Módulos Temas Día

Economía conductual Bertrand Regader

Empleos basura: 9 señales de que estás en un trabajo tóxico

En las sociedades modernas, el tiempo que dedicamos al ámbito laboral no es desdeñable. Un tercio de nuestro tiempo se esfuma mientras estamos enfrascados en tareas propias de nuestro trabajo.

Ser feliz en el trabajo es importante para gozar de una buena autoestima y para sentirnos realizados con nosotros mismos (más información en la Pirámide de Necesidades de Abraham Maslow).

No obstante, en muchas ocasiones la calidad del empleo es realmente baja. Cuando hablamos de un trabajo tóxico nos referimos a aquellos puestos en que se cumplen una serie de características que afectan negativamente a la salud psicológica del empleado. Si la situación se prolonga durante cierto tiempo, es probable que puedan aparecer señales evidentes de desgaste psicológico, e incluso problemas de salud.

Claves para detectar un trabajo tóxico

En el artículo de hoy vamos a descubrir algunas señales que indican que estás sufriendo las consecuencias de un trabajo tóxico. Te advertiremos también de algunas medidas que puedes tomar para evitar que la situación se alargue en el tiempo y puedas reconducir tu vida laboral.

Las señales que indican que estás en un empleo basura son las que puedes leer a continuación.

1. No sientes que luchas por los mismos objetivos que tu empresa

Los psicólogos expertos en recursos humanos son los encargados de evaluar el nivel de satisfacción de los empleados dentro de las organizaciones, y para este fin usan distintas variables y tests que les permiten analizar cómo se siente un individuo respecto a la entidad en la que trabaja, y sobre las tareas que realiza en su jornada laboral.

Aquellos trabajadores que expresan una mayor satisfacción hacia el trabajo son más productivos, y por tanto esto es positivo para la empresa en su conjunto. Desgraciadamente, en la cultura empresarial persisten todavía muchas ideas erróneas sobre cómo mejorar la productividad, y algunos empresarios desatienden completamente el capital humano de la organización y el bienestar de los trabajadores, creyendo que solo a base de castigos y amenazas van a realizar sus tareas correctamente.

Varios estudios demuestran que la satisfacción en el trabajo correlaciona positivamente con el nivel de compromiso del empleado hacia la empresa. Los seres humanos estamos influidos constantemente por nuestras emociones, y si un empleado no está conectado con los valores de la empresa o con su funcionamiento práctico, es probable que no se sienta satisfecho con su entorno laboral. Este bajo compromiso con la empresa puede llevar a la idea de abandonarla, factor que correlaciona con altos niveles de estrés y burnout y con una baja satisfacción laboral

2. Problemas de comunicación

La comunicación es un aspecto crucial en cualquier empresa, no solo para que las tareas salgan adelante, sino para evitar conflictos, tensiones e insatisfacción.

Cuando hablamos de comunicación no hacemos referencia únicamente a la interacción con clientes y proveedores, sino dentro de la empresa misma. Por ejemplo, las instrucciones que dan los superiores a sus subordinados, tanto en el aspecto verbal como no verbal, y cómo éstos últimos interpretan estas consignas y su peso específico en las tareas y en el funcionamiento de la organización en general. Una comunicación deficiente puede conducir a malos entendidos y conflictos, porque genera desconfianza y una sensación de poco control.

3. Conflictos de rol

Una consecuencia de la mala comunicación puede ser el conflicto (o ambigüedad) de rol. Esto genera confusión respecto a las tareas y las funciones que desempeña el trabajador afectado.

Esto puede evidenciarse cuando se contrata a un empleado pero no se le informa debidamente de cuál es su papel en el proceso productivo. Puede entonces generarse una situación ambigua en que desconoce quiénes son sus superiores, quiénes son sus subordinados, y qué espera la empresa de él. Se trata de una situación especialmente incómoda y que genera insatisfacción.

4. Pobre relación con los superiores

Uno de los problemas más comunes que podemos observar en la mayoría de organizaciones es la mala relación entre los empleados y sus mandos. Se trata de uno de los mayores motivos de estrés y burnout.

El motivo de esta mala relación suele generarse de arriba hacia abajo. Un superior ejerce una influencia negativa sobre el grupo de subordinados, por lo que acaba generando malestar y comentarios negativos entre éstos últimos, reforzando la idea de que existe un grupo agraviado. Un estilo de liderazgo inadecuado o deshonesto puede crear un ambiente laboral tóxico.

5. Mala relación entre compañeros y escaso trabajo en equipo

La relación entre los empleados también es un problema frecuente que puede afectar a la calidad de la convivencia y, en último término, a la satisfacción laboral.

Aunque en ocasiones la camaradería entre compañeros de trabajo puede tener beneficios en la reducción y la amortiguación del estrés laboral, también puede ocurrir justo lo contrario. Si existen tensiones, rivalidades o conflictos, puede generar situaciones de estrés e insatisfacción.

6. Acoso laboral

Cuando las relaciones interpersonales dentro de una empresa llegan a límites de acoso, hablamos de mobbing. Se trata de relaciones tóxicas en que existe acoso psicológico por parte de uno o varios miembros de la organización hacia otro individuo (o individuos).

Puede ocurrir a distintos niveles: entre compañeros de trabajo del mismo rango, de un superior hacia un subordinado, e incluso de un subordinado hacia un superior.

7. Tareas absurdas o poco edificantes

Si en los puntos anteriores nos hemos centrado en señalar algunas causas relacionales que pueden llevar a una situación de profunda insatisfacción laboral, en ocasiones también existen causas de las tareas mismas que hacen que los empleados sientan desafección hacia la empresa y hacia su funcionamiento.

En ocasiones, si el empleado siente que solo trabaja por dinero y no experimenta ningún tipo de motivación intrínseca hacia la tarea que realiza, experimentará un desinterés progresivo. En este tipo de casos, el consejo de los expertos en recursos humanos es que el empleado debe tener el valor suficiente para salir de la zona de confort y replantearse seriamente su futuro.

8. Malas condiciones laborales

No todas las empresas son capaces de proporcionar salarios motivadores a sus empleados. Esto es especialmente grave tras la crisis económica.

Muchos empleados soportan unas condiciones de trabajo pésimas, con salarios por debajo del mínimo, o jornadas maratonianas de más de ocho horas, solo por el pánico a perder el empleo. Esta presión puede generar irritabilidad, agotamiento, burnout y ansiedad, entre otros muchos síntomas físicos y psicológicos.

9. Imposibilidad de promocionar

Aunque las condiciones de trabajo sean correctas y exista una buena sintonía entre los compañeros de trabajo, sentirse “encasillado” en un puesto de trabajo puede ser altamente desmotivador.

El empleado debe sentir que la empresa confía honestamente en sus capacidades y le alienta a seguir desarrollándose para aspirar a puestos de progresiva importancia. Si no es así y un empleado siente que lleva demasiado tiempo notando un techo que le impide crecer, acabará concluyendo que está atrapado en un empleo basura.

Referencias bibliográficas:

  • Fitz-enz, Jac et alt (2009). The ROI of Human Capital.
  • Lawler, E.E. et alt (2000). Strategy Pay. Jossey-Bass.
  • Morales, Alfonso C. & Ariza Montes, José Antonio & Morales Fernandez, Emilio et alt (1999). Gestión Integrada de Personas. Descleé De Brouwer.

 

 

Leer comentarios ( )