
El informe detalla que la epidemia registra una tasa de letalidad de 48.6%. Además, 2,788 pacientes lograron recuperarse, mientras que otros 1,101 permanecen hospitalizados o en aislamiento.
El brote, declarado el pasado 15 de mayo en el este del país, se extendió a 67 zonas de salud de ocho de las 26 provincias congoleñas.
Las regiones más afectadas son Kivu del Norte e Ituri, que concentran el 58.4% y el 36.4% de los nuevos casos, respectivamente.
La OMS y la Unión Africana piden acciones coordinadas
El actual brote ya superó en mortalidad al registrado entre 2018 y 2020 en la misma región congoleña. No obstante, aún se encuentra por debajo de la epidemia de África occidental de 2014-2016, que dejó alrededor de 11,000 muertos y 28,000 contagios.
La epidemia también ha tenido repercusiones fuera de la RDC. Se reportaron casos vinculados al brote en Uganda, Kenia y Nigeria, además de un caso en Francia. Asimismo, tres personas infectadas en territorio congoleño fueron evacuadas a Países Bajos y Alemania.
Vacunas y prevención
El actual brote es causado por la cepa Bundibugyo, que no cuenta con tratamientos específicos. La OMS trabaja en dos vacunas que ya iniciaron ensayos de fase 1 en humanos y que han mostrado resultados de seguridad positivos, aunque su desarrollo podría tomar varios meses.
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Por su parte, la RDC inició en agosto una campaña de inmunización con Ervebo, vacuna disponible a gran escala y desarrollada inicialmente contra la variante Zaire del virus, aunque ha mostrado indicios de eficacia frente a Bundibugyo en estudios con animales.
El ébola se transmite mediante el contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y puede provocar fiebre hemorrágica grave, vómitos, diarrea y hemorragias internas.
Elaborado con información de EFE.






