Conjunto de herramientas de opciones públicas: garantizar el acceso, el valor público y la rendición de cuentas en la economía
Es posible que un candidato progresista pase a la segunda vuelta electoral que se definirá el 7 de junio. El centro era mi posición deseada para las actuales circunstancias del país, pero el voto ciudadano manda. Es hora de que éste —sin abandonar sus principios— concerte con las otras fuerzas democráticas, integre, modere y articule un programa de acción de transformación viable con mirada al corto, mediano y largo plazo en beneficio de todos. Hay que hacerle frente al pacto corrupto, que llama al fraude y nuevas elecciones con la excusa de los problemas operativos que afectaron inicialmente a menos del 0.3% de los electores.
Si lo anterior ocurriera, la arremetida de los grupos de poder económico apoyados por muchos de los medios de comunicación será feroz. Se oirán los clásicos ataques relativos a que sus propuestas son entre populistas, comunistas y terroristas. En realidad, en el Perú hay espacio para más y mejor Estado en balance con el mercado. Al respecto, el objetivo de esta nota es presentar un estudio de Suzanne Kahn del Roosevelt Institute del 2 de abril de 2026.
La autora rehabilita el rol de las opciones públicas en las que el gobierno participa directamente en la prestación de un bien o servicio público. Ella es vicepresidenta senior supervisando proyectos y apoya a los directores de área a desarrollar investigaciones para reequilibrar el poder en nuestra sociedad y economía. Ojalá aprovechemos estas enseñanzas para el Perú. https://rooseveltinstitute.org/publications/
Principios
Kahn inicia su documento señalando que garantizar una gobernanza económica democrática que beneficie a la clase trabajadora requiere que los responsables políticos no solo tengan un firme compromiso con los valores del acceso equitativo, el valor público (garantizar que la economía se oriente a que los ciudadanos prosperen a largo plazo) y la rendición de cuentas, sino también un profundo conocimiento de los instrumentos que pueden implementar con éxito estos valores, más allá de las políticas y prácticas neoliberales.
Las opciones públicas, en las que el gobierno participa directamente en la prestación de un bien o servicio público, son uno de estos instrumentos. Mediante diversas formas de opción pública, analizadas en detalle en el informe, el gobierno puede garantizar que los pilares fundamentales de una buena vida estén al alcance de todos.
Opciones públicas
Según Kahn las opciones públicas (por ejemplo, la provisión directa de un bien o servicio, la provisión directa de un seguro que permita a las personas adquirir un bien o servicio y la provisión directa de financiamiento a agentes privados que proporcionarán dicho bien o servicio) se definen como un programa gubernamental con dos características: proporciona un servicio importante a un costo razonable y coexiste, de manera bastante pacífica, con una o más opciones privadas que ofrecen el mismo servicio. Esta definición, como es lógico, admite numerosas variaciones y no tiene que ver con el principio de subsidiariedad de la Constitución Política del Perú de 1993.
Sin embargo, según la autora, cabe aclarar que las opciones públicas no son la panacea y distan mucho de ser suficientes por sí solas. Otras herramientas fundamentales para la gobernanza democrática incluyen un sistema tributario sólido y estructuras que fomenten un contrapeso organizado. Todas estas herramientas se vieron debilitadas por el auge del neoliberalismo y, por lo tanto, a menudo quedaron relegadas en muchos países incluyendo EE.UU durante la administración Biden.
Visión neoliberal
Kahn nos recuerda que bajo el orden neoliberal dominaba la creencia primordial de que el papel principal del gobierno era fomentar los mercados, y que maximizar la oferta mediante la competencia de mercado —que mantenía los precios bajos— era la mejor manera de apoyar la innovación y el crecimiento, al tiempo que se atendía a los consumidores-ciudadanos.
Las herramientas que utilizaban los responsables políticos —desde créditos fiscales y vales hasta una política monetaria centrada obsesivamente en el control de la inflación— reflejaban estos valores. Esta infraestructura política neoliberal dio como resultado una economía cada vez más desigual, donde quienes no pertenecían a los más ricos experimentaron una creciente precariedad económica y una mayor alienación democrática.
Kahn señala que no es mediante políticas que maximicen las opciones, sino con políticas que valoren y prioricen el acceso democrático a bienes y servicios esenciales, como el cuidado infantil, la vivienda, la educación, el agua potable y un planeta habitable. Dicho acceso requiere un suministro estable, una distribución equitativa y precios asequibles, así como mecanismos claros de rendición de cuentas para que quienes acceden a los bienes y servicios puedan exigir responsabilidades a los proveedores —incluido el propio gobierno— en cuanto a la calidad y la disponibilidad.
Una pregunta fundamental al implementar opciones públicas es: ¿qué riesgo debe asumir el gobierno, en qué medida y qué debe exigir a cambio? La respuesta variará según el tipo de problema que el gobierno intente resolver, y su implementación requerirá el uso de diferentes tipos de opciones públicas.
Estructura
Kahn divide su documento en tres secciones. La primera comienza con un análisis de las herramientas de gobernanza neoliberal y su valor limitado para la implementación de objetivos políticos progresistas. La segunda examina con mayor profundidad el conjunto de herramientas de opciones públicas, ofreciendo una tipología de los tipos de opciones públicas disponibles para los responsables políticos y los tipos de problemas que mejor pueden resolver.
La tercera analiza tres estudios de caso —cuidado infantil, vehículos eléctricos y banca— para examinar qué tipos de opciones públicas son apropiadas en cada caso y por qué. Según la autora el gobierno tiene un papel esencial, único y apropiado que desempeñar para garantizar una economía democrática y equitativa orientada a la generación de valor público. Las opciones públicas son un conjunto de herramientas que le ayudan a cumplir ese papel.
Bienes y servicios públicos
Kahn señala que hay ciertos bienes a los que, como sociedad, consideramos que todos deben tener acceso individual por una cuestión moral y porque mejoran la calidad de vida del colectivo. La educación primaria (incluidos los jardines infantiles) y secundaria, vivienda, atención médica, seguro de desempleo, seguridad para la jubilación, agua y electricidad, entre los básicos.
Una vez que se decide que el Estado tiene la obligación de garantizar el acceso a un bien o servicio, la pregunta es para quién y cómo. El acceso real requiere un suministro estable, precios asequibles, calidad básica, equidad (geográfica, racial, de género, de edad, entre otros) y la posibilidad de obtener los bienes en cuestión sin realizar un esfuerzo excesivo.
Interrogantes básicas
La autora destaca que es fundamental comprender cuáles de estos aspectos no los cumple el sector privado y por qué. ¿El problema radica en que el sector privado nunca podrá ofrecer un acceso suficientemente asequible al bien, o podemos esperar que los costos disminuyan y el acceso aumente con la innovación? ¿Acaso el sector privado no está interesado en brindar acceso a una amplia gama de regiones o niveles de ingresos porque esto no sería rentable? ¿Es el mercado del bien demasiado volátil como para garantizar un acceso estable?
A estas preguntas se deben añadir una serie de consideraciones sobre quiénes carecen actualmente de acceso a este bien. ¿Acaso personas de todos los niveles de ingresos tienen dificultades para acceder a él, o el problema se concentra entre los pobres? ¿Es un desafío en determinadas zonas geográficas o para personas de cierta raza? ¿Las políticas públicas buscan garantizar que todos tengan el mismo acceso, o se centran en proporcionar un nivel básico de acceso a los más necesitados? ¿son los sistemas de seguros útiles a las circunstancias?
El acceso individual a bienes esenciales puede garantizarse de diversas maneras, pero las opciones públicas bien financiadas —ya sea mediante la provisión directa del gobierno, los seguros públicos o la creación de servicios públicos— ofrecen grandes posibilidades para brindar un acceso estable, equitativo, asequible y de calidad.
Generación de bienes públicos
La autora señala que a menudo, un impulso gubernamental al sector privado para que genere valor público es la mejor manera de proveer para el bien común. Aquí hay espacio para la inversión pública que genera externalidades o la que impulsa la innovación (en línea con Mazzucato). La autora reseñando otros estudios comenta que un medio para apoyar estas iniciativas son los fondos de inversión pública a largo plazo: fondos soberanos, bancos nacionales de desarrollo y sociedades holding estatales.
Por otra parte, cuando se financia un proyecto con fondos públicos, la cuestión no es si deben aplicarse condiciones, sino, qué otras condiciones deben acompañar a la financiación para garantizar que genere el valor público deseado. Fundamentalmente, esto significa que todos los proyectos de valor público deben ir acompañados de herramientas que fomenten el acceso y la rendición de cuentas.
Algunos casos
En EE.UU el sector del cuidado infantil presenta un caso donde los problemas más acuciantes son los de acceso, derivados de las limitaciones de la oferta. Familias de todos los estratos carecen de opciones de cuidado infantil estables, de calidad y asequibles.
Ni los seguros, ni los vales resuelven el problema. En cambio, la provisión directa como un modelo de servicios públicos tienen un potencial real para ayudar a resolver estos desafíos. La provisión directa es, por supuesto, el modelo que ya se utilizó para brindar atención a niños mayores de cinco años. Sin embargo, las opciones públicas deben diseñarse cuidadosamente, para evitar posibles efectos negativos en sus mercados.
Sin analizar los pormenores, la solución a los problemas de acceso a los servicios bancarios en EE.UU reside en las denominada Cuentas Federales y Banca Postal, y plantearía que la Reserva Federal ofreciera a todos los ciudadanos y residentes estadounidenses cuentas bancarias sin costo, sin comisiones y sin saldo mínimo.
Recomendaciones finales
Kahn termina señalando que las opciones públicas son prometedoras. Estas deberían permitir al gobierno construir una economía y una infraestructura política que garantice que todos los ciudadanos tengan acceso a una buena calidad de vida. El conjunto de políticas que se engloban en la categoría de opción pública es esencial para los responsables que trabajan esos temas, pero no son las únicas herramientas disponibles ni suficientes para construir esta economía.
Una economía próspera también requerirá un movimiento obrero revitalizado y otras formas extragubernamentales de representación y participación ciudadana. Este tipo de organizaciones son esenciales para exigir responsabilidades a la ciudadanía, en particular organizando a la población para que aproveche los nuevos mecanismos de rendición de cuentas. Las opciones públicas pueden contribuir a la reconstrucción de estas organizaciones, pero no las sustituirán.
Colofón
La autora deja en claro que para aprovechar al máximo las opciones públicas, los políticos deben superar la mentalidad en la que se basaron las políticas neoliberales y adoptar un sistema tributario más progresivo. De hecho, un sistema tributario reequilibrado no solo debería respaldar las políticas progresistas, sino también constituir una herramienta esencial para la gobernanza progresista y la estructuración de la economía.
Los impuestos, el contrapeso organizado y las opciones públicas son tres componentes esenciales de un conjunto de herramientas de gobernanza progresista, y cada uno fortalece a los demás. Juntos, pueden ayudar a construir una infraestructura política estable, en lugar de un muro remendado y en ruinas finaliza Kahn.

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