Seis etiquetas para seguir en el X Salón del Vino Peruano
El Salón del Vino Peruano cumple diez años y lo celebra con la edición más grande de su historia. Del 16 al 18 de julio, el Hotel Sonesta San Isidro reunirá a más de treinta bodegas de todo el país y más de 280 etiquetas, en una feria organizada por Perú Hace Vino que se ha convertido, década tras década, en la vitrina obligada del vino nacional.
Dentro de esa cifra hay un espacio que suele concentrar la atención de quienes ya conocen el terreno: la Barra de Partidas Limitadas. Ahí aparecen vinos de pequeña producción, ediciones especiales y etiquetas de autor que no siempre están disponibles en los stands de las bodegas. Este año, entre los nombres confirmados, hay seis que llegan respaldados por algo más que el boca a boca local: reconocimientos recientes de tres referentes de la crítica de vino sudamericana, Tim Atkin, Descorchados y Catad’Or.
Intipalka N.° 1 Gran Reserva 2022, Santiago Queirolo (Ica)
La etiqueta insignia de la línea premium de Queirolo recibió 94 puntos en el Perú & Bolivia Special Report 2026 de Tim Atkin, el más alto entre las quince etiquetas de Intipalka que superaron los 90 puntos en esa evaluación. Es un blend elaborado en el Valle de Ica bajo la asesoría técnica que la marca viene consolidando desde inicios de los años 2000.
Wayocari Tannat Reserve 2023, Valle Sagrado (Urubamba, Cusco)
El puntaje más alto que un vino peruano obtuvo en el mismo informe de Atkin: 95 puntos, con la distinción Red Wine Discovery of the Year. Los viñedos están en Huayoccari, a más de 2,900 metros sobre el nivel del mar, con una variación térmica diaria que va de temperaturas cercanas a 0°C en la noche hasta 28°C en el día. Un Tannat de altura que confirma que Cusco ya no es solo territorio de Malbec argentino en la mesa peruana, sino zona productora propia.
Hanan Sauvignon Blanc, Tacama (Ica)
La línea ícono de la bodega más antigua de Sudamérica llegó a 94 puntos en el reporte de Atkin. Hanan significa, en quechua, lo sublime, lo que está por encima, y la etiqueta trabaja sobre parcelas seleccionadas del valle de Ica con crianza en barricas de roble francés.
Apu Cabernet Sauvignon, Apu Winery (Curahuasi, Apurímac)
94 puntos para un proyecto que Atkin ha mencionado de forma reiterada como ejemplo del potencial de los viñedos de altura en el Perú. Las vides están plantadas a casi 2,850 metros sobre suelo calcáreo, en un terreno donde durante años se dijo que hacer vino era imposible.
Duermevela 2023, Bodega Murga (Pisco)
En el mismo Special Report Perú y Bolivia 2026, Tim Atkin eligió a Duermevela 2023 como Overall White Wine of the Year, el mejor blanco de todo el informe. Es un blend a partes iguales de Albilla e Italia, esta última cosechada casi verde para aportarle acidez a la mezcla. El reconocimiento llegó junto con otro: su enóloga, Pietra Possamai, fue nombrada Young Winemaker of the Year, un premio a casi ocho años de trabajo con variedades criollas y fermentación de baja intervención en el Valle de Pisco.
Conde de la Conquista Selecto Rosé Moscatel Negro del Perú 2025, Bodega Paz-Soldán (Arequipa)
El trofeo a Mejor Vino del Perú en Catad’Or World Wine Awards 2025, el concurso más antiguo y prestigioso de Sudamérica. Bodega Paz-Soldán trabaja desde 1914 en el histórico viñedo San Javier, en el valle de Vítor, y este rosado confirma el potencial de la Moscatel Negro del Perú, una variedad patrimonial que hasta hace poco vivía a la sombra del pisco.
Diez años después de su primera edición, el Salón del Vino Peruano ya no necesita convencer a nadie de que el vino peruano existe. Lo que queda por hacer, y estas seis etiquetas lo demuestran, es seguir mostrando que compite de igual a igual con lo que llega de fuera. Una copa de cada una, bien elegida, alcanza para comprobarlo.

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