
En estas semanas, en las que las lluvias se vienen sintiendo con más fuerza en buena parte del país, muchas familias vuelven a mirar de reojo los cauces de los ríos, las quebradas y las laderas de los cerros, sobre todo en la sierra y en aquellos puntos de la costa donde ya hay antecedentes de huaicos e inundaciones recientes. No es una preocupación exagerada: estamos en plena temporada de precipitaciones y, como ocurre casi cada verano, los efectos se notan desde las comunidades altoandinas hasta las ciudades al nivel del mar, incluida Lima. En redes sociales se comparten videos del incremento del caudal del río Rímac, del Chillón o del Lurín, mientras en regiones del norte, como Piura y Tumbes, la población vuelve a hablar del recuerdo del Niño Costero y de cómo una noche de agua intensa puede cambiarlo todo en cuestión de horas. En ese contexto, entender qué significan exactamente las alertas amarilla, naranja y roja que emite el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi) se vuelve clave para no entrar en pánico, pero tampoco minimizar un riesgo que puede afectar barrios enteros, desde distritos como Chosica o el Rímac hasta pequeños centros poblados en la sierra y la selva alta.
En los últimos días, por ejemplo, el incremento del caudal del río Rímac ha generado inquietud en varios distritos de Lima Este. De acuerdo con el Senamhi, las fuertes lluvias en las zonas altoandinas de su cuenca elevaron significativamente el volumen de agua que baja hacia la capital. La estación hidrológica de Chosica registró el 24 de febrero, a las 21:00 horas, un caudal de 95.54 metros cúbicos por segundo, valor que ubicó al río en el umbral de alerta naranja e hizo que muchas familias volvieran a revisar mentalmente qué harían si se presenta un huaico como los que ya hemos visto antes en Yanacoto o Chacrasana. Esta situación recordó la importancia de comprender bien qué comunica cada nivel de peligro y cómo deberíamos reaccionar ante esos avisos oficiales.

¿QUÉ SIGNIFICAN LAS ALERTAS AMARILLA, NARANJA Y ROJA?
El Senamhi maneja un sistema de tres niveles para advertir a la población sobre la intensidad y el riesgo de los fenómenos meteorológicos: amarillo, naranja y rojo. No son solo colores en un mapa o en un post de Facebook; detrás de cada uno hay un mensaje claro sobre el nivel de peligro y las acciones que se recomiendan a autoridades y vecinos.
🟡 Alerta amarilla: prevención y atención
La alerta amarilla indica fenómenos meteorológicos de moderada intensidad. Son eventos que pueden resultar potencialmente peligrosos, pero que suelen ser habituales en determinadas épocas y regiones del país, como las lluvias de verano en la sierra centro o sur.
En el caso del río Rímac, el Senamhi ha informado en varias ocasiones que el caudal alcanzó el umbral amarillo en estaciones como San Mateo o Chosica, cuando el incremento empieza a ser significativo, pero aún no llega a niveles críticos. Esto no significa un desborde inminente, pero sí implica reforzar la vigilancia, seguir los reportes oficiales y evitar actividades riesgosas cerca de ríos o quebradas que puedan activarse, algo que en el Perú conocemos bien por la experiencia de años anteriores.
🟠 Alerta naranja: preparación ante fenómenos fuertes
La alerta naranja se declara cuando se esperan o registran fenómenos meteorológicos fuertes. Aquí el riesgo es mayor y el mensaje es claro: hay que prepararse con seriedad. Las lluvias intensas bajo este nivel pueden provocar inundaciones, huaicos y desbordes, sobre todo en zonas vulnerables o con antecedentes de emergencias, como varias localidades de la sierra norte, el centro poblado de Chosica o algunas zonas de la selva alta.
En Lima, el río Rímac alcanzó recientemente el umbral naranja en la estación hidrológica de Chosica, tras registrar un caudal de 95.54 m³/s, lo que encendió las alertas sobre posibles impactos aguas abajo, cerca del puente Trujillo y otros puntos de la capital. En escenarios como este, la alerta naranja obliga a autoridades y población a reforzar el monitoreo, revisar rutas de evacuación y tener a la mano mochilas de emergencia, sobre todo en barrios asentados cerca de laderas o quebradas que ya han sufrido huaicos antes.
🔴 Alerta roja: peligro extremo
La alerta roja es el nivel más alto del sistema y se utiliza cuando se pronostican o registran fenómenos de gran magnitud que implican un riesgo extremo para la población. En este nivel se habla de lluvias muy intensas, crecidas importantes de ríos o eventos capaces de generar daños severos en infraestructura, afectar viviendas y poner en peligro directo la vida de las personas.
Cuando se activa una alerta roja, la recomendación es seguir al pie de la letra las indicaciones de las autoridades, evitar desplazamientos innecesarios, no intentar cruzar ríos ni zonas inundadas y priorizar la seguridad de la familia, especialmente de niños y adultos mayores. En los últimos meses, el país ha visto este tipo de avisos ligados a la posible activación de quebradas en regiones como Cajamarca, Lambayeque, Piura o Tumbes, donde los suelos ya están saturados por lluvias constantes.
MÁS QUE UN COLOR, UNA HERRAMIENTA DE PREVENCIÓN
En el día a día, es común que en grupos de WhatsApp, TikTok o Facebook se compartan capturas de pantalla con el mapa de alertas del Senamhi sin mayor contexto, lo que termina generando confusión o incluso pánico innecesario. Sin embargo, el sistema de niveles amarillo, naranja y rojo es, ante todo, una herramienta de prevención pensada para que la población tome decisiones informadas y no para alarmar por gusto.
El aumento del caudal del río Rímac, visible desde puntos emblemáticos como el puente Trujillo en el Centro de Lima o en distintos tramos de la Carretera Central, es un ejemplo de cómo las lluvias en la sierra pueden tener impacto directo en la capital y en su infraestructura básica. Lo mismo ocurre en otras cuencas, como el Chillón, Lurín, Mala o Huaura, que han mostrado valores por encima del umbral amarillo, lo que obliga a mantener una vigilancia constante, sobre todo en asentamientos humanos que crecieron muy cerca de los cauces.

LA IMPORTANCIA DE INFORMARSE POR CANALES OFICIALES
En un país tan diverso y con una geografía complicada como el Perú, las lluvias forman parte de nuestro ciclo natural, pero sus efectos pueden ser graves si no estamos informados y si se construye en zonas de alto riesgo. Por eso, la recomendación es recurrir siempre a los canales oficiales del Senamhi, revisar sus avisos meteorológicos e hidrológicos en la web o redes sociales y, de ser posible, usar su aplicación móvil para recibir alertas en tiempo casi real.
Entender qué significa cada nivel —amarillo, naranja o rojo— puede marcar la diferencia entre reaccionar a última hora y anticiparse con medidas simples pero efectivas, como asegurar techos, limpiar canales de drenaje o acordar puntos de encuentro con la familia. En temporada de lluvias, la información oportuna es una de nuestras mejores aliadas y, si se combina con la experiencia que ya tenemos como país frente a huaicos, desbordes y aluviones, puede ayudarnos a reducir daños y a cuidar mejor nuestros barrios y ciudades.






