Sastrería Martínez y la obsesión de coser una carta perfecta
Hay bares que lanzan cartas nuevas como quien cambia de vitrina. Sastrería Martínez lanza cartas nuevas como quien empieza una colección de alta costura, con meses de trabajo detrás y la convicción de que cada detalle, hasta el más pequeño, tiene que estar a la altura del resto.
El lunes 6 de julio estuve en el lanzamiento de Collection 26/27, la nueva propuesta del bar de Miraflores, y salí con la misma sensación que me acompaña cada vez que visito el local de Diego Macedo: ahí la perfección no es un adjetivo de marketing, es un hábito de trabajo.
La nueva carta toma como territorio la tradición textil peruana, de los Andes a la Amazonía, y la traduce en tragos. Fibras, tintes, herramientas, técnicas ancestrales convertidas en experiencias líquidas. Macedo lo resume así: “los textiles son una de las manifestaciones culturales más poderosas que tenemos como país. Detrás de cada tejido hay historia, técnica, paciencia y una identidad que se transmite de generación en generación. Con esta colección quisimos interpretar ese legado desde nuestro lenguaje, que es la coctelería.”
De los cócteles nuevos destacan Pushka, que rescata el huso que usan las tejedoras andinas para convertir fibras en hilo, y Tamshi, homenaje a la liana amazónica que se usa en artesanía. A ellos se suma Cardado, un sour con Flor de Caña Eco, rosolio de cítricos y licor de chinotto, que funciona casi como puente entre la técnica clásica del bar y el concepto textil de esta temporada.
Pero lo que más me quedó grabado esa noche no fue un cóctel puntual, fue el objeto físico de la carta. El menú viene troquelado, con cortes que imitan patrones de costura, y con texturas que replican las telas que inspiran cada trago. No es una carta que uno lee, es una carta que uno toca, y ese gesto resume bastante bien de qué se trata Sastrería Martínez: ahí nada llega a la mesa sin haber pasado por una revisión obsesiva de forma y fondo.
Los piqueos que acompañan la coctelería mantienen ese mismo estándar. En Sastrería Martínez la comida nunca es un relleno para justificar el trago, está pensada para sostener el mismo nivel de exigencia que la barra, y esa noche no fue la excepción.
También pedí el Mr. Martínez, el cóctel insignia de la casa, hecho con gin infusionado en té ahumado. En esta edición tuvo ajustes puntuales para conversar con el resto de la carta, aunque su rol sigue siendo el mismo de siempre: la puerta de entrada al estilo de la casa para quien recién descubre el bar.
Vale poner esta colección en contexto. Sastrería Martínez ocupa el puesto 33 en The World’s 50 Best Bars 2025, y cada carta que lanza responde a la misma filosofía que viene desde sus inicios, desarrollar cada propuesta como una colección conceptual, fruto de meses de investigación y exploración cultural. El antecedente directo es Collection 25/26, que ya trabajaba el mismo eje regional con resultados notables.
Si algo demuestra Collection 26/27 es que en Sastrería Martínez la búsqueda de perfección no se negocia, se aplica por igual al trago, al papel que lo acompaña y al bocado que lo sostiene. Vale la pena reservar con tiempo y descubrirla con calma, una copa a la vez. Salud!

:quality(75)/blogs.gestion.pe/dona-cata/wp-content/uploads/sites/218/2023/10/Rosa-Bonilla.jpg)


