
Un total de 843 casos de ciclosporiasis se han reportado en 31 estados de EE.UU. al 9 de julio de 2026, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Aunque la mayoría de infecciones por Cyclospora se vincula al consumo de alimentos contaminados, sobre todo frutas y verduras frescas, hay otro posible foco donde podría esconderse este parásito que provoca graves trastornos estomacales. En las próximas líneas te contamos qué advierten algunos expertos, que alertan que concentrarse solo en los alimentos puede ocultar parte del problema.

¿EN QUÉ OTROS LUGARES PUEDE ESCONDERSE LA CYCLOSPORA MÁS ALLÁ DE FRUTAS Y VERDURAS?
Como todavía no logran identificar la fuente de contagio, los esfuerzos de las autoridades sanitarias son cada vez mayores; sin embargo, exfuncionarios del Departamento de Agricultura (USDA) y de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) mencionaron a USA TODAY que la Cyclospora podría estar en algo mucho más común: el agua.
“El papel del agua en la transmisión de Cyclospora a los humanos probablemente se subestima, no se reconoce lo suficiente y se comprende poco. Ha habido algunos brotes importantes en Estados Unidos relacionados con productos agrícolas, pero era probable, y en algunos casos se ha demostrado, que el agua sirviera como vía de transmisión de la contaminación de dichos productos”, dijo Frank Yiannas, exsubcomisionado de la FDA para Políticas y Respuesta Alimentaria, al medio estadounidense.
El agua puede llevar la cyclospora hasta los cultivos
El agua puede ser un camino para que los microbios lleguen a los cultivos. Muchas veces la contaminación que provoca enfermedades por alimentos empieza allí: en el agua de riego, el suelo y el entorno donde se siembran y crecen las plantas.
Restos de desechos, tanto humanos como de otros tipos, terminan en ríos, canales y otros cuerpos de agua por fugas de alcantarillado, desbordes, fallas en fosas sépticas, inundaciones y aguas superficiales. Cuando esa agua sucia con heces se usa para regar los campos, la Cyclospora se queda en las frutas y verduras y, al comerse crudas, puede enfermar a las personas.
En un estudio que Yiannas realizó cuando trabajaba en la FDA, la agencia rastreó un brote hasta el repollo morado cultivado en el sur de Florida. Tras dos años de pruebas, encontraron que la Cyclospora era “muy común” en los canales que usaban los agricultores locales para regar sus cultivos.
Además, la Cyclospora es bastante resistente y no se elimina fácilmente con cloro, que es el principal desinfectante del agua en las ciudades, según explicó a USA TODAY el doctor Robert Mandrell, microbiólogo y exfuncionario del USDA. Comentó que su capa externa muy fuerte le permite sobrevivir en condiciones que matarían a muchos otros gérmenes y que, incluso después del tratamiento en plantas de aguas residuales, puede soportar la acción del cloro.

El papel de las inundaciones, las aguas residuales y los desechos en la propagación de la cyclospora
Mandrell explica que la exposición no tiene que venir solo de comer alimentos cultivados con agua contaminada. Comenta que estados como Michigan y Ohio, que tienen muchos casos, han sufrido recientemente lluvias muy intensas e inundaciones. Cuando llueve fuerte y se desbordan alcantarillas o fosas sépticas, las aguas negras, sin tratar o tratadas a medias, se mezclan con el agua de la inundación. Esa mezcla se extiende por barrios, campos, ríos y zonas bajas, y puede terminar filtrándose en áreas recreativas, pozos o embalses. Eso significa que las personas podrían exponerse de forma más directa que solo a través de los alimentos.
Según Mandrell, puede que el agua potable no siempre esté contaminada, pero no se sabe con seguridad. En algunos casos podría estarlo, y en otros la exposición se daría simplemente por contacto con agua de inundación que lleva algo de aguas residuales. Señala que todavía se desconocen muchos detalles, porque en Estados Unidos casi no se hace un monitoreo sistemático de la Cyclospora en las fuentes de agua. Por eso considera que hace falta un estudio amplio, no solo del agua que se bebe, sino también de los ríos y arroyos que reciben aguas residuales.
Yiannas agrega que ya hubo algunos casos que muestran que esto es posible: en uno, se rastreó la infección hasta el agua del grifo en una residencia estudiantil; en otro, un niño se contagió al nadar en el lago Michigan; y en otro más, un hombre se infectó mientras limpiaba aguas residuales. Aun así, ambos señalan que los científicos y las autoridades de salud todavía tienen mucho por aprender, porque la propia naturaleza del parásito hace que sea más difícil de estudiar que otros gérmenes que se transmiten por los alimentos.
Ante el posible riesgo que representan las inundaciones, Mandrell recomienda que quienes viven en zonas propensas a este problema opten por agua embotellada hasta que todo se seque, si les preocupa la calidad de su suministro.






