Cuando la incertidumbre fortalece al dólar
Por: Luis Mendiola. Profesor de Finanzas de ESAN University.
El mercado cambiario refleja con rapidez la incertidumbre global. Cuando aumentan las tensiones geopolíticas, el dólar suele fortalecerse. El índice DXY se ubica cerca de 99 puntos al 9 de marzo, tras fluctuar entre 96 y 97 durante 2025. Este repunte responde sobre todo a la búsqueda de liquidez y seguridad financiera en contextos de crisis. Cuando crecen los riesgos globales, el capital se dirige a activos seguros y, por ahora, ningún instrumento compite con los bonos del Tesoro estadounidense en ese papel.
De hecho, varios análisis de bancos de inversión sostienen que, en el largo plazo, el dólar enfrenta presiones de debilitamiento, atribuidas a los elevados déficits fiscal y externo de Estados Unidos, a la diversificación gradual de reservas internacionales por parte de bancos centrales emergentes hacia otras monedas o activos y a la creciente fragmentación geopolítica, que empieza a cuestionar la centralidad absoluta del sistema financiero basado en el dólar.
Las tensiones geopolíticas recientes han reforzado la demanda por dólares. El conflicto con Irán elevó el precio del petróleo y la volatilidad financiera. A esto se suma la incertidumbre política y económica en Estados Unidos, marcada por debates sobre política monetaria, el ciclo electoral y tensiones comerciales con China. Incluso cuando los riesgos se originan en EE. UU., el dólar tiende a fortalecerse porque el sistema financiero global sigue operando alrededor de esa moneda.
América Latina no es ajena a estos movimientos. Varias monedas se han depreciado en los últimos meses; entre ellas, el sol peruano. Desde inicios de marzo, el tipo de cambio pasó de S/ 3,32 a cerca de S/ 3,50 por dólar. Aunque no es un nivel alarmante, en una economía parcialmente dolarizada estos movimientos tienen efectos macroeconómicos a través de varios canales de transmisión. Ilustremos ello cuando el dólar sube: i) precios: la importación de combustibles, fertilizantes, maquinaria e insumos industriales se encarece en soles y presiona la inflación; ii) financiero: muchas empresas mantienen deuda en dólares, lo que eleva el valor de esas obligaciones en moneda local y aumenta la carga financiera; iii) comercio exterior: puede mejorar la competitividad de las exportaciones, pero el beneficio no siempre compensa el mayor costo de las importaciones; iv) expectativas: empresas y hogares ajustan decisiones financieras, lo que puede amplificar la volatilidad cambiaria.
No debemos alarmarnos. Recordemos que el Banco Central cuenta con instrumentos para moderar los efectos del tipo de cambio. Lo que hoy ocurre con el tipo de cambio es, ante todo, una señal de la incertidumbre global. No estamos frente a un cambio estructural en la economía mundial, sino ante un episodio clásico de búsqueda de refugio financiero.

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