
La posibilidad de que el mundo enfrente El Niño más intenso jamás registrado está llevando a cada vez más gestores de fondos a preparar sus carteras para las disrupciones que se avecinan.
El fenómeno climático, asociado al calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial, está provocando sequías e inundaciones que dañan los cultivos. Los precios de las materias primas alimentarias están aumentando y los economistas revisan sus previsiones de inflación y déficit. El impacto ya se está trasladando a mercados presionados por los altos niveles de deuda y el aumento de los costos de endeudamiento.
Ningún rincón de los mercados globales estará completamente protegido del actual ciclo de El Niño, según Katie Self, gestora de cartera de Pictet Asset Management.
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“Se ha vuelto casi una certeza absoluta que este será el El Niño más extremo que hemos tenido en la historia”, y determinar cómo afrontar las disrupciones que se avecinan es ahora “definitivamente” una prioridad, dijo Self en una entrevista.
Man Group, la mayor firma de fondos de cobertura que cotiza en bolsa del mundo, advirtió en julio que desde la infraestructura de las redes eléctricas hasta los metales y los fertilizantes podrían quedar expuestos a los efectos de El Niño. T. Rowe Price afirma que ha recurrido a modelos diseñados a medida para proteger su cartera de US$ 165,000 millones en deuda y acciones de mercados emergentes frente al fenómeno. Además, varios fondos de cobertura especializados están construyendo estrategias de inversión enteras en torno al ciclo climático a medida que se intensifica, según informó anteriormente Bloomberg.

Una de las principales preocupaciones es que El Niño afecte a mercados que ya lidian con diversas presiones, entre ellas creciente deuda, tasas de interés más altas y ventas repentinas por parte de los inversionistas.
“El actual contexto macroeconómico es diferente” al de anteriores episodios de El Niño, “con tasas, deuda y volatilidad más altas”, escribieron los analistas Kamesh Korangi y Rose Choy en una nota del Anthropocene Fixed Income Institute publicada esta semana. Los analistas identificaron a Indonesia, Brasil y Colombia como los países más vulnerables y advirtieron de probables “efectos de contagio a nivel global”.
Aunque El Niño está asociado con el Pacífico, los inversionistas deben comprender que “los efectos en cadena son totalmente globales”, dijo Self, quien cogestiona el fondo Pictet Global Environmental Opportunities, de US$ 5,100 millones. “No hay un solo lugar en el mundo que no vaya a sentir algún tipo de efecto en cadena de El Niño”.

Las estrategias para afrontar las perturbaciones que se avecinan incluyen apuestas sobre las tasas de interés ante un posible repunte de la inflación provocado por El Niño. El impacto del fenómeno en los mercados energéticos también está surgiendo como una apuesta clave para los próximos meses.
“El invierno es la temporada en la que estas fuerzas —climáticas, geopolíticas y estructurales— probablemente converjan con mayor intensidad”, dijo el mes pasado Zulfiqar Ali, fundador y director de inversiones del fondo de cobertura de materias primas energéticas ZAMS Asset Management. Esto crea un “entorno inusualmente rico en oportunidades para generar alfa” para los gestores “con la ventaja analítica y la disciplina de riesgo necesarias para aprovecharlo”.
En Pictet, Self y su equipo buscan empresas que desarrollen tecnologías para hacer frente a los fenómenos meteorológicos extremos intensificados por El Niño. Entre ellas figuran proveedores de equipos de riego inteligente y de soluciones que permiten a las plantas desarrollar raíces más largas para resistir las sequías, además de sistemas de drenaje de aguas pluviales y protección contra inundaciones.
“El Niño es un factor que agrava la situación”, dijo Self. El ciclo climático no es nuevo, pero “ahora está ocurriendo sobre una base mucho más cálida”. Ambas fuerzas “van a interactuar y hacer que las cosas empeoren considerablemente”.
Las consecuencias de El Niño ya dominan los titulares. Países del sudeste asiático enfrentan una contaminación extrema del aire causada por incendios forestales, India registró su monzón más débil en más de una década y Sudamérica sufre tanto graves inundaciones como escasez de lluvias, lo que está afectando la producción agrícola.
Los tipos de medidas de resiliencia o adaptación necesarias “son muy diversos”, dijo Self. “Es realmente un fenómeno global y de gran alcance”.







