Magnifica Humanitas, Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la IA del Papa León XIV
A inicios de esta semana el Papa León XIV presentó su primera Encíclica con el título de esta nota. Simbólicamente fue firmada el pasado 15 de mayo, en el 135º aniversario de la promulgación de la Rerum Novarum de León XIII, que fue la primera encíclica social de la Iglesia Católica. En esta se relievó la importancia del trabajo digno, el salario justo, el sindicalismo, la propiedad privada y el rol del Estado para proteger a las clases más vulnerables y asegurar la justicia social.
Tal como se señala en Vatican News, el Pontífice reflexiona sobre la doctrina social de la Iglesia en la era de la inteligencia artificial. Hace un llamamiento a custodiar una magnífica humanidad habitada por Dios, promoviendo la verdad, la dignidad del trabajo, la justicia social y la paz. En la era digital, es necesario desarmar la IA y superar la teoría de la guerra justa, relanzando el diálogo y el multilateralismo. Aquí solo se presentan las ideas clave del documento a partir de una síntesis proporcionada por el Vaticano.
Contenido
La encíclica está dividida en cinco capítulos, más una introducción y conclusión. En el primer capítulo se aborda el tema de un pensamiento dinámico fiel al evangelio. En el segundo los fundamentos y principios de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI). Entrando en materia, en el tercero se analiza la problemática de la técnica y dominio: la grandeza de la persona humana ante las promesas de la IA. La importancia de custodiar lo humano en la transformación (verdad, trabajo y libertad) en el cuarto; y, por último, la cultura del poder y la civilización del amor.
Magnifica Humanitas, según Isabella Piro del Vaticano, parte de una premisa: la tecnología no es una fuerza antagónica respecto a la persona, ni un mal en sí misma. Sin embargo, no es neutra, porque asume el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza. De ahí el llamamiento del Papa a construir en el bien y a permanecer humanos, siguiendo la lógica de la corresponsabilidad valiente, de la subsidiariedad (entendida como corresponsabilidad), de la comunión, para que el mundo pueda reconocer en el corazón del ser humano el lugar donde Dios desea habitar. https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2026-05/la-enciclica-papa-leon-xiv-magnifica-humanitasla-inteligencia-ia.html
Doctrina Social dinámica
Según Isabella Piro en el primer capítulo se repasa la DSI, poniendo de relieve su carácter dinámico. Lejos de ser un manual de principios y normas que aplicar, la DSI es más bien un camino de discernimiento comunitario, una teología de la comunión en la historia que orienta la lectura de los acontecimientos a la luz del Evangelio.
León XIV recuerda el pensamiento de sus predecesores: desde Pío XII hasta el Papa Francisco, pasando naturalmente por la Rerum novarum de 1891, definida como hito en la evolución del magisterio social. En sus respectivas épocas, cada Papa ha puesto de relieve diferentes aspectos de un único patrimonio: la dignidad de la persona, el valor del trabajo, la destinación universal de los bienes, la solidaridad, el cuidado de la creación, la centralidad de la paz y la fraternidad.
Fundamentos DSI
En el segundo capítulo, según Piro, León XIV enumera los fundamentos y principios de la DSI. Entre los primeros, incluye la dignidad de la persona, creada a imagen y semejanza de Dios. Para el Papa es necesario recordarlo, ya que la presión de nuevas ideologías y de determinados intereses muy poderosos puede reducir a la persona a un recurso que se usa y se explota o a lo que realiza o produce.
Un segundo fundamento de la DSI es la inviolabilidad de los derechos humanos, entre los cuales el primero es el derecho a la vida desde la concepción hasta su final natural. El tercer fundamento es el reconocimiento de los derechos de las minorías, con especial atención a las mujeres: en su favor, el Papa pide decisiones concretas en las leyes, en el trabajo, en la educación, en las responsabilidades sociales y políticas, para que sean verdaderamente escuchadas y valoradas.
Principios DSI
En cuanto a los principios de la DSI, León XIV señala cinco: el primero es el bien común donde es particularmente firme señalando que la promoción del bien común nunca puede separarse del respeto al derecho de los pueblos a existir, a custodiar su propia identidad y a contribuir con su propia originalidad a la familia de las naciones.
El segundo principio se refiere al destino universal de los bienes donde se insiste en la necesidad de que los conocimientos y las tecnologías no se concentren en manos de unos pocos, alimentando la brecha entre los incluidos y los excluidos. De ello se derivan el tercer y el cuarto principio, a saber, la subsidiariedad —que exige superar el paternalismo y el asistencialismo en favor de la corresponsabilidad— y la solidaridad que se opone a la indiferencia y tiene en cuenta a los pueblos y a las generaciones futuras.
El quinto principio de la DSI es la justicia social: en la era digital, debe garantizar a todos un acceso equitativo a las oportunidades, proteger a los más frágiles, combatir el odio y la desinformación, someter a control público el uso de los datos y las tecnologías, de modo que el criterio no sea solo el lucro, sino la dignidad de cada persona y el bien de los pueblos.
Código ético
Según Isabela Piro en el tercer capítulo sobre la grandeza de la persona humana ante las promesas de la IA se entra en el meollo del tema de la IA. El Papa advierte contra el paradigma tecnocrático ya denunciado por Francisco y por el cual toda elección viene dictada exclusivamente por parámetros de eficiencia y beneficio.
Por el contrario, la tecnología más potente no es necesariamente la mejor: la IA puede imitar y simular al hombre, pero no posee conciencia moral, empatía, capacidad afectiva, relacional ni espiritual. Por lo tanto, es necesario abordar la IA con sobriedad y vigilancia, manteniendo la claridad sobre las responsabilidades de todas sus etapas (accountability) y apostando por políticas y marcos jurídicos adecuados, una supervisión independiente y la educación de los usuarios.
Asimismo, se necesita un código ético sometido a criterios de justicia social compartida, ya que no sirve una IA más moral si esa la deciden unos pocos. Lo anterior, sin dejar de lado el impacto ambiental de las nuevas tecnologías, que requieren grandes cantidades de energía y agua, afectando a las emisiones de dióxido de carbono y dañando la Creación.
Desarmar la IA
El Papa, según Piro, insiste en que hay que desarmar la IA para sustraerla de la lógica de la competencia militar, económica y cognitiva; para romper la equivalencia entre poder técnico y derecho a gobernar; para sustraerla de los monopolios e impedir que domine al ser humano. Esta tarea es ética, técnica y ecológica porque la IA ya es el entorno en el que estamos inmersos y el poder con el que debemos contar.
Para el Papa hacer crecer la técnica eliminando los límites de lo humano significa hacer retroceder el corazón. La humanidad no debe ser sustituida ni superada. La tecnología puede aliviar los sufrimientos y abrir nuevas posibilidades, pero no debe negarla en lo que le es propio: la capacidad de relación y de amor. La verdadera alternativa no está entre el entusiasmo y el miedo, sino entre dos formas de construir el progreso: al servicio de la persona y de los pueblos o de las lógicas de poder.
Custodiar lo humano
El cuarto capítulo según Isabella Piro considera la verdad como un bien común y un elemento esencial de la democracia. En el entorno digital, la verdad debe plasmarse en una ecología de la comunicación para que la cultura generada por la web no se convierta en un instrumento de homologación y dominio, sino en un espacio de maduración para la libertad interior y el pensamiento crítico.
León XIV señala algunos instrumentos: transparencia en los criterios de selección de contenidos, protección de los datos personales, un periodismo serio basado en la argumentación y la verificación, una nueva conciencia en el uso correcto y crítico de la IA, la integración de los conocimientos. También se exige a la Iglesia una comunicación transparente y leal, sobre todo en los casos de injusticias y abusos. Asimismo, es fundamental el llamamiento para hacer preguntas a propósito de una IA que hacen parecer inútil el pensamiento humano.
Dignidad y desarrollo
En la encíclica se destaca la importancia de proteger la dignidad y el valor del trabajo, ya que las nuevas formas de trabajar no son necesariamente mejores (haciéndolos marginales y sometidos a vigilancia). Por el contrario, es necesario diseñar sistemas centrados en la persona y no solo en el rendimiento, porque la tecnología puede sin duda liberar al hombre de tareas pesadas o repetitivas, pero no debe conducir en absoluto al desempleo en nombre de la reducción de costes y el aumento de los beneficios. También se aboga por una renovación de las organizaciones sindicales.
Se postula la necesidad de superar el PBI como parámetro del grado de desarrollo de un país, apostando en su lugar por la dignidad del trabajo, la prosperidad compartida, la reducción de las desigualdades y la protección del medio ambiente. La financiación por la financiación es, de hecho, diferente de la financiación para el desarrollo; y se subraya la interdependencia entre paz y desarrollo, abogando por una cooperación internacional en favor de los países y los grupos más vulnerables. La familia es el bien social primario y la libertad enfrentando las nuevas formas de esclavitud.
Cultura del poder
En el último capítulo se hace referencia a los tiempos de guerra actuales. En la síntesis de Isabella Piro se destaca que la revolución digital está modificando la gramática de los conflictos y, sin un enfoque ético, las decisiones sobre la vida y la muerte de las personas serán cada vez más impersonales, considerándose el recurso a la fuerza como una opción inmediata y viable. En la base de todo hay una cultura del poder que normaliza la guerra y la rehabilita como instrumento de política internacional, favoreciendo el rearme.
La cultura del poder surge también de la crisis del multilateralismo y del surgimiento de otro desordenado y conflictivo en el que prevalece la desconfianza hacia el otro. La fuerza del derecho se sustituye por el derecho del más fuerte; las lógicas del poder prevalecen sobre la construcción de la paz, relegada a un segundo plano, y las instituciones creadas para custodiar el destino común se encuentran ahora debilitadas, sin que se reconozca su autoridad moral. A este respecto, el Papa auspicia para la ONU y para el sistema político internacional reformas profundas que superen la actual crisis de valores en favor del verdadero bien común. Hay que promover más bien el diálogo, la diplomacia y el perdón construyendo una civilización del amor
Colofón
Al concluir la encíclica, el Papa invita a los fieles a vivir las nuevas tecnologías a la luz del Evangelio, para que, incluso en la era de la IA, todos puedan dar testimonio de la belleza de una magnífica humanidad habitada por Dios.

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