En la víspera y siendo casi su última conferencia de prensa del 2020, la titular del Ministerio de Salud (Minsa), Pilar Mazzetti, señaló que el incremento del número de personas que fallecen a causa del COVID-19 así como el aumento del número de personas que recurren a una cama UCI amerita hablar de un rebrote, más no de una segunda ola del coronavirus.
Hasta ayer, el Minsa reportó 2,118 nuevos contagios y número acumulado de contagiados llegó a 1′012,614. Además, se registró 47 nuevos decesos en últimas 24 horas.
En ese sentido, Gestión.pe conversó con dos expertos quienes analizan si, en efecto, se ha iniciado una segunda ola o cuándo se podría confirmar.
El exjefe del Instituto Nacional de Salud (INS), Ernesto Bustamante, señaló que en primer lugar se debe partir desde los conceptos. Lo que sucede en el Perú -explica- es una multiplicidad de brotes, que son la aparición de un grupo de casos generalmente relacionados y están geográficamente individualizados. Sobre esta base -agrega- una ola de contagios es precisamente cuando hay muchos brotes y un crecimiento no controlado de estos.
“Sin embargo, el decir que no hay una segunda ola, entonces es decir que lo que hay es una serie de olas, pero más pequeñas”, sostuvo.
Agregó que cuando hay un brote se tiene un sistema de detención temprana de infecciones, con lo cual se puede hacer lo que se llama identificación temprana del infectado. Con ello se puede rastrear los contactos del infectado a fin de poder reducir el tamaño del brote. En el país, eso no ha sucedido.
“En Perú estamos estudiando la epidemia mirando cuántas camas UCI nos falta, mirando cuántos nuevos fallecidos hay o cuánta gente está necesitando oxígeno, esa es la parte terminal de la enfermedad. Lo lógico es mirar la enfermedad al inicio, cuando recién se detecta una infección y pueda hacer algo para evitar que esos infectados contagien a más”, dijo.
De este modo, señaló que Perú no estará preparado para una posible segunda ola o para una repetición de la primera.
Como se recuerda, fue en el mes de agosto de este año que se reportaron cifras récord de contagiados y fallecidos por el coronavirus. Para ese mes el Minsa reportaba contagios de 10,143 nuevos casos por COVID-19 considerandos las últimas 24 horas, mientras que a nivel de fallecidos se reportaba 221 en un solo día en toda la pandemia.
Bustamante señaló que estar preparados implica reconocer de manera temprana a los infectados para evitar nuevos contagios y tener las camas UCI suficientes para poder “aguantar” una avalancha de pacientes. Sin embargo, en la víspera EsSalud alertó que ya no se tiene camas UCI disponibles en sus hospitales de Lima.
En la etapa inicial
Bajo la misma lógica de empezar por conceptos, el infectólogo de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH), Fernando Mejía, señala que se debe definir qué es un rebrote. Según indica, ello se refiere a un incremento inusitado de casos de una enfermedad que se suponía controlado, en este caso, el COVID-19.
Así, explica que una ola debe tener una pendiente ascendente y una descendente. En esa línea, precisó que toda ola empieza con una pendiente ascendente.
“Y si uno evalúa, hay una pendiente que está iniciando y se ha mantenido en las últimas dos semanas. Toda ola empieza con un rebrote, pero no sabemos si estamos en una segunda ola o si solo va a ser un incremento de casos y pasado mañana eso va a desaparecer. Eso no lo sabemos”, dijo.
Agregó que cada semana se tiene que analizar en número de contagiados y así conocer el escenario real, en tanto a la fecha indicó que -según información recibida- en todos los hospitales se han incrementado el número de casos. “¿Hay un rebrote?, sí hay un rebrote”, señala.
Mejía manifestó que ahora se ve un incremento de casos, sustentado en el comportamiento de las personas durante las últimas cuatro semanas, en línea con las nuevas disposiciones del Gobierno para flexibilizar las medidas restrictivas.
Ahora, el resultado de las aglomeraciones observadas por fiestas navideñas se verá recién a fines de enero del 2021 y a ello, se debe sumar los efectos que tendrán las aglomeraciones por las fiestas de fin de año.
“Las personas crean una tolerancia, piensan que no le van a pasar nada, y los que enfermaron piensan que ya no se van a volver a enfermar. Finalmente a este virus no hay que darle un mínimo de oportunidad porque te gana y peor si llega la nueva variante porque es más contagiosa”, dijo.
Señaló que si normalmente una persona infectada con el COVID-19 puede transmitir a 3 personas, con la nueva variante la persona infectada contagia a 5.