Los operadores Drew Cohen, a la izquierda, y Dylan Halvorsan trabajan en el piso de la Bolsa el lunes 26 de enero de 2026, en Nueva York. (AP Foto/Richard Drew, archivo)
Los operadores Drew Cohen, a la izquierda, y Dylan Halvorsan trabajan en el piso de la Bolsa el lunes 26 de enero de 2026, en Nueva York. (AP Foto/Richard Drew, archivo)

Una oleada de ventas encabezada por acciones vinculadas a la expansión de centros de datos para IA arrasó Wall Street el jueves. El desplome borró con creces las ganancias del mercado bursátil estadounidense del día anterior, que había sido la mejor jornada en tres meses.

El S&P 500 cayó 334.89 puntos, o 4.4%, hasta 7,353.73, su peor descenso desde que el presidente Donald Trump sacudió los mercados de todo el mundo en abril de 2025 con sus aranceles del “Día de la Liberación”. El promedio industrial Dow Jones se hundió 1,833.06 unidades, o 3.4%, ubicándose en 51,523.06, y el compuesto Nasdaq se desplomó 1,421.52, o 5.5%, a 24,315.00.

El Nasdaq, que está lleno de acciones relacionadas con la inteligencia artificial y otras tecnológicas, cayó 11.9% por debajo de su máximo histórico establecido el mes pasado. En la jerga bursátil, una pérdida superior al 10% se denomina “corrección”.

Los mercados bursátiles de todo el mundo sintieron presión por las continuas caídas de empresas que se han beneficiado del auge en la industria de la tecnología de inteligencia artificial, y el índice Kospi de Corea del Sur se desplomó 5.3%. Ese tipo de acciones han estado oscilando durante meses, debido a preocupaciones de que la construcción de más centros de datos para IA pueda desacelerarse debido a lo caro que se ha vuelto pedir dinero prestado. Los críticos también dijeron que los precios de las acciones de IA habían subido demasiado y estaban en una burbuja.

Las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos del martes añadieron otro desafío. Las victorias a nivel nacional de los demócratas aumentaron la posibilidad de que los gobiernos pudieran imponer pausas en la construcción de más centros de datos. Los votantes de todos los partidos políticos dicen que desconfían de la IA y no les gustan los aumentos en las facturas de electricidad causados por los centros de datos.

Cualquier desaceleración en la construcción de centros de datos para inteligencia artificial significaría menos compras de circuitos integrados de IA, por no mencionar electricidad y otros productos y servicios que están siendo absorbidos en el frenesí de la IA, la cual está impulsando gran parte del crecimiento de la economía estadounidense.

Nvidia, la empresa de chips que rápidamente se convirtió en el rostro del auge de la IA, cayó 9.3% y fue, por mucho, el factor que más peso tuvo en el S&P 500. En lo que va del año, acumula un descenso del 2.6% tras haber registrado ganancias anuales de aproximadamente 39%, 171% y 239% en los últimos tres años.

Advanced Micro Devices se desplomó 17.3%. CoreWeave, una empresa que alquila a clientes acceso a chips de IA a través de la nube, cayó 9.8%. GE Vernova, que ha estado ayudando a suministrar energía a centros de datos, bajó 7.5%.

Para agravar el dolor de los inversionistas, las acciones de chips de IA están entre las más influyentes de Wall Street porque se han convertido en algunas de las más grandes. Un movimiento de 1% en Nvidia, por ejemplo, tiene más efecto en el S&P 500 que un movimiento de 1% en casi cualquier otra acción estadounidense.

Las pérdidas del jueves fueron generalizadas después de que las ganancias de la mayoría de las acciones en Wall Street durante la mañana se evaporaran rápidamente.

Entre el puñado de ganadores estuvo AppLovin, que saltó 31% después de que la plataforma de mercadotecnia reportó ingresos y ganancias que superaron las expectativas de los analistas. La junta directiva de la empresa también aprobó un programa para enviar hasta US$ 3,200 millones a los inversionistas mediante la recompra de sus propias acciones, lo que lleva el valor potencial total del programa a US$ 3,600 millones.

Tapestry subió 7.1% después de que la compañía detrás de las marcas Coach y Kate Spade registró de igual manera mayores ganancias a lo esperado. También elevó sus pronósticos de ingresos y ganancias para este año fiscal.

A la larga, los precios de las acciones tienden a inclinarse en la misma dirección de las ganancias corporativas y las tasas de interés. Se ven mucho más influidas por ellas que por quién controla qué en Washington.

En otros mercados financieros, la reacción inicial e instintiva a los resultados de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos se desvaneció un poco. El precio del barril de crudo Brent subió 3.9%, hasta US$ 98.29, con lo que recuperó una parte de su caída de casi 9% del día anterior. Aún reina la incertidumbre sobre qué ocurrirá en la guerra contra Irán y sobre cuándo la industria energética mundial podrá volver a la normalidad.

Los rendimientos de los bonos del Tesoro continuaron desplomándose. El rendimiento del bono a 10 años cayó de 4.90% a 4.84% el miércoles por la noche. Había estado en 4.95% la noche de las elecciones, y por encima de 5.30% el mes pasado. Eso podría ser una señal de que los inversionistas están migrando a los bonos del Tesoro en busca de seguridad mientras los precios de las acciones se desploman.

La caída de los rendimientos ocurrió a pesar de algunos informes alentadores sobre la economía estadounidense. Menos trabajadores del país solicitaron prestaciones por desempleo la semana pasada. Mientras tanto, un informe por separado dejó entrever que la productividad general de los trabajadores estadounidenses mejoró más durante el verano de lo que los economistas esperaban. Eso podría ayudar a que la economía crezca, sin añadir presión a la elevada inflación del país.

En los mercados bursátiles del extranjero, los índices estuvieron mixtos en Europa y Asia. Además de Corea del Sur, el Nikkei 225 de Japón también sintió el golpe de las caídas de las acciones tecnológicas y las relacionadas con la IA, retrocediendo 1.8%.

El FTSE 100 de Londres bajó 0.4% después de que el Banco de Inglaterra aumentó su tasa de interés principal por primera vez en tres años para ayudar a limitar la alta inflación.

El banco indicó que sus próximos movimientos sobre las tasas de interés dependerán en gran medida de lo que ocurra en la guerra contra Irán, que provocó un alza de los precios del petróleo y de la inflación en todo el mundo.

“Hemos visto noticias alentadoras en las últimas 48 horas”, expresó el gobernador del banco, Andrew Bailey, en una conferencia de prensa. “Lo mejor que puede pasar es que se solucione el conflicto en Oriente Medio; no hay duda al respecto”.

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