Redacción Gestión

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(Bloomberg) Este mismo mes, los reguladores chinos iniciaron una investigación antimonopolio sobre Microsoft y los medios estatales acusaron a Apple de usar su iPhone para robar secretos de Estado. En mayo, las chinas dijeron que el personal de ventas de GlaxoSmithKline sobornaba a los médicos y los hospitales para aumentar las ventas.

Las compañías extranjeras de muchos sectores industriales se topan cada vez más con dificultades para hacer negocios en China -ya sea por los esfuerzos de los funcionarios chinos para dar ventaja a las empresas locales o por su reacción ante las enérgicas medidas de los por el presunto robo de secretos industriales.

Como resultado de ello, China ha dejado de ser la primera prioridad para los miembros de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos para ocupar el tercer lugar, dijo Jeremie Waterman, director ejecutivo de la cámara para la Gran China.

"Las opiniones sobre el mercado claramente están en una transición", señaló Waterman, que trabaja en Washington. "Se podría decir que el clima se está tornando más difícil".

La inversión china anual en los Estados Unidos ahora supera los flujos de inversión directa externa estadounidense, según The Rhodium Group, consultora con sede en Nueva York. En los primeros cinco meses del año, las invirtieron US$48,900 millones en China, un 2.8% más que en el mismo período del año pasado. Las inversiones estadounidenses cayeron más de 9% mientras que el total de las europeas se redujo 22%, según el Ministerio de Comercio de China.

Combatir la corrupciónEl empeoramiento del clima de negocios coincide con los esfuerzos del presidente Xi Jinping para afirmar su control sobre el poder y demostrarles a los ciudadanos chinos comunes que toma en serio su batalla contra la corrupción oficial.

Ayer, Pekín anunció una investigación oficial sobre el ex zar de la seguridad del país, Zhou Yongkang, el funcionario de más alto rango en ser investigado por desde que el Partido Comunista tomó el poder hace 65 años.

No es que las compañías estadounidenses hayan perdido el interés en la segunda mayor economía del mundo. China es un mercado de US$300,000 millones para las firmas estadounidenses y será aún más grande cuando la clase media se duplique a 600 millones en la próxima década, según el Consejo de Negocios Estados Unidos-China, entre cuyos miembros se cuentan Wal-Mart Stores y Apple.

Y pese a que el clima ha empeorado, la mayoría de las compañías no tienen más opción que quedarse en un mercado creciente de 1,400 millones de personas, dijo Robert Atkinson, presidente de la Fundación de Tecnología de la Información e Innovación.

Para algunos, es un centro de producción donde los productos se ensamblan para el mercado mundial. Para otras compañías, la creciente clase consumidora de China constituye el mercado de crecimiento del mañana, por difícil que sea operar allí.