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Más allá del efectivo Felipe Rincón Felipe Rincón

Nuevas tecnologías en el mundo de pagos digitales, ¿estamos todos listos?

Años atrás escuchaba a menudo historias sobre clonaciones de tarjetas. Primero le pasó al amigo de un amigo, luego a un primo, hasta qué me pasó a mí. A medida que esta práctica se extendía surgieron las soluciones: eliminar la tarjeta con banda e implementar la tarjeta con chip. De esta manera, los riesgos de sufrir estas situaciones bajaron casi a cero pues las tarjetas con chip son casi imposibles de clonar.

Sin embargo, estamos en constantes cambios a los cuales debemos adecuarnos y la revolución digital es uno de ellos. Cada vez es más normal y frecuente comprar por internet. En América Latina y El Caribe las personas que utilizan el comercio electrónico han incrementado de 126 millones de personas en 2016 a 156 millones en 2019. Mientras que las ventas electrónicas aumentaron de $40 mil millones en 2016 a $80 mil millones en 2019.

Con esa proyección, al 2022 las transacciones en línea superarán las transacciones en tienda en América Latina y el Caribe. A medida que el comercio electrónico está en aumento, los consumidores esperan tener los estándares de seguridad que se han ido implementando en los pagos físicos. Esto representa un reto para todos los jugadores de la industria de medios de pago pues ahora existen nuevos puntos de riesgo de parte de los estafadores.

Al no estar la tarjeta o la persona presente en las transacciones en línea, existen dos momentos claves en donde la tecnología responde al gran reto de seguridad. El primero es la autenticación, que básicamente se trata de validar que la persona que hace la transacción es quien dice que es. El segundo es la transacción en sí, que nadie pueda hackearla y, por ende, que nadie pueda extraer los datos de la tarjeta.

Las buenas noticias son que estas tecnologías que buscan reforzar la seguridad al momento de pago online ya existen. En el caso de la autenticación, para proporcionar seguridad, la tecnología está enfocada en buscar tres elementos para comprobarla. La primera es validar la operación a través de algo que el usuario tenga, por ejemplo, el envío de un SMS al celular. Otra manera es a través de preguntas que solo el usuario sepa como contraseñas. Y, por último, y donde más se está innovando, es algo que compruebe la identidad del usuario, por ejemplo, a través de la huella digital u ocular.

En cuanto a la transacción, para que esta sea segura y los usuarios puedan confiar en ello la tokenización es la respuesta. Esto es un mecanismo a través del cual se asigna un número token a la transacción en vez del número de la tarjeta. Con este método, si el comercio o transacción son interceptados por un tercero no habrá riesgo de sufrir una extracción de datos.

Las tecnologías relacionadas a la autenticación pueden seguir evolucionando si se involucra inteligencia artificial. Gracias a los smartphones se puede obtener data que permita identificar patrones, como la forma en que el usuario la forma como teclea o sostiene el equipo, para validar la identidad del usuario. Este es un importante paso en la industria pues se busca que las transacciones tengan un alto nivel de seguridad y fluidez.

 ¿Cómo lo implementamos?

Es necesario generar los mismos estándares de seguridad en todas las partes del ecosistema de pagos. Es decir, si se va implementar un nuevo método de autenticación es fundamental que el ecosistema funcione de tal manera que el emisor y el adquirente tengan la misma tecnología.

Esto involucra un reto de coordinación, que en su momento se logró en el mundo físico cuando se pasó de tarjetas de banda a tarjetas con chip. Si el comercio tenía los POS que aceptaban tarjetas con chip, el banco también debía impulsar a sus clientes el acceso a tarjetas con chip. De esta manera todos trabajaban alineados a un mismo objetivo: la seguridad.

Lo mismo debe suceder en los mecanismos que se proponen utilizar en los pagos digitales, si no todos los jugadores de la industria implementan las últimas tecnologías el fraude no se va a reducir. Se debe encontrar la manera que todos evolucionemos al mismo tiempo y el beneficio nos dará mayor seguridad y tranquilidad.

 

 

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