
Raízen SA, el productor brasileño de azúcar y etanol en dificultades controlado conjuntamente por Shell Plc y Cosan SA, cerró un acuerdo con acreedores para reestructurar cerca de 65,000 millones de reales (US$ 12,600 millones).
Acreedores que poseen el 47% de la deuda de la compañía aceptaron la llamada reestructuración extrajudicial, informó la empresa en un comunicado emitido a primera hora del miércoles. Esto supera el umbral legal de un tercio necesario para iniciar el proceso. El acuerdo le da tiempo a Raízen, ya que suspende sus obligaciones de deuda y le otorga 90 días para obtener el respaldo del resto de los acreedores a un plan más integral.
El acuerdo anunciado cuenta con el “apoyo expreso” de acreedores que representan “más del 47%” de la deuda de la compañía, indicó Raízen en un comunicado.
El valor de la deuda reestructurada asciende a “aproximadamente 65,100 millones de reales”, unos US$ 12,500 millones al cambio actual, agregó.
Las condiciones, sin embargo, aún deben recibir el visto bueno de la justicia brasileña.

“Las operaciones del Grupo Raízen continúan desarrollándose con normalidad, sin impacto en la continuidad del negocio (ni en) la atención a los clientes”, agregó la compañía.
Brasil es uno de los mayores productores de etanol del mundo.
Un esperado acuerdo
El acuerdo pone fin a meses turbulentos para Raízen, cuyos bonos cayeron a territorio de estrés ante el aumento de las preocupaciones por su carga de deuda. Mientras las conversaciones para un rescate por parte de sus principales accionistas se prolongaban sin solución, la empresa continuó consumiendo efectivo y contrató asesores financieros y legales para optimizar su estructura de capital.
Las agencias calificadoras de deuda respondieron recortando la nota desde grado de inversión a territorio “basura”, agravando la venta masiva. Las rebajas a grado especulativo constituyeron una “grave, inmediata y palpable amenaza” para la compañía, dijo Raízen, ya que los acreedores presionaron para exigir el rescate anticipado de algunas deudas, lo que activaría un default cruzado y aceleraría más de 60,000 millones de reales de deuda.
La empresa, que en su día fue el principal productor de biocombustibles de Brasil, se ha visto presionada por altas tasas de interés, cosechas débiles y cuantiosas inversiones que aún no han dado frutos. Estas dificultades erosionaron su flujo de caja y dispararon su endeudamiento. La compañía cerró el año pasado con una deuda neta total de 55,300 millones de reales, un alza del 43% frente al año anterior. El apalancamiento subió a 5.3 veces las ganancias antes de partidas como intereses e impuestos, desde tres veces el año previo.
En documentos presentados el miércoles, la empresa indicó que su deuda consolidada ahora supera ligeramente los 65,000 millones de reales. Si bien la mayor parte es de largo plazo, tiene alrededor de 13,000 millones de reales en amortizaciones con bancos y diversos acreedores en los próximos 24 meses. Al cierre del año pasado contaba con unos 17,300 millones de reales en efectivo y equivalentes, tras haber consumido 7,200 millones de reales entre abril y diciembre, según los documentos.
Acreedores y socios operativos, conscientes de los problemas de Raízen, comenzaron a restringir el acceso al financiamiento o a elevar sus costos, indicó la empresa, erosionando aún más su liquidez.
Raízen había señalado la semana pasada que podría acogerse a un proceso de reestructuración extrajudicial mientras busca una solución a sus problemas de deuda —un pasivo que asciende a 98,600 millones de reales (US$ 19,100 millones) si se incluyen créditos entre compañías—. El plan podría incluir aportes de capital por parte de los accionistas; conversión de una parte de los créditos cubiertos en participaciones accionarias; reemplazo de ciertas acreencias por nueva deuda; así como posibles escisiones y desinversiones.
La empresa había estado en conversaciones con bancos durante la última semana, y tanto Raízen como sus prestamistas redujeron coberturas que se habían establecido para cumplir con el pago de deuda denominada en dólares a medida que avanzaban las negociaciones, dijeron el martes personas familiarizadas con el asunto, que añadieron que un acuerdo podría concretarse tan pronto como esta semana. O Globo informó que el acuerdo se alcanzó el martes por la noche.
Los esfuerzos previos para apuntalar a Raízen fracasaron después de que Cosan y Shell no lograran acordar cuánto dinero aportarían a la empresa. Shell, junto con el fundador de Cosan, Rubens Ometto, acordó inyectar en conjunto 4,000 millones de reales en capital. Cosan ya no mantenía conversaciones con la petrolera para rescatar a la compañía, según declaró el presidente ejecutivo Marcelo Martins durante una conferencia telefónica de resultados el martes.
Cosan y Shell han sido socios en partes iguales en Raízen, y el nuevo acuerdo convertiría a Shell en el mayor accionista, probablemente obligando a la petrolera con sede en Londres a consolidar a Raízen en sus estados financieros.
Elaborado con información de AFP y Bloomberg








