
Las lluvias intensas relacionadas con el fenómeno El Niño se comienzan a registrar y con ello crece la preocupación ante los efectos que pueden traer estos desastres en la canasta básica de las familias peruanas.
Un posible desabastecimiento de algunos productos básicos es uno de los principales temas detrás de esa incertidumbre. Pero, no se trata solo de encontrar el producto, sino de poder comprarlo sin que su precio obligue a gastar o aumentar el presupuesto familiar.
Ante este panorama, es importante conocer qué alimentos podrían escasear. Esto permitirá también entender qué riesgos enfrenta el presupuesto familiar y que otros sectores, como bodegas, también prevén un escenario similar.
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En la costa norte, las lluvias intensas pueden perjudicar cultivos y dificultar el traslado de las cosechas.
En las zonas expuestas a sequías, la falta de agua puede retrasar las siembras, reducir las áreas cultivadas y disminuir el rendimiento de los terrenos que sí se sembraron.
¿Qué alimentos podrían escasear por el fenómeno El Niño?
El fenómeno El Niño podría reducir la disponibilidad de alimentos en los mercados peruanos. El riesgo responde a una menor oferta por eventuales daños en los cultivos, falta de agua e interrupciones en el transporte.
Stephani Maita, economista del Instituto Peruano de Economía (IPE), explicó que los antecedentes permiten identificar que la magnitud del impacto dependerá de las condiciones climáticas y de la respuesta de las distintas regiones productoras.
En este panorama, existen dos amenazas: el exceso de lluvias asociado al Niño costero, principalmente en el norte, y el déficit de precipitaciones que puede acompañar al Niño global en la sierra centro-sur y la Amazonía. Ambos escenarios pueden afectar el abastecimiento, pero mediante escenarios diferentes.
Los productos más susceptibles a que puedan escasear son:
- Limón
- Arroz
- Papa
- Camote
- Cebolla
- Maíz
- Quinua
- Mango
- Plátano
- Frijoles
- Lentejas
- Arvejas
- Peces
Jimmy Astocóndor, profesor de Pacífico Business School, añadió que los problemas en las carreteras constituyen otro riesgo. Los deslizamientos y las interrupciones en la carretera Central podrían retrasar la llegada de alimentos a Lima, incluso cuando exista producción disponible en las zonas de origen.
Entre los alimentos con riesgo de menor disponibilidad en el norte figuran el limón, el arroz, el mango y el plátano. No significa que desaparecerán de los mercados, sino que podría llegar una cantidad menor e incluso a venderse a precios más altos.
El limón representa un producto muy susceptible debido a la importancia de Piura en su producción. Una caída de las cosechas en esa región puede repercutir en el abastecimiento de otras partes del país, hacia donde se comercializa este producto.
En el caso del arroz, el resultado dependerá también de lo que ocurra fuera de la costa norte. En episodios anteriores de El Niño, la producción de regiones como San Martín y Amazonas ayudó a compensar las pérdidas registradas en otras zonas.
En la sierra centro-sur, la papa, la cebolla, la quinua y el maíz figuran entre los productos expuestos a una menor producción. Asimismo, regiones como Puno, Arequipa y Cusco, donde la falta de lluvias puede perjudicar la actividad agrícola.
En este escenario, la papa también entra dentro de la lista de productos susceptibles porque parte de sus cultivos depende de las precipitaciones y no dispone de mecanismos alternativos de riego.
En tanto, el pescado también podría registrar menor disponibilidad y mayores precios. El calentamiento del mar afecta a especies de aguas frías, como el bonito, mientras que las restricciones de captura para proteger los recursos pueden limitar adicionalmente la oferta.
Otros alimentos podrían subir de precio sin sufrir inicialmente una caída de producción. En este contexto, el pollo y la carne podrían recibir una mayor demanda si las familias los compran como sustitutos de un pescado más caro, lo que generaría una presión adicional sobre sus precios.
Sin embargo, también se registraría un riesgo indirecto para estos productos: un eventual encarecimiento internacional de granos utilizados como alimento animal o como insumos industriales.
“Entonces, esto todavía en el escenario de riesgos porque no es algo que se haya materializado todavía, pero es algo que sí se ha visto en otros fenómenos del niño o periodos de sequía prolongados”, indicó Maita.
Cabe precisar que, un aumento de precios no es suficiente para afirmar que existe escasez. La especialista recomendó observar las estadísticas de producción y los volúmenes que ingresan a los mercados mayoristas, disponibles a través del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego, para evaluar si efectivamente está llegando menos mercadería.

¿Cuánto podría aumentar el gasto de las familias?
El transporte puede encarecer los alimentos aun cuando no haya una pérdida equivalente de cosechas. Los mayores costos de combustible, los desvíos y las esperas por bloqueos o deslizamientos pueden elevar el costo de llevar los productos desde las regiones productoras hasta los puntos de venta.
El impacto sería especialmente sensible para los hogares, sobre todo de menores ingresos, que tendrían que destinar una mayor proporción de sus recursos a comprar alimentos. Astocóndor estimó que el gasto destinado a las compras del hogar (en promedio) podría aumentar entre 35% y 50% ante un escenario de escasez y encarecimiento de alimentos por el fenómeno El Niño.
“Estamos hablando de que podría llegar entre un 1.5% a 2% de incremento en inflación justamente por la escasez y por la falta de producto”, precisó.
Las importaciones tampoco garantizarían una compensación inmediata de todas las pérdidas. Maita explicó que los granos que habitualmente compra Perú en el exterior no sustituyen directamente alimentos como la papa o la cebolla, mientras que Astocóndor advirtió que se podrían presentar dificultades y mayores costos para abastecerse de productos perecibles importados.
Ante este panorama, para proteger a las familias, ambos especialistas plantean apoyos focalizados, como transferencias o bonos temporales. Ante ello, el Gobierno deberá identificar correctamente a los hogares más vulnerables, donde un tipo de ayuda directa permitiría amortiguar parte del mayor gasto en alimentos.
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¿Y las bodegas?
El fenómeno de El Niño amenaza también el abastecimiento de las bodegas, advirtió Carla Campos Pariona, presidenta de la Asociación Gremial de Mujeres Bodegueras del Perú (Agremub).
El azúcar es uno de los productos más afectados. El costo por kilo para los comerciantes pasó de entre S/ 2 y S/ 2.50 a casi S/ 4, lo que eleva el precio al público hasta S/ 4.50 o S/5.
Campos también alertó que los problemas de transporte pueden afectar el suministro de agua, conservas y papel higiénico. Precisó que el encarecimiento no responde únicamente a la escasez, sino también a los mayores costos para llevar los productos hasta las zonas afectadas.
Las intensas lluvias y los huaicos obligan a algunas comerciantes a cerrar sus negocios y provocan pérdidas de mercadería. Frente a ello, explicó que su gremio solicitó al Ministerio de la Producción acceso a préstamos para abastecer las bodegas y mantener precios accesibles.

Bachiller en Periodismo por la Universidad Jaime Bausate y Meza, con seis años de experiencia en prensa radial, escrita, digital e instituciones públicas.





