La etiqueta que sabe de suelos
Antes de abrir una botella de la línea Altitude Series de Doña Paula, ya tienes información útil en la mano. El número en la etiqueta indica la altitud exacta del viñedo de origen, en metros sobre el nivel del mar. Y el color de fondo corresponde al tipo de suelo de esa finca.
Mauricio Palacios, CEO de la bodega mendocina, lo explicó en Lima durante una presentación privada en el rooftop del hotel Souma. Tres blends, tres viñedos, tres lecturas cromáticas del terroir.
El 969 viene de Finca El Alto en Ugarteche, Luján de Cuyo, y su etiqueta es amarilla: suelo arcilloso.
El 1100 procede de Finca Los Indios en El Cepillo, San Carlos, Valle de Uco, y se viste de rojo: caliche rosado con alto contenido de hierro.
El 1350, el más alto de los tres, llega de Finca Alluvia en Gualtallary con una etiqueta blanca y gris: suelos pedregosos, calcáreos, caliche blanco.
En la conversación habitual sobre vino, el suelo y la altitud suelen aparecer como contexto. Doña Paula los convierte en el punto de partida, visible antes de servir la primera copa.
Los tres son blends de categoría superior, veganos y sin gluten, disponibles en Perú a través del Grupo Tabernero. El 969 combina Petit Verdot y Bonarda; el 1100, Malbec y Syrah; el 1350 ensambla Cabernet Franc con Malbec. A este último, el de Gualtallary, fue el que más amé en la cata: tiene la tensión mineral que uno espera de esa altitud, con las notas especiadas y florales que el Cabernet Franc desarrolla mejor en altura. Conozco el trabajo de Martín Kaiser, enólogo de la bodega, de conversaciones y almuerzos anteriores, y la coherencia entre lo que la etiqueta promete y lo que el vino entrega es completamente suya.
Vale la pena detenerse en la etiqueta antes de descorchar. Ya nos está contando algo. Salud!

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