
(Reuters) El Gobierno brasileño dijo que el compromiso del presidente Barack Obama de prohibir el espionaje a líderes de países aliados es un "primer paso", agregando que seguirá de cerca las consecuencias del discurso realizado el viernes.La reacción del país sudamericano a la promesa de Obama de reformar el programa de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) tras las revelaciones del ex contratista Edward Snowden fue más tibia que la recepción dada, por ejemplo, por el Gobierno alemán."Es un primer paso. El Gobierno brasileño seguirá las consecuencias prácticas de ese discurso muy de cerca", señaló el portavoz de Dilma Rousseff, Thomas Traumann.La presidenta brasileña fue uno de los líderes espiados por la NSA. Otro de los blancos de la vigilancia de los servicios de inteligencia estadounidenses fue la estatal Petrobras.Las revelaciones de que EE.UU. había revisado los correos personales de Rousseff llevaron a Brasil a cancelar una visita de Estado y le costó a Boeing un contrato por más de US$ 4,000 millones en aviones de combate el año pasado.Obama intentó tranquilizar tanto a estadounidenses como a extranjeros al anunciar que EE.UU. se hará cargo de los temores sobre la seguridad privada originados por las revelaciones de Snowden sobre las actividades de vigilancia de la NSA.En una entrevista con la televisión alemana, Obama dijo el sábado a Angela Merkel que no dejará que las relaciones entre ambos países se dañen por los trabajos de inteligencia.
EN CORTOSnowden "fue un ladrón" que tuvo la posible asistencia de Rusia y ha "dañado increíblemente" a los militares de EE.UU., dijo el presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, Mike Rogers. "Este era un ladrón, que creemos que tenía un poco de ayuda, que robó información y gran parte de esta no tiene nada que ver con la privacidad", dijo.
:quality(75)/arc-anglerfish-arc2-prod-elcomercio.s3.amazonaws.com/public/CMZAXEMBVBEGLGBGDYMW4GFYOE.jpg)






