
(Reuters) El grupo de medios más grande de Argentina está resistiendo la presión de la presidenta Cristina Fernández para desmantelar su imperio de diarios, canales de televisión y radios, y cumplir con una ley antimonopolio que los críticos califican como un ataque a la libertad de expresión. Tres años después de que la mandataria describió a la ley de reforma como el comienzo de una nueva era en diversidad de medios, le ha dado al Grupo Clarín hasta el 7 de diciembre para que comience a vender docenas de licencias operativas o serán rematadas por el Estado en caso contrario."Vamos a tener que prepararnos para cosas muy estrambóticas", dijo la presidenta.La disputa ha golpeado a las acciones de Clarín, que cayeron más de 40% en el último año, y ha generado incertidumbre entre los inversores críticos de la creciente intervención de Fernández sobre la tercera mayor economía de América latina.
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