Los últimos días nos han recordado una de las dos principales realidades económicas actuales: el presidente estadounidense es un agente destructor. Sin embargo, esto concuerda con la otra realidad, que es que, a pesar de las disrupciones y de los choques de nuestra época, la economía mundial sigue siendo una poderosa máquina de crecimiento, impulsada por notables innovaciones, por un sector financiero dispuesto a asumir riesgos y por grandes acumulaciones de deuda. ¿Puede durar esto? La razón para creer que sí es que el crecimiento ha sido la característica dominante de la economía global desde mediados del siglo pasado. No obstante, siempre debemos recordar que el crecimiento es una cosa, pero el crecimiento estable es otra muy distinta.

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