
Los estilistas en ciertas zonas de Lima comparten una misma situación. Con tijeras en maleta, secadora al hombro y espejo descolgado, finalmente cierran sus salones ante la inseguridad. Lo que antes era una atención cercana en Lima Norte o Lima Sur con clientela fija, hoy es una cita a domicilio o un pequeño salón que vuelve a abrir en una nueva zona. Así, mientras la belleza —color, cortes coreanos y europeos y productos veganos— sigue marcando tendencia en redes, el negocio que la sostiene se mueve entre cerrar o empezar de cero en otro distrito, reportó la Asociación de Empresarios de la Belleza del Perú (APEB).
El rubro venía de una recuperación lenta pospandemia. Si bien los emprendedores detrás de ese mercado habían mostrado toda su resiliencia al enfrentar convulsiones sociales y temporales, la criminalidad rompió esa lógica.
“Definitivamente vamos mal. Por la criminalidad, las extorsiones han afectado de sobremanera el rubro, sobre todo en Lima Norte y Lima Sur, y un porcentaje menor en Lima Centro. El WhatsApp se ha convertido en uno de los medios más importantes para chantajear”, señaló Rebeca Antezana, presidenta de la APEB.
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El 10% de peluquerías cerrará este 2026
A nivel nacional, la APEB reporta un universo de 56,000 salones de belleza, incluyendo barberías y centros de manicure. De ese total, 10% habrá cerrado al finalizar este 2026 por extorsión, mostrando así una dinámica donde el miedo marca la pauta.
En concreto, Antezana refirió que una organización criminal pide cupo por supuesta protección, pero luego aparece otra que disputa la zona. El salón queda en medio de dos cobros. A inicios de año, fallecieron varios barberos. En esa situación, advirtió que denunciar no es opción, pues la “sanción” para el denunciante será un monto final para perdonar la vida.

“El 10% han cerrado durante este prácticamente casi completo 2026 por la extorsión y el pago de cupos. Ahora resulta que hay una organización que pide cupos y apareció otra, entonces ya no se puede trabajar tranquilamente siendo extorsionados de esa manera”, explicó.
Recordó que la mayoría de los salones de belleza son negocios de inversión pequeña, familiar, de barrio, expuestos a la delincuencia.
El éxodo a San Borja y la supervivencia a domicilio
Como medida de supervivencia, Antezana remarcó que muchos estilitas que operaban en distritos de estratos medios y altos cerraron su local y atienden a domicilio. Sin embargo, cargar con herramientas y moverse desde sus domicilios a donde estaban sus negocios y clientes también implica robos.
Antezana recordó que el 90% de quienes tienen salón en distritos acomodados vive en Lima Norte o Sur, y vieron la posibilidad de desarrollar su pequeña empresa en zonas de mayor poder adquisitivo. Al cerrar en Surco o Miraflores, emigran a otro distrito donde no los conocen.
En tanto, la nueva ruta segura que ven estos empresarios es San Borja. Antes de pandemia, la avenida Aviación tenía una gran cantidad de peluquerías, que luego cerraron por la emergencia sanitaria. Ahora, vuelven a abrir nuevos salones.
“La mayoría que vive por Lima Norte, Lima Sur, están atendiendo en sus casas y algunos se van a Lima Centro a atenderlos. Las peluquerías que he visto dentro de los asociados están viendo un lugar seguro, San Borja. En la Aviación otra vez están abriendo saloncitos”, mencionó.
Sin nuevas cadenas: Montalvo avanza en Colombia y Marco Aldany como franquicia
En el mercado de las peluquerías, Antezana reconoció que cadenas ya casi no existen. La única que se podría llamar cadena es Montalvo, que apostó por expandirse a Colombia y, en la perspectiva de la representante gremial, tal jugada apoya el balance general, donde varios salones en Perú estarían pasando a manos de terceros.
Dentro de cadenas internacionales, manifestó que Marco Aldany no opera como cadena extranjera con locales propios. Los salones visibles son franquicias operadas por emprendedores locales que enfrentan la crisis.
“Cadena ya casi no existe, la única cadena que se podría decir es Montalvo, que también lo único que ha hecho es irse a invertir a Colombia. Marco Aldany se fue del país y las únicas que hay son de emprendedores que compraron la franquicia”, relata Antezana.
En ese sentido, inversión nueva en salones o ampliaciones casi no se observan.

Inversión de peluquerías se destina a capacitación
Ante la compleja situación de las peluquerías, los recursos que quedan se invierten solo en capacitación. Así, los empresarios del sector buscan adoptar nuevas técnicas de color y corte coreanas y europeas, tonos brunette (muy naturales) de bajo mantenimiento para que clienta no dependa de peluquería, productos veganos con tecnología de punta que protege a estilista y cliente.
Sin embargo, los cursos no son baratos. Cada programa puede costar de US$700 a US$1,000, muchos desarrollados fuera del país.
“Lo poco que les queda invierten en capacitación, porque si no te capacitas, te quedas estancado. Muchas veces tienes que salir fuera del país. Estoy en Punta Cana en una capacitación y de Perú somos poquísimos, de Chile, Colombia, Ecuador, hasta Bolivia, el porcentaje de profesionales que viene es asombroso versus Perú”, comentó desde Punta Cana.

Facturación en caída, con venta de productos cada vez menor
Entre los negocios de los salones de belleza, la reventa de productos —shampoos y otros recomendados— que antes era importante, hoy es solo 5% del ingreso promedio del salón. La competencia de empresas grandes que distribuyen productos profesionales en retail ha ajustado el comercio en las peluquerías.
“Antes la reventa era importante dentro del salón y ahora ya no vendemos. Un 5% es la venta en salones como promedio”, precisó Antezana, tras mencionar que el alza de costo de vida también está afectando.
De igual manera, el aumento del sueldo mínimo vital e incrementos asociados con prestaciones de salud también impactan, pero el precio del servicio no puede subir porque cliente cuida su presupuesto. Así, refirió que las utilidades no llegan ni a 3%.
En ese sentido, consideró necesaria una reforma de laboral y tributaria para micro y pequeñas empresas (mype), con IGV al 8% y renta al 8% anual, como el piloto de restaurantes que permitió contratar más personal y migrar de régimen sin trauma. En su punto de vista, unificar todo al régimen general haría correr a los negocios más chicos.
“Nosotros solicitamos un nuevo régimen tributario, el único piloto que podemos ver es el de los restaurantes, y con ese 8% los restaurantes han tratado de sobrevivir y crecer. Yo le sugiero (al ministro de Economía) que reduzca el IGV para las mypes al 8% y la renta al 8% anual”, remarcó.
Al cierre de 2026, estimó que la facturación de las peluquerías caerá, sin promedio aún, atada al desempeño en diciembre —mes de mayor trabajo— y al fenómeno de El Niño. En calor excesivo, el movimiento es más lento, pues las clientas ya no demandan cepillado y otros servicios, o prefieren ir a la playa, a donde no necesariamente acuden con un peinado o tratamiento capilar.






