
En un entorno empresarial marcado por la alta volatilidad económica, la inestabilidad política y la hiperconectividad digital, la salud mental de la alta dirección ha dejado de ser un asunto privado para convertirse en un factor estratégico de negocio. Según el estudio “CEOs y Salud Mental en el Perú”, elaborado por Business Nights Latam, la acumulación de sobrecarga cognitiva y estrés crónico en la alta gerencia compromete directamente el activo más valioso de cualquier organización: el juicio y la claridad para tomar decisiones clave.
Esta investigación, la primera enfocada específicamente en el segmento de primera línea en Lima Metropolitana, muestra cómo la cultura corporativa tradicional suele exigir la imagen de un directivo infalible e invulnerable, el llamado “CEO Superman”. Sin embargo, detrás de esa fachada de productividad, la falta de espacios seguros y el aislamiento directivo están erosionando la visión de largo plazo de los líderes e impactando en la rentabilidad de las compañías.
Los hallazgos del informe advierten que el bienestar del gerente general no solo condiciona el clima laboral, sino que representa un elemento de gobernanza corporativa directo. Cuando el desgaste psicológico se instala en la alta gerencia, las secuelas se extienden desde el deterioro de la atención ejecutiva hasta millonarios costos operativos por reemplazos no planificados en el directorio.
El costo del desgaste en la alta dirección
El estudio, elaborado a partir de entrevistas a directores generales, headhunters y consultores en Lima, advierte sobre las graves secuelas del aislamiento directivo. A nivel regional, un 70% de los ejecutivos senior ha considerado renunciar a su cargo por razones asociadas a su bienestar psicológico, según datos de Deloitte & Harvard Business Review citados en la investigación.
Asimismo, el informe recoge que Perú se ubica como el país con mayor incidencia de agotamiento laboral en América Latina, con un 16% de trabajadores en burnout (agotamiento) frecuente, según Buk, en un contexto latinoamericano donde casi la mitad de la fuerza laboral (46%) reporta fatiga mental.
El impacto financiero tampoco es menor: el estudio cita un costo global anual de US$ 300,000 millones asociado a la salud mental gerencial. Además, reemplazar de forma no planificada a un CEO por burnout cuesta entre 1.5 y 3 veces su compensación anual entre selección, onboarding y adaptación.
Sobre el impacto económico no cuantificado, Wally Benavente, Head of Intelligence, Content & Influence de Business Nights Latam, advierte que el principal costo invisible es la distorsión de la información interna. “Un CEO con fatiga mental suele volverse unilateral o hipercrítico. Ante esto, los propios equipos empiezan a restringir la información que sube a la gerencia para evitar conflictos, lo que empobrece dramáticamente la calidad y el abanico de opciones a la hora de decidir”, señaló a Gestión.
Sobre la urgencia de cambiar esta dinámica, Ricardo Fernández, socio en Amrop Perú y ex CEO de IBM Perú y Bolivia, enfatizó: “Hay que desmitificar la figura del súper CEO de 14 horas al día”. En esa línea, Patricia Merino, consultora y directora en WomenCEO Perú, coincide: “Hace falta normalizar el rol de la psicoterapia para aligerar la mochila emocional de los CEOs, identificando traumas de vida y gestionando su impacto en el trabajo”.
Patologías silenciosas y la “era del no saber”
El informe profundiza en cómo condiciones como la depresión mayor o la ansiedad suelen enmascararse tras un “activismo compulsivo” donde el líder parece altamente productivo mientras sufre irritabilidad, pérdida de sentido o insomnio crónico. Esto deriva en un ausentismo emocional donde el ejecutivo está presente en la mesa, pero distante de su equipo y familia.
Esta situación se agrava en la llamada “era del No Saber”, un entorno de cambios acelerados donde ningún líder puede tener todas las respuestas. Al no saber gestionar esta incertidumbre, el ejecutivo suele reaccionar con un control obsesivo sobre sus equipos o proyectando una falsa invulnerabilidad, respuestas defensivas que terminan distorsionando su visión del negocio y afectando las relaciones con sus stakeholders.
La erosión del juicio: la claridad como recurso escaso
El principal hallazgo del informe apunta a que el agotamiento erosiona directamente la Capacidad de Atención Ejecutiva y la calidad de las decisiones. Mauricio Robalino, director general en Caduceo Internacional y ex CEO de IBM, define operativamente la salud mental como “la libertad de elegir en qué pensar”, la cual se pierde cuando la mente se encuentra en preocupación constante.
En esa misma línea, Gabriel Rovayo, CEO en Corfep Perú, sintetizó: “El activo más escaso de las empresas es el juicio de sus líderes, y ese juicio depende directamente de la salud mental de quien lo ejerce”. Cuando el estrés se vuelve sostenido, la corteza prefrontal pierde efectividad frente a la amígdala.
Eduardo Roncagliolo, consultor y head del Departamento de Estrategia del PAD, ilustra este deterioro: “Cuando el cansancio o la ansiedad se instalan, el CEO deja de ver las cinco o siete jugadas hacia adelante que antes anticipaba sin esfuerzo. Su juicio se vuelve reactivo y defensivo”. Dado que el 70% del clima organizacional depende del estado psicológico del líder, este desgaste deteriora velozmente la seguridad psicológica de toda la empresa.

Traumas no resueltos y el sesgo de invulnerabilidad
El análisis cualitativo revela que detrás de conductas como el micromanagement o la autocrítica desmedida subyacen traumas personales no canalizados. Como apunta David Fischman, consultor de alta dirección, escritor y conferencista internacional: “Lo que abunda en los CEOs no son tanto los trastornos clínicos, sino los traumas de infancia no resueltos”. El informe respalda esto citando a McKinsey & Company (2026), que muestra cómo los eventos traumáticos reducen entre 4 y 7 puntos porcentuales indicadores de compromiso, adaptabilidad e innovación.
Pese a ello, en el mercado peruano persiste el estigma hacia la salud mental directiva. Como señala el psicólogo y consultor José Víctor Garrido-Lecca, existe un temor extendido a que el ejecutivo “deje de ser útil” si manifiesta cualquier afectación emocional.
Asimismo, Benavente remarcó la paradoja que rodea a la salud mental directiva en el país. “Aunque muchos ejecutivos en Lima van al especialista, no lo exhiben por temor a perder competitividad en la imagen del ‘CEO Superman’. Lo mismo ocurre con las ejecutoras mujeres: al ser más conscientes del tema y trabajarlo activamente, evitan exponerse públicamente para no ser juzgadas bajo un sesgo de debilidad frente a sus pares”, analizó.
Para abordar el problema sin sesgos, Diego Cubas, CEO & Managing Partner en Cornerstone Perú, recalcó la necesidad de “distinguir una crisis pasajera de una condición estructural”. Asimismo, Mariano Barusso, consultor en Asertys, advierte sobre el rol del entorno: “Cuando hay que intervenir sobre la salud psicosocial de un CEO, la palanca casi siempre está uno o dos niveles arriba —el jefe del CEO o el directorio—; los pares y colaboradores directos casi nunca tienen el margen para señalar el problema sin que se lea como debilidad o riesgo para su propia carrera”.
En un mercado convulso, la claridad mental del líder no es un estado automático sino un recurso que se desgasta y se protege activamente. Cuidar la estabilidad emocional de la alta dirección se consolida así como la decisión de gobernanza corporativa más estratégica para la sostenibilidad del negocio.
FICHA TÉCNICA DEL ESTUDIO
Título de la investigación: CEOs y Salud Mental en el Perú.
Elaboración: Business Nights Latam (BNL).
Universo y muestra: Estudio cualitativo ejecutado en Lima Metropolitana a partir de 21 entrevistas semiestructuradas a profundidad a CEOs, directores generales, consultores de alta dirección y headhunters de empresas medianas y grandes.
Período de campo: Primer semestre del 2026.
Enfoque analítico: Impacto de la salud mental ejecutiva en la Capacidad de Atención Ejecutiva (EAC), la toma de decisiones estratégicas y la gobernanza corporativa.
Fuentes secundarias citadas en el informe:
- McKinsey & Company (2026): “Trauma’s Toll on the Workforce”.
- Deloitte & Harvard Business Review: Estadísticas de desgaste y deserción en la alta gerencia.
- Buk (2026): Radiografía del burnout y fatiga mental en América Latina.







