
El directorio de Petroperú buscará vender una participación minoritaria en la atribulada petrolera estatal a comienzos del próximo año, adelantó en una entrevista su presidente, y aseguró que la compañía está encaminada a registrar su primera ganancia anual desde 2021.
Incluso mientras se prepara para atraer capital privado, Oliver Stark ofreció una evaluación sombría de la petrolera: “Hoy no hay muchos interesados en una empresa como Petroperú”.
Los sólidos márgenes de refinación podrían conducir a una inusual ganancia, pero durante años la compañía ha lidiado con el peso de su deuda —que ahora ronda los US$ 7,500 millones, según Stark— y aún sufre las consecuencias de los sobrecostos y retrasos en la construcción de la refinería de Talara, inaugurada en 2023.

Petróleos del Perú se ha convertido en una carga constante para las finanzas públicas y ha requerido unos S/ 17,000 millones (US$ 5,000 millones) en rescates del Estado durante los últimos años.
Sin embargo, “si mañana se aparece alguien que tenga interés en participar en Petroperú, bienvenido sea”, sostuvo Stark, quien regresó al cargo en agosto tras dejarlo dos años antes. Su retorno se produjo en medio de una alta rotación. El economista de 69 años es el quinto presidente de Petroperú desde comienzos de 2026 y fue nombrado por Keiko Fujimori, la novena presidenta de Perú en la última década.
“Hemos encontrado la situación en modo supervivencia”, dijo Stark. “Es una locura”, añadió, refiriéndose a la alta rotación de personal. “Así no se puede hacer nada”.
Petroperú necesita operar al margen de los vaivenes políticos del país, sostuvo, y emular la independencia y estabilidad del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), encabezado por Julio Velarde desde hace más de dos décadas.
Stark no planea permanecer tanto tiempo en el cargo, pero quiere seguir como presidente “el período necesario para cumplir lo que propusimos en 2024”: una empresa “caminando sola, pagando sus impuestos y contribuyendo al país”.
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El plan de Stark en Petroperú
La geopolítica ha ayudado a que la empresa tenga un buen comienzo bajo la dirección de Stark.
Antes de su llegada, Petroperú registró una utilidad neta de más de US$ 120 millones en el primer semestre del año, ya que las prolongadas interrupciones en el estrecho de Ormuz dispararon los precios de los combustibles y los márgenes de refinación.
Suponiendo que las condiciones meteorológicas adversas provocadas por El Niño no interrumpan las operaciones en Talara, Stark espera que Petroperú cierre el año con una utilidad neta de unos US$ 350 millones, la mayor desde al menos 2016.

El directorio también planea recortes de personal antes de fin de año y ha comenzado a conversar con bancos y bufetes de abogados sobre posibles ajustes al perfil de deuda de la compañía en 2027. El miércoles, la deuda en dólares con vencimiento en 2047 cotizaba a unos 71 centavos por dólar, según datos recopilados por Bloomberg.
Stark declinó dar detalles sobre ambos planes y dijo que la compañía quiere concentrarse primero en mejorar sus resultados operativos. Señaló que Petroperú tiene unos 2,400 empleados.

Otra iniciativa es vender una participación al sector privado, una idea que Stark impulsó cuando presidió el directorio en 2024. En ese entonces, incluso planteó la posibilidad de vender una participación mayoritaria y consideró separar algunos de los negocios de Petroperú. Señaló, sin embargo, que los planes no lograron obtener respaldo del Gobierno en ese momento.
Pero podría tener más éxito con Fujimori, quien ha cuestionado las repetidas inyecciones de fondos de los contribuyentes en la empresa estatal y, durante su campaña, propuso convertir a Petroperú en una asociación público-privada. Por ley, los inversionistas privados pueden poseer hasta el 49% de la compañía.
ProInversión, la agencia estatal encargada de promover la inversión privada, está buscando inversionistas que aporten capital y experiencia de gestión a las unidades de negocio de Petroperú, pero los activos seguirán siendo propiedad de la compañía, explicó Stark.
“Esto sigue y seguirá siendo una empresa peruana del Estado peruano”, afirmó.
El esfuerzo de reestructuración también contempla incorporar a un inversionista privado para gestionar Talara, que en septiembre produjo 56,000 barriles diarios, por debajo de su capacidad total de 95,000. Petroperú firmó recientemente un acuerdo con la estatal ecuatoriana EP Petroecuador para suministrar más de la mitad del crudo que necesita la refinería, un acuerdo que Stark estima generará ahorros por US$ 200 millones durante 11 meses.
Espera que estos esfuerzos le permitan concretar la visión que tenía para la compañía en 2024, y la posibilidad de intentarlo nuevamente lo motivó a regresar al directorio. “Tenía que sacarme el clavo”, concluyó.






