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1979, el año en que empezó el mundo actual, según historiador alemán

Uno de los acontecimientos de 1979 relacionados con el comienzo del fin de la dominación soviética, según Bösch, fue la visita del papa Juan Pablo II a Polonia.

Frank Bösch

(Foto: Karla Fritze)

(Foto: Karla Fritze)

El historiador alemán Frank Bösch, a partir de diez acontecimientos ocurridos en 1979 en varios continentes, define ese año como en el que empezó el mundo actual, con el debilitamiento de la lógica de la guerra fría, el auge del neoliberalismo y la entrada de China en el mercado mundial.

El lector desprevenido puede, al enfrentarse con el título del libro de Bösch -"Giro epocal. 1979. Cuando empezó el mundo de hoy"- tender a creer a que los impresores han cometido un error y que del año de que se trata es de 1989, el emblemático de la caída del muro de Berlín.

Sin embargo, para Bösch el proceso que llevó a la caída del muro empezó justamente diez años antes. Uno de los acontecimientos claves de 1979 que se incluyen en el libro es la invasión soviética de Afganistán, con las consecuencias posteriores que esta tuvo.

Al margen de los detalles puntuales de esa invasión, un resultado fue el desprestigio que sufrió el ejército soviético que tenía todavía el aura heroica procedente de la victoria sobre los nazis en la II Guerra Mundial.

Bösch sugiere que ese desprestigio repercutió también en los países de Europa Oriental, donde los disidentes se sintieron más fuertes y empezaron a ver el fin de la dominación soviética como algo que podía darse a no muy largo plazo.

Otro de los acontecimientos de 1979 relacionados con el comienzo del fin de la dominación soviética, según Bösch, fue la visita del papa Juan Pablo II a Polonia.

Bösch cita al historiador británico Timothy Garton Ash quien, hablando de la visita papal a Polonia, dice que "durante nueve días el Estado prácticamente dejó de existir, salvo como censor de imágenes de televisión".

"Cualquiera podía ver que Polonia no era un país comunista sino solo un Estado comunista", concluye el autor británico.

Ese viaje es visto por Bösch como algo clave para la fundación del sindicato Solidaridad un año después, que se convertiría en un desafío al poder soviético.

Paralelamente al resquebrajamiento del poder soviético, Estados Unidos perdió también a dos de sus tradicionales aliados con el triunfo de la revolución islámica en Irán y de la revolución sandinista en Nicaragua.

Los dos acontecimientos fueron interpretados, según Bösch equivocadamente, dentro de la lógica de la guerra fría. En ambos casos, aunque en menor grado en Nicaragua, aunque Estados Unidos hubiera perdido un aliado la Unión Soviética no había ganado uno nuevo.

De manera similar, en Afganistán, cuando Estados Unidos optó por apoyar la resistencia islámica para que la Unión Soviética tuviera "su propio Vietnam", según la expresión de autoridades estadounidenses del momento citadas por Bösch, lo que terminaron por hacer fue ayudar a crear una amenaza para su propia seguridad en el futuro.

Del triunfo de la resistencia islámica en Afganistán a los atentados del 11 de setiembre, reconoce Bösch, no hay una línea directa pero si una relación importante.

Paralelamente a todos esos acontecimientos en el Reino Unido , con el triunfo electoral de Margaret Thatcher , empezaba el primer experimento neoliberal y el primer desafío de envergadura al estado de bienestar europeo.

La sensación generalizada en ese año era la de una crisis que no se acababa de entender del todo.

Entre las consecuencias de la revolución iraní estuvo la segunda crisis del petróleo ante la que, a diferencia de lo ocurrido con la primera crisis de comienzo de los setenta, la energía atómica ya no se veía como panacea, debido al accidente nuclear de Harrisburg (Estados Unidos).

Al margen de los otros acontecimientos centrales destacados en el libro -el más importante es el giro económico en China bajo la batuta de Deng Xiao Ping- algo que queda del libro de Bösch es la consciencia de la confusión que se vivía en esos momentos a la hora de tratar de interpretar la actualidad.

Entre los libros de ese año que Bösch recuerda y que reflejan ese estado de confusión cabe recordar "La condición postmoderna" de Jean-Francois Lyotard.

Ese libro reflejaba indirectamente lo que estaba ocurriendo en diversas partes del mundo que, según Bösch, implicaba un cambio de coordenadas y el comienzo de una nueva lógica cuyas repercusiones se verían con claridad a partir de una década más tarde.

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