales e imaginarias de la América Latina. El libro del profesor Mendoza está destinado a convertirse en lectura obligatoria.
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