
La velocidad de los cambios tecnológicos y de los mercados está haciendo que la formación profesional ya no termine con el pregrado. Elsa del Castillo, directora general de la Escuela de Posgrado de la Universidad del Pacífico, señaló que los profesionales necesitan actualizarse constantemente ante retos como la inteligencia artificial (IA), el manejo de datos y las nuevas formas de trabajo. “La velocidad de los cambios es tan vertiginosa que también tus capacidades se ponen a prueba”, sostuvo. En este contexto, la demanda por formación profesional mantiene un crecimiento de dos dígitos en la Universidad del Pacífico.
“Por grado crece vertiginosamente, crece en números de dos dígitos. Más de 20%”, afirmó. Este crecimiento, agregó, se observa especialmente en categorías como educación continua y soluciones corporativas para empresas, aunque también alcanza a la Escuela de Gestión Pública. “Ya no se trata solo de hago un curso para tu empresa, sino yo puedo hacer una pre consultoría previa para diagnosticar qué capacidades tienes que fortalecer en tu equipo, luego formo el equipo, luego mido KPIs y te puedo acompañar en la implementación”, sostuvo.
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En ese escenario, el rol de las escuelas de posgrado también se ha transformado: ya no se limita a ofrecer horas de capacitación, sino que busca acompañar a las empresas en el diagnóstico, formación e implementación de soluciones. Esta nueva dinámica, anotó, se explica también por una mayor especialización de las organizaciones.
Dentro de esta transformación, Del Castillo identificó algunos componentes que están cobrando mayor relevancia en los programas de formación. Entre ellos mencionó la tecnología, el liderazgo y capacidades como el pensamiento crítico, el autoconocimiento, el trabajo en equipo y la orientación a resultados.
A ello se suma el desarrollo de capacidades de innovación dentro de las propias organizaciones. La ejecutiva destacó, en particular, el crecimiento del intraemprendimiento, entendido como la posibilidad de que los trabajadores propongan nuevas iniciativas dentro de sus empresas.
La tecnología, añadió, se ha vuelto transversal a distintas áreas de formación. En ese contexto, señaló que existe una demanda por programas de inteligencia artificial dirigidos a directivos y ejecutivos, así como por formación en analítica de datos, business intelligence y customer experience.

MBA adaptados a sectores
Otra de las apuestas de la Universidad del Pacífico es adaptar la formación de posgrado a las necesidades específicas de determinados sectores. En concreto, la institución cuenta con un MBA en salud y ha incorporado también una propuesta vinculada a minería, mientras que trabaja en incorporar otras MBA sectoriales.
“Ha sido muy exitosa la apertura de una maestría, un MBA en salud: que enseña todo el fundamento de un MBA, pero aplicado a un sector en particular”, expresó. En el caso de los MBA sectoriales además de salud y minería, cuenta con un programa orientado a business analytics, enfocado en analítica de datos. Este último, precisó Del Castillo, no corresponde a un sector específico, pero sí a un área funcional que considera clave.
La oferta sectorial (que aún no son MBA) es aún más amplia en educación ejecutiva, donde existen programas vinculados con agroindustria, inmobiliaria, moda, salud y gestión pública, entre otros.
Otro componente de estos programas es la participación de profesionales con experiencia directa en las industrias. “No es un profesor académico 100% en el posgrado el que te lo enseñe. Es alguien que gerencia y que tiene experiencia docente con nosotros de mucho tiempo, con lo cual combina la capacidad de enseñar con la experiencia profesional que trae”, agregó.

De cursos cortos a maestrías
La formación profesional también avanza hacia modelos más flexibles, que permiten iniciar una ruta de capacitación con cursos cortos y, progresivamente, integrarlos en programas de mayor duración, hasta llegar a una maestría.
Bajo esta lógica, Del Castillo indicó que la Universidad del Pacífico viene trabajando con un esquema denominado building blocks, que consiste en construir una ruta formativa a partir de distintos cursos.
Esta flexibilidad también se refleja en la renovación de la oferta educativa. “Nosotros podemos estar ofreciendo 400 cursos cortos al año y no se repite, se repite la mitad, que son los que se llenan rápidamente y se reinventan la otra mitad”, detalló.
El mayor interés por la capacitación continua también se ha traducido en una creciente participación del posgrado en los ingresos de la universidad. Según Del Castillo, actualmente representa alrededor del 38%, frente al 15% que registraba en 2010, cuando se desempeñaba como decana de posgrado.
“Pero ahora hay un mayor apetito de los profesionales por capacitarse. Por este tema de la educación a lo largo de la vida. Lo que le llaman el life long learning”, dijo.
Esta demanda, que abarca desde cursos cortos y programas de especialización hasta maestrías, también viene acompañada de inversiones en infraestructura y tecnología. En esa línea, la universidad está destinando recursos no solo a la habilitación de aulas, sino también al desarrollo de espacios orientados al aprendizaje experiencial.
Entre ellos, Del Castillo mencionó laboratorios de neuroliderazgo, marketing, finanzas y uno de tecnología 3D, vinculado con ingeniería y diseño de productos.
La apuesta por estos espacios se desarrolla en paralelo con una mayor integración de la virtualidad en la enseñanza. Mientras que las maestrías cuentan con modalidades presenciales e híbridas, la educación ejecutiva ha avanzado hacia un formato predominantemente virtual.
“La educación ejecutiva está mucho más virtualizada, con lo cual el espacio físico que antes cubría la educación ejecutiva ya no es tan grande como antes, porque está muy en el mundo virtual, en las plataformas virtuales”, sostuvo.
En este contexto, la universidad también viene ampliando su infraestructura física. Frente a su campus de Jesús María se levanta un nuevo edificio que estará destinado a concentrar laboratorios y espacios de innovación. “En esta nueva infraestructura se va a concentrar todo lo que es laboratorios y aprendizaje experiencial con tecnología”, adelantó Del Castillo.
Según explicó, el inmueble estará enfocado en innovación y contará con laboratorios, espacios de trabajo colaborativo y aulas multifuncionales. “Todo un edificio está enfocado solo en eso”, enfatizó.
La nueva infraestructura estará operativa el próximo año y se sumará a la renovación de los laboratorios existentes en el campus, así como a la construcción de nuevas aulas en el edificio J, donde actualmente funciona el posgrado.
Clave
- Alumnado: En educación ejecutiva, alrededor de 12,000 alumnos pasan por la institución en un año, afirmó Del Castillo.

Licenciada en Periodismo por la Universidad Jaime Bausate y Meza con 20 años de experiencia profesional. Laboró en medios de comunicación como TV Perú y Perú21. También ejerció en gremios como la SNMPE y SNI. Desde el 2016, es parte del diario Gestión.






