(Foto: AFP)
(Foto: AFP)

Muchos la ven como un ancla de estabilidad en una época cada vez más incierta. Un símbolo de unidad sobre división. Una gobernante cuyo sentido del deber y estándar moral son atemporales. Sin embargo, la reina, como simplemente se la conoce a Isabel II, podría estar representando una Gran Bretaña que ya no existe. En 1952, tras asumir el trono, y solo siete años después de que Gran Bretaña saliera victoriosa de la Segunda Guerra Mundial, la memoria colectiva de la nación sobre su imperio aún estaba fresca. Ahora con 94 años, la monarca británica con más años de servicio está bajo nuevas presiones. El Reino Unido está deshaciendo una relación de casi medio siglo con la Unión Europea y ha sufrido los estragos de la pandemia de COVID-19 de manera desproporcionada, lo que amenaza con un prolongado período de agitación.

Estimado(a) lector(a)

En Gestión, valoramos profundamente la labor periodística que realizamos para mantenerlos informados. Por ello, les recordamos que no está permitido, reproducir, comercializar, distribuir, copiar total o parcialmente los contenidos que publicamos en nuestra web, sin autorizacion previa y expresa de Empresa Editora El Comercio S.A.

En su lugar, los invitamos a compartir el enlace de nuestras publicaciones, para que más personas puedan acceder a información veraz y de calidad directamente desde nuestra fuente oficial.

Asimismo, pueden suscribirse y disfrutar de todo el contenido exclusivo que elaboramos para Uds.

Gracias por ayudarnos a proteger y valorar este esfuerzo.