
¿Qué distingue a un vino espumoso de otro? Más allá de las burbujas, importan el origen de las uvas, la forma de cultivarlas y el tiempo de crianza. En el Penedès, una región vitivinícola de Cataluña, España, Corpinnat es una marca colectiva que reúne a bodegas comprometidas con la viticultura ecológica, la vendimia manual y la elaboración íntegra de sus espumosos en la propia bodega. En ese contexto, la incorporación de Juvé & Camps, abre una nueva etapa para la casa y plantea una pregunta interesante: ¿cómo preservar una identidad construida durante generaciones y, al mismo tiempo, adaptarse a las exigencias actuales del sector?
Conversar con Meritxell Juvé, representante de la nueva generación de Juvé & Camps, es comprender que el gran vino es un testimonio vivo del paisaje. La filosofía de Corpinnat no admite atajos; exige un compromiso inquebrantable con el viñedo propio, la cosecha manual y las crianzas prolongadas que desafían los años. Es la paciencia materializada en burbujas de una finura extrema.

El preludio de esta cata vertical no pudo ser más emotivo. Nos reunimos también para brindar por las bodas de oro de un mito líquido: el cincuentenario del Reserva de la Familia. Medio siglo ha transcurrido desde que este alegre líquido transformara para siempre la percepción del espumoso de larga crianza, demostrando que la xarel·lo, la macabeo y la parellada poseen la estructura y la casta necesarias para madurar con absoluta nobleza. Al servirlo, el rosario de burbujas ascendía con una persistencia milimétrica. En nariz, el vino se abría con una profundidad conmovedora: notas de panadería fina, frutos secos, sutiles recuerdos de compotas y una mineralidad nítida que evocaba las raíces profundas de la vid. En boca, la acidez vibraba con frescura vertical, mostrando un paso cremoso, amplio y un final largo que se quedaba grabado en el paladar.

La velada continuó alternando la frescura del espumoso con la contundencia de sus vinos tranquilos. Fue el momento de viajar de las colinas del Penedès hacia la sobriedad castellana de Pagos de Anguix, la joya que la familia cultiva en el corazón de la Ribera del Duero. Si los espumosos representan la ligereza y la vivacidad, los tintos de Anguix encarnan el pulso de la tierra y la concentración.
Degustar estos vinos es sentir la fuerza del tinto fino moldeado a altitudes extremas, donde el clima riguroso forja un carácter indomable pero lleno de elegancia. Frente a los platos intensos y de impecable ejecución que caracterizan a Isolina, los Pagos de Anguix respondieron con una estructura impecable, taninos pulidos por una madera perfectamente integrada y una fruta negra profunda arropada por sutiles especias. Un diálogo magistral donde la cocina y la copa se complementaron en un maridaje de alta costura.
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Más allá de la degustación, la conversación con Meritxell Camps giró en torno al futuro de Juvé & Camps dentro de Corpinnat. La incorporación plantea el reto de mantener una trayectoria familiar mientras se asumen reglas comunes de producción y se refuerza la atención al origen. En un mercado donde las etiquetas, las denominaciones y los mensajes sobre sostenibilidad pueden resultar difíciles de distinguir para el consumidor, la transparencia sobre las prácticas de elaboración y la procedencia de las uvas resulta fundamental.
Cuando la tarde caía sobre Lima y las copas quedaban vacías, quedó en el ambiente la certeza de haber compartido un momento único. Entre el crujir sutil de las burbujas del Reserva de la Familia y la elegancia rotunda de los Pagos de Anguix, desciframos que el vino existe para conmovernos y unirnos en torno a una mesa. Salud por la historia que se venera y por el futuro que ya se sirve en la copa.
Carpe Vinun. “Aprovecha el vino”.








