
Desde grandes entidades financieras hasta pequeñas empresas, ninguna organización está ajena a enfrentar fallas tecnológicas, ciberataques o imprevistos que pongan en riesgo la continuidad de sus operaciones.
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Ante este escenario, cada vez las empresas evalúan implementar sistemas de respaldo, centros alternos de datos, soluciones de recuperación ante desastres y herramientas de monitoreo para reducir el impacto de estas contingencias.
EL COSTO DE PROTEGER LOS SISTEMAS SEGÚN EL TAMAÑO DE LA EMPRESA
Especialistas coinciden que no existe una inversión estándar para todas las empresas. El monto varía según el tamaño de la organización, el volumen de información que administra y el nivel de disponibilidad que necesita garantizar.
Enrique Saldívar, country manager de Servinformación para Perú, estimó que una entidad financiera pequeña puede destinar entre US$2,500 y US$10,000 mensuales en soluciones de respaldo y recuperación, además de una inversión inicial de entre US$20,000 y US$30,000.
Para una entidad bancaria, la inversión podría alcanzar entre US$50,000 y US$150,000 mensuales, con un desembolso inicial cercano al medio millón, según la estimación de Saldivar, representante de Servinformación.
Por su parte, Jimmy Armas Aguirre, director de la carrera de Ingeniería de Ciberseguridad de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), señaló que las empresas deberían destinar entre el 5% y el 10% de su presupuesto de tecnologías de la información (TI) a medidas de continuidad operativa y respaldo.
En esa línea, el especialista explicó que una pyme puede comenzar con servicios básicos de respaldo automático en la nube por valores que van desde los US$ 50 hasta los US$ 300 mensuales.
En tanto, empresas medianas pueden optar por servicios de recuperación ante desastres que permitan restablecer sus operaciones en pocas horas, con costos que fluctúan entre US$ 1,000 y US$ 5,000 mensuales, según el volumen de datos.
Además, Armas señaló que las grandes empresas, sobre todo las de banca, retail, salud o telecomunicaciones, necesitan una alta disponibilidad, enlaces redundantes y, muchas veces, un centro de datos alterno. En estos casos, estimó que la inversión oscila entre cientos de miles y varios millones de dólares.
EL TIEMPO DE RECUPERACIÓN TAMBIÉN DEFINE LA INVERSIÓN
En cambio, el especialista consideró que algunas funciones de comercio electrónico, logística o atención al cliente pueden admitir tiempos de recuperación de entre una y cuatro horas.
En tanto, áreas administrativas como contabilidad y recursos humanos pueden tolerar plazos más prolongados, de entre 24 y 72 horas, dependiendo de sus procesos.
La arquitectura tecnológica también influye en el tiempo de respuesta. Enrique Saldivar explicó que una configuración activa-activa, en la que los sistemas funcionan simultáneamente en más de una infraestructura, permite una conmutación casi inmediata.
Además, indicó que una configuración activa-pasiva puede requerir alrededor de 15 minutos, mientras que ciertos respaldos en la nube y copias de aplicaciones pueden necesitar entre 30 y 60 minutos para recuperar el servicio.

COPIAS DE SEGURIDAD NO GARANTIZAN RECUPERACIÓN
Las copias de seguridad no son suficientes. De hecho, uno de los errores más frecuentes es asumir que respaldar la información equivale a estar preparado para una contingencia.
Jimmy Armas sostuvo que muchas empresas almacenan copias de sus datos, pero nunca prueban los procedimientos de recuperación. Cuando ocurre una emergencia descubren que los respaldos están incompletos, dañados o que la restauración requiere más tiempo del previsto.
Otros errores incluyen almacenar los respaldos en la misma red que los sistemas principales, dejar expuestas las copias a ataques de ransomware, no documentar los procedimientos de respuesta o depender exclusivamente de una persona para ejecutar las tareas de recuperación.
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Para evitar estos problemas, el especialista recomienda aplicar la regla conocida como 3-2-1: mantener tres copias de la información, en dos medios diferentes y con una copia almacenada fuera de la empresa.
Además, Armas aconsejó que al menos una de esas copias sea inmutable, es decir, que no pueda ser modificada ni eliminada por atacantes o usuarios con privilegios administrativos.
CIBERATAQUES, MULTAS, DAÑOS REPUTACIONALES: EL OTRO RIESGO
Las consecuencias van más allá de la interrupción temporal del servicio, pues también pueden generar multas regulatorias, gastos extraordinarios de recuperación y una pérdida de confianza de los clientes también puede generar consecuencias para el negocio, incluso después de que los sistemas vuelvan a funcionar.
Tanto Saldivar como Armas coinciden en que la clave está en identificar los procesos más críticos y protegerlos primero. Después de todo, la continuidad operativa no consiste únicamente en recuperar información, sino en garantizar que la empresa pueda seguir funcionando cuando más lo necesita.

Periodista por la Universidad Jaime Bausate y Meza. Experiencia en prensa digital, radio, televisión y comunicación corporativa. Actualmente se desempeña como redactora web.






