
Laurent OgelDOCENTE DE TOULOUSE LAUTREC
Aplicar el design thinking (herramienta para la innovación) a nuestro proyecto empresarial nos permite en forma metódica que nuestras intuiciones nos lleven a ofrecer, con sentido, nuevos servicios, espacios y experiencias para nuestros usuarios y clientes acordes a sus necesidades. Si solo confiamos en nuestro pensamiento analítico, basado en datos y evidencias, solo se puede repetir el pasado, mezclando lo importante y lo urgente, lo estratégico y lo táctico, identidad e imagen.
La creatividad y la innovación son actitudes que, a través del diseño, no solo estético o táctico, sino estratégico, nos dan una visión más amplia de nuevas posibilidades de creación de negocios, mejora de los procesos, creación de valor añadido, ampliación del canal de venta, creación de marca y, fundamentalmente, aportación de valor al usuario.Venimos trabajando con el firme propósito de que las empresas sean conscientes de que el strategic design en el contexto cambiante actual significa producir y dar valor económico a nuestras creaciones y a nuestros modelos de negocio.
Diseñar nuestros modelos de organización pasa, sin duda, por trabajar de forma más colaborativa y participativa, con propuestas de valor centradas en nuestros clientes y usuarios. Modelar un negocio con sentido implica crear valor, visibilizar la marca, mejorar los procesos y, por supuesto, medir el retorno de nuestras inversiones. Uno de los retos del design thinking es saber adaptarse al nuevo modelo económico; y pasa por diseñar nuevos modelos de gestión Triple Balance o también llamados Triple Cuenta de Resultados. Si diseñamos un modelo de negocio triple balance basado en la responsabilidad económica, el compromiso social y el respeto ambiental, tendremos una organización y una red de aliados, colaboradores y proveedores, alineados en valores, con una marca a la que se vincularán nuestros usuarios.
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