Banca tradicional y Banca responsable: un cambio de paradigma a favor del bienestar común
Mientras el nuevo gobierno pretende legitimizar la usura al eliminar el tope máximo de las tasas de interés activas, a nivel internacional se discute la necesidad de impulsar una banca responsable, cada vez más consciente de su papel en el desarrollo de la economía, la sociedad y el cuidado del medio ambiente; sin demerito de que como negocio debe generar utilidades razonables para sus accionistas.
El título de esta nota corresponde a un artículo publicado en la Revista de Economía Institucional de la Universidad del Externado de Colombia. Fue incluido en el Vol. 27, Núm. 52 de enero- junio de 2025. Tiene 5 autores encabezados por César Ferrari, economista peruano. Fue Superintendente Financiero de Colombia entre 2023-2026. https://revistas.uexternado.edu.co/index.php/ecoins/article/view/10058/18201
Sobrecostos
De acuerdo con el FMI, El Perú se encuentra entre la segunda y tercera posición con las mayores diferencias entre las tasas activas (a los clientes) y pasivas (a los depositantes) —y por tanto mayor ineficiencia en América Latina— luego de la banca brasileña y en algunos años después de la paraguaya en lo que va del siglo XXI. Su contrapartida fueron utilidades netas extraordinarias por US$ 4,210 millones en 2025, 37% superiores al 2024, de las cuales casi US$ 1,930 millones fueron del primer banco. Asimismo, su rendimiento respecto del patrimonio sigue creciendo del 18.7% en 2025 a 21.1% en julio de 2026, casi el doble del estándar norteamericano de 11.8%.
Desafortunadamente, en nuestro país, ni el BCRP ni la Superintendencia de Banca, seguros y AFPs (SBS) se preocupan por la eficiencia del sistema financiero (márgenes de intermediación); soslayando también las problemáticas relativas a su profundidad (penetración) y su aportación al aparato productivo respecto del énfasis absoluto en su estabilidad. Para estas instituciones públicas más utilidades es mejor para todos; están equivocados. Ni hablar de preocupaciones respecto de la sociedad y el medio ambiente. El sobrecosto de la banca para la economía peruana se ubica en alrededor del 0.5% del PBI cada año.
El concepto
Ferrari y sus coautores parten señalando que el concepto de Banca Responsable se menciona como Banca Social o Banca Sostenible. Esta se entiende como la actividad bancaria que busca generar rentabilidad de manera sostenible en el tiempo, reconociendo el papel del sector bancario en el bienestar de las futuras generaciones. Esto implica incorporar la sostenibilidad en tres dimensiones: ambiental, social y económica.
El concepto de Banca Responsable deriva del de Banca Ética, término que forma parte de las finanzas éticas y que hace referencia a aquellas entidades financieras que buscan no solo un rendimiento económico, sino también un rendimiento social; dimensiones que se sitúan al mismo nivel. Más precisamente, se trata como aquella actividad financiera mediante la cual se generan rentabilidades con propósito privado, social y ambiental, sin comprometer el bienestar de las generaciones futuras. Con ella se debe pasar de una evaluación privada a una evaluación social.
Estructura
El documento que da origen a esta nota busca aportar a la investigación y discusión sobre Banca Responsable, considerando que esta representa un objetivo o meta por alcanzar. Con este fin, se desarrollan los siguientes puntos: (i) el concepto de Banca Responsable, también conocida como Banca Ética o Banca Social; (ii) el origen y contexto de esta figura; (iii) los principios de la Banca Responsable desarrollados por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.
En cuarto lugar, (iv) las principales características de la Banca Responsable en comparación con la Banca Tradicional; (v) un modelo de maximización de beneficios que, en el caso de la Banca Responsable, añade la maximización de beneficios para los consumidores financieros, los trabajadores financieros y el medio ambiente; (vi) una propuesta sobre el rol del Estado en el marco de la Banca Responsable; (vii) una medición homogénea para la Banca Responsable; y, finalmente, (viii) las conclusiones preliminares.
Origen
Los autores nos recuerdan que hay tres fuentes que contribuyen al concepto. En primer lugar, la economía solidaria entendida como aquella alternativa económica en cuyo centro se encuentra la persona y no únicamente el capital. En segundo lugar, la Banca Ética que tiene sus orígenes en la inversión socialmente responsable, la cual incorpora criterios de carácter ético y social en las decisiones de inversión, que van unidos a los criterios financieros tradicionales. En tercer lugar, a propósito de la crisis financiera internacional 2008-2009 se creó la Alianza Global para una Banca con Valores (Global Alliance for Banking on Values, GABV por sus siglas en inglés).
Cada miembro de GABV está comprometido con los siguientes seis principios: (i) modelo de negocio basado en el impacto social, medioambiental y en la sostenibilidad; (ii) nuevos modelos de negocio para satisfacer las necesidades de las comunidades y la economía real; (iii) relaciones a largo plazo con los clientes a partir de una comprensión directa de sus actividades económicas y sus riesgos; (iv) resiliencia a largo plazo ante perturbaciones externas; (v) gobernanza transparente e inclusiva; y (vi) interiorización de los principios de la Banca Responsable dentro de la cultura organizacional.
Principios Naciones Unidas
La Iniciativa Financiera del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP FI, por su sigla en inglés) expidió el documento guía que contiene los 6 principios de Banca Responsable. En primer lugar, consiste en orientar la estrategia comercial del banco para que se encuentre en armonía con los objetivos de desarrollo sostenible y el Acuerdo Climático de París. En segundo lugar, consiste en la identificación y evaluación del impacto que tienen las actividades, productos y servicios que ofrece el banco, en las personas y en el medio ambiente.
En tercer lugar, consiste en la creación de sinergias entre el banco, sus clientes y proveedores, y otros, con el propósito de crear prácticas sostenibles y propiciar actividades económicas que redunden en el bienestar general y la prosperidad para las generaciones actuales y futuras. En cuarto lugar, hace referencia a la consulta, participación y asociación, de manera proactiva y responsable con las partes interesadas para alcanzar los objetivos de la sociedad.
En quinto lugar, se refiere a la necesidad de establecer una cultura y práctica empresarial diaria en la cual todos los empleados de la compañía comprendan e interioricen el impacto que sobre la sociedad y el bienestar general trae las diferentes determinaciones que tome el banco. En sexto lugar, consiste en la transparencia que debe existir en el banco al momento de comunicar a la sociedad los objetivos, las decisiones y las actividades realizadas, así como la eventual materialización de riesgos, entre otros factores que deben ser conocidos por los consumidores, partes interesadas y terceros en general.
Tradicional vs responsable
Ferrari y sus coautores anotan que, aunque las actividades llevadas a cabo por la banca tradicional y la Banca Responsable pueden ser las mismas — intermediar entre el ahorro y el crédito—, sus objetivos y modo de actuación en el mercado son diferentes. La manera en que cada una de ellas maximiza su bienestar o utilidad también es distinta. Solo como ejemplos, mientras la banca tradicional obtiene beneficios al maximizar la utilidad, la Banca Responsable obtiene beneficios tanto al maximizar la utilidad como al aumentar el bienestar social y mejorar el impacto ambiental.
Por otro lado, en la Banca Responsable, la evaluación de la financiación de un proyecto no solo considera su rentabilidad, como ocurre en la banca tradicional, sino que también incorpora las externalidades positivas y negativas que este genera en el medio ambiente y en la sociedad. Por esta razón, en la Banca Responsable, proyectos que financieramente pueden no ser tan rentables son financiados en atención al impacto positivo que generan en el ámbito social y ambiental. De igual modo, proyectos que financieramente son altamente rentables pueden no ser financiados por la Banca Responsable si su impacto en lo social y ambiental es negativo.
Modelo formal
Al inicio de la nota se comentaba que los autores construyen un modelo formal de los dos tipos de banca. Este se centra en dilucidar la dinámica económica de la Banca Responsable. De este modo, se enriquece su planteamiento teórico, al tiempo que fomenta el desarrollo de estrategias que promuevan prácticas financieras éticas y sostenibles. Las ecuaciones y gráficos respectivos, estimados con parámetros razonables, muestran que la existencia de la Banca Responsable es viable y representa un grado superior de satisfacción social en comparación con la banca tradicional, en la medida en que aumenta la demanda de los consumidores financieros.
Si la demanda de crédito es baja, la tasa de interés es superior a la de la banca tradicional, pero esta irá disminuyendo progresivamente según la pendiente de la oferta de la Banca Responsable. La pendiente y la existencia del equilibrio en un escenario de Banca Responsable dependerán en gran medida de la ponderación de la Banca Responsable frente a los demás stakeholders —contrapartes— y del número de demandantes.
Asimismo, para garantizar una demanda suficiente, resulta crucial examinar los factores que la afectan, tales como la tasa de interés del crédito, el nivel de ingreso y las preferencias del consumidor financiero. Por ello, es imperativo que la economía opere en condiciones de máximo empleo con niveles de ingreso suficientes; de lo contrario, no existiría la demanda necesaria para permitir la existencia de la Banca Responsable.
Intervención gubernamental
Ferrari y sus coautores reiteran que es posible afirmar que el cambio de paradigma que implica el tránsito de la banca tradicional a la Banca Responsable genera beneficios para los consumidores, los trabajadores y el medio ambiente. Ante este panorama, se plantean cuál es el rol del regulador respecto a la Banca Responsable. La respuesta está en enfrentar fallas del mercado, pero también existen otras alternativas tanto de carácter vinculante u obligatorio como herramientas de carácter orientador y voluntario; así como instrumentos de acción directa en el mercado.
Dentro de las herramientas orientadoras los autores proponen: i) Manuales de Buenas Prácticas para una Banca Responsable que permiten a los bancos alinear sus actividades económicas con los objetivos de desarrollo, sostenibilidad e impacto social, recomendando algunas actividades que se estiman convenientes y positivas en términos de bienestar social, de sus trabajadores y ambiental. ii) Guías de Medición de Proyectos. Se trata de lineamientos dirigidos a los bancos para la medición y evaluación de los proyectos en los que participan.
En tercer lugar, iii) taxonomías verdes o medioambientales. Estas clasifican las actividades, sectores e inversiones económicas según su contribución al logro de objetivos ambientales para que los inversionistas y consumidores financieros puedan canalizar su capital y su ahorro. Por último, es necesario diseñar e implantar una medición uniforme para los bancos, con el propósito de determinar si la entidad está constituida como Banca Responsable.
Colofón
Efectivamente, algunos de los bancos en el Perú hacen alguna filantropía. Eso no es suficiente, ya que deben convertirse realmente a la filosofía de la responsabilidad social empresarial, a la creación de Valor Compartido —en línea con M. Porter— y convertirse en una Banca Responsable. También es hora de que, en el caso peruano, el BCRP y la SBS no sean tan laxos e indolentes recordando que la banca puede y debe tener un papel fundamental en el bienestar de las familias, los hogares, la sociedad y las empresas.

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