Fabricación de mentalidades y narrativas económicas: Ideología, autoridad y educación
Es el título aproximado de un estudio reciente elaborado por Mohsen Javdani y Ha-Joon Chang, respectivamente profesores de la Escuela de Políticas Públicas de la Universidad Simon Fraser en Canadá y del Departamento de Economía, SOAS, de la Universidad de Londres en el Reino Unido. El segundo autor destaca por sus estudios sobre las experiencias de crecimiento de las economías de Asia Oriental y en sus críticas a la economía estándar.
El estudio fue publicado en 2026 por Rethinking Economics International (REI) que es una organización global de jóvenes interesados en estudiar la economía en todas sus complejidades y en trabajar por una economía al servicio de todos. Ellos organizan a los estudiantes para que luchen por un mejor currículo y nuevas formas de enseñanza en sus universidades, de modo que sean útiles. Aquí en esta nota sus principales conclusiones. https://rethinkeconomics.org/edu-material/report-manufacturing-economics-minds/
Crítica
El documento original es una crítica a qué y como se enseña la economía en la mayor parte del mundo, incluido el Perú. En las escuelas de economía se parametriza a los estudiantes para que repitan metodologías, prácticas y resultados determinados, eliminando el pluralismo económico. Asimismo, esto se refuerza por los organismos financieros internacionales, las autoridades fiscales y monetarias locales, los gremios empresariales, las consultoras especializadas y la mayor parte de los medios de comunicación.
La narrativa actual en nuestro país, en estos tiempos preelectorales, es que toda la economía va muy bien, desechando la necesidad de ajustes imprescindibles que se deben realizar en nuestro modelo económico. Se olvidan de muchos temas, como el subempleo creciente, la precarización laboral, los mayores niveles de fragmentación social, y de desigualdades económicas, las reales condiciones de vida de la mayoría de los peruanos, el rol de las economías ilegales, entre muchos otros.
Ideas clave
Según REI este estudio examina cómo la educación económica moldea las creencias y los sesgos. A partir de un amplio experimento aleatorio controlado con 2,735 estudiantes de economía de 10 países, los autores investigan cómo la exposición a diferentes marcos y formas de autoridad en economía puede influir negativamente en la confianza, la conformidad y la disposición de los estudiantes a interactuar críticamente con perspectivas alternativas.
Los hallazgos apuntan a un desafío más profundo que enfrenta la educación económica hoy en día: cuando se privilegia la autoridad dominante y la disciplina se enseña como singular, neutral y cerrada a la discusión, los estudiantes pueden ser orientados hacia una estrechez ideológica y alejados de la investigación crítica, el debate y el pluralismo.
Contenido
Los autores anotan que los procesos educativos en economía —incluyendo currículos, pedagogías, normas disciplinarias y mecanismos más amplios de socialización académica— desempeñan un papel central en la reproducción y legitimación de los estrechos límites intelectuales del campo.
Se demuestra que la educación en economía va más allá de simplemente excluir perspectivas alternativas: condiciona a los estudiantes a asociar la credibilidad no con la esencia de una idea, sino con la autoridad percibida y la alineación ideológica de su fuente, a menudo de forma inconsciente.
Ideología y marginación
El papel de la ideología en la economía ha sido objeto de un largo debate crítico. Un argumento central en esta literatura es que la economía convencional, aunque a menudo se presenta como objetiva y libre de ideología, está moldeada por fundamentos ideológicos, marcos interpretativos y prácticas institucionales poderosos, aunque ocultos.
Al monopolizar los términos de investigación mediante un aparato ideológico monolítico, la economía dominante margina sistemáticamente perspectivas rivales —como la economía feminista, la ecológica, la poskeynesiana, la marxista y la (antigua) economía institucional— que enfatizan las consecuencias económicas, sociales y ambientales más amplias del pensamiento centrado en el mercado, arraigado en una visión naturalizada del mercado.
Los autores destacan que el gran énfasis en el modelado formal y las técnicas matemáticas y estadísticas a menudo desvía la atención de los estudiantes de preocupaciones sociales, políticas y éticas más amplias, lo que los lleva a internalizar el marco ideológico implícito de la disciplina sin una reflexión crítica. Los enfoques opuestos no se refutan mediante un análisis crítico, sino que se rechazan por omisión, y se descartan sistemáticamente por ser poco prácticos, poco científicos o políticamente motivados e ideológicamente sospechosos.
Impactos
Las consecuencias de este cierre intelectual se extienden mucho más allá del aula. Al desalentar la indagación reflexiva y excluir la interacción con marcos teóricos alternativos, la economía convencional socava su propia capacidad de autocrítica y renovación. Se limita la capacidad de la disciplina para abordar las complejas crisis que enfrentan las sociedades contemporáneas, desde el colapso ecológico y la creciente precariedad económica hasta las disrupciones estructurales que plantean el cambio tecnológico y el afianzamiento del poder corporativo.
Se señala que a medida que los graduados se convierten en formuladores de políticas, académicos, líderes empresariales y otros actores influyentes, la huella de esta formación se hace visible en el tipo de políticas que respaldan, a menudo aquellas que se alinean con el fundamentalismo de mercado y sirven para mantener las jerarquías existentes. Un claro ejemplo es la oposición a los aumentos del salario mínimo entre los formuladores de políticas con formación en economía, una postura que refleja no solo razonamiento o evidencia económica, sino una orientación ideológica profundamente internalizada.
Principales conclusiones
Los autores concluyen que la educación económica necesita una reforma urgente. El estudio arroja nueva luz sobre una preocupación persistente: la falta de pluralismo intelectual y marginación sistemática de los disidentes. En un momento en que la credibilidad de la disciplina y su relevancia está bajo un escrutinio cada vez mayor, el trabajo muestra evidencia empírica concreta de cómo la economía reproduce sus narrativas monolíticas.
Se demuestra que los estudiantes están condicionados a asociar la credibilidad no con la sustancia o coherencia de los argumentos, sino con la autoridad percibida y la ideología alineada con su fuente de información, a menudo inconscientemente. Estos patrones de conformidad son fundamentales para la manera en que la disciplina cultiva una mentalidad económica estrecha que privilegia la ortodoxia mientras mantiene la ilusión de neutralidad.
Influencias
Según Mohsen Javdani y Ha-Joon Chang los economistas desempeñan un papel crucial en la configuración de las dimensiones sociales, políticas y económicas de nuestras vidas. Al mismo tiempo su influencia ha crecido en las últimas décadas, a medida que la lógica del mercado y las racionalidades económicas han llegado a estructurar casi todos los ámbitos de la política y la vida cotidiana, desde la educación y la atención médica hasta la vivienda, el desarrollo y la acción climática.
Si bien los economistas a menudo se lamentan de su limitado control sobre las decisiones políticas, su papel en la definición de qué se considera un problema, qué soluciones se consideran legítimas y qué métricas se utilizan para evaluar el éxito es mucho más trascendental de lo que sugieren tales quejas. Este poder hace que sea aún más importante analizar los fundamentos intelectuales de la economía, y de su forma de enseñarla.
Realidad compleja
Los autores reiteran que muchos economistas convencionales siguen desestimando los reclamos de pluralismo en la economía. Esta resistencia constante suele justificarse con la afirmación de que la disciplina ya abarca diversas perspectivas. En cambio, ellos argumentan que esta variedad es limitada, restringida a los estrechos límites del discurso convencional.
Esto es similar a un restaurante que presume de un menú diverso, solo que las opciones consisten principalmente en variaciones de papas: puré, gratinado, sopa, ensalada, pan, entre otros cercanos. Si bien parece haber opciones, el ingrediente fundamental sigue siendo el mismo, al igual que la gama restringida de perspectivas aceptadas y legítimas en la economía convencional.
Ilusiones de variedad
Esta ilusión de variedad, anotan los autores, enmascara una homogeneidad más profunda: lo que a menudo se presenta como diversidad dentro de la economía convencional es, en realidad, un conjunto de narrativas que comparten supuestos fundamentales sobre el comportamiento humano, la dinámica del mercado y el papel de las instituciones. El predominio del individualismo metodológico, la maximización de la utilidad y el análisis del equilibrio garantiza que incluso enfoques aparentemente diferentes permanezcan atados al mismo marco metodológico.
Otros economistas reconocen que cierto grado de pluralidad en la economía puede ser beneficioso, pero argumentan que debe gestionarse cuidadosamente para salvaguardar los supuestos fundamentos teóricos innegociables de la disciplina. Sostienen que dichas restricciones son necesarias para evitar el caos resultante de una pluralidad excesiva, preservando al mismo tiempo la identidad, la unidad y la autoridad social y científica de la economía.
Idea errónea
Según los autores del documento la idea de que el pluralismo socava el rigor o la credibilidad de nuestra disciplina es profundamente errónea. Las perspectivas contrapuestas no diluyen la comprensión; profundizan nuestra comprensión al ampliar nuestro alcance analítico.
Lo que algunos descartan como caos o debate excesivo es, de hecho, un sello distintivo de un entorno intelectual sano y dinámico, que fomenta una investigación más profunda en lugar de señalar un declive disciplinario. Otras ciencias sociales, como la sociología, la historia y la ciencia política, han abrazado durante mucho tiempo la diversidad intelectual sin caer en la incoherencia y el caos.
¿Disciplina medieval?
Imponer una identidad rígida y singular para la economía convierte a la disciplina en una forma de ortodoxia intelectual, que recuerda a la teología medieval, donde sirvió para legitimar el orden social existente en lugar de examinarlo críticamente. Otras ciencias sociales prosperan al albergar múltiples escuelas de pensamiento, lo que demuestra que la diversidad intelectual no erosiona la legitimidad académica.
En todo caso, según Mohsen Javdani y Ha-Joon Chang, suprimir perspectivas contrapuestas en nombre de mantener la autoridad y la unidad puede sofocar la innovación, creatividad, la auto reflexión, obstaculizar la creación de conocimiento y erosionar la confianza pública, especialmente cuando los modelos económicos dominantes no abordan adecuadamente los problemas acuciantes del mundo real.
La alternativa
Los hallazgos del estudio sugieren que un enfoque más pluralista, que integre diversas tradiciones teóricas, marcos metodológicos y perspectivas del mundo real, proporcionaría a los estudiantes una comprensión más profunda y crítica de los problemas económicos.
Sin embargo, una reforma significativa requiere más que simplemente introducir perspectivas alternativas mediante modificaciones curriculares y pequeños ajustes a los marcos tradicionales; exige un cambio fundamental en la forma en que la disciplina se entiende a sí misma.
Menor arrogancia
Los autores anotan que esto incluye reconocer la naturaleza ideológica y de juicios de valor (subjetividades) del discurso económico tradicional, fomentar la interacción crítica con los paradigmas dominantes y promover la interacción con otras perspectivas.
Este cambio también podría ayudar a moderar el exceso de confianza y el aislamiento intelectual que suelen observar los estudiantes y profesionales de la economía, fomentando un entorno intelectual más abierto y reflexivo que valora el diálogo crítico y desafía las normas arraigadas.
Colofón
Sin embargo, para Mohsen Javdani y Ha-Joon Chang, persiste una pregunta crucial: ¿quién estará capacitado para enseñar estas diversas perspectivas cuando la mayoría de los profesores de economía están anclados en paradigmas convencionales y estrechos?
Sin un esfuerzo concertado para ampliar la comprensión de los propios educadores sobre estos enfoques alternativos, el desafío de implementar un verdadero pluralismo en el aula sigue siendo un gran reto para la disciplina de la economía, finalizan los autores.

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