
Los inversionistas chilenos en renta fija están volcándose a los bonos indexados a la inflación ante el impacto de la prolongada guerra en Irán, que ha llevado el petróleo a niveles no vistos desde abril y elevado las expectativas inflacionarias.
Casi 90% de los 18 analistas y operadores encuestados por Bloomberg la semana pasada dijo preferir bonos denominados en Unidades de Fomento (UF) —una unidad de cuenta indexada a la inflación—, la mayor proporción desde que la encuesta mensual se reanudó en marzo de 2025. Solo dos se inclinaron por bonos en pesos.
La marcada preferencia refleja un giro defensivo ante los elevados precios del petróleo, que amenazan con mantener alto el costo de vida y erosionar los retornos de la deuda nominal en pesos. La petrolera estatal chilena Enap ha anunciado cinco alzas consecutivas de los combustibles en los últimos meses, presionando también los precios de los alimentos y el transporte. Economistas de Scotiabank liderados por Jorge Selaive prevén que la inflación alcance 5% en noviembre, su nivel más alto en tres años.

En términos de duración, alrededor de 78% de los encuestados prefiere bonos indexados a la inflación con vencimientos de uno a cinco años. Solo uno prefirió títulos con vencimientos de seis a 11 años, mientras otro se inclinó por plazos de 12 años o más. A medida que los inversionistas se vuelcan a la deuda en UF, casi 45% de los encuestados espera que los rendimientos de los bonos indexados a la inflación disminuyan durante el próximo mes.
Es poco probable que la inflación ceda pronto. El escenario base de Barclays supone que los precios del petróleo se mantendrán alrededor de US$ 110 por barril durante el primer semestre de 2027 y que la economía local comenzará a recuperarse del estancamiento de este año, una combinación que, según el banco, mantendrá la inflación cerca de 5% hasta marzo, muy por encima de la meta de 3%.
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Las persistentes presiones inflacionarias también podrían reforzar las expectativas de un endurecimiento de la política monetaria por parte del banco central, restando atractivo a la deuda nominal en pesos. Cerca de 44% de los encuestados espera que la curva de rendimientos en pesos se empine durante el próximo mes.
Los mercados ya están adelantando sus apuestas por mayores costos de endeudamiento. La tasa de política monetaria implícita en el mercado chileno se sitúa en alrededor de 4.8% para dentro de seis meses, lo que apunta a un incremento de aproximadamente un cuarto de punto porcentual respecto del nivel actual. Apenas dos meses atrás, los operadores descontaban un movimiento de ese tipo solo dentro de un año.

Por ahora, sin embargo, los responsables de la política monetaria de Chile mantienen su postura: la semana pasada dejaron sin cambios la tasa de referencia en 4.5%, aunque reconocieron que los riesgos para la inflación han aumentado considerablemente.
Todos salvo dos encuestados esperan que el banco central mantenga las tasas sin cambios en su reunión de diciembre, aunque los riesgos se inclinan cada vez más hacia un incremento. Es la primera vez desde que se reanudó la encuesta que más de un participante pronostica un aumento en la próxima decisión.
“Si la evolución de la energía, el transporte y el peso se traduce en un aumento sostenido de las expectativas de inflación, el Banco Central de Chile podría verse obligado a actuar”, escribieron la semana pasada economistas de Itaú liderados por Andrés Pérez.






