Módulos Temas Día

Zona de Intercambio Julio Guadalupe Guadalupe B. Julio Guadalupe Guadalupe B.

“Facilitación con Camiseta”

La expresión “ponte la camiseta” denota asumir un compromiso en pro de un meta específica asociada, normalmente, al trabajo en equipo e ideales comunes.

El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo [MINCETUR] ha iniciado una campaña denominada “Peruanos Camiseta” con la finalidad de enaltecer los valores de la sociedad peruana en el ámbito del turismo. Lo que se busca, de un lado, es tratar al turista de manera cordial y educada siendo serviciales, atentos, condescendientes y honrados y, de otro, generar hábitos sociales adecuados manteniendo la ciudad limpia y ordenada, por ejemplo.

La finalidad última de la campaña es generar un cambio positivo de actitud para mejorar como personas y como ciudadanos. Muy bien por el MINCETUR. Iniciativas como estas son las que necesitamos pues buscan enaltecer valores y propiciar un cambio de mentalidad en el peruano.

Ahora, rescatando el mensaje de esta noble campaña, nos preguntamos ¿de qué manera este cambio hacia lo positivo podría también ser necesario en otras materias?

En un evento llevado a cabo recientemente en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, se hablaba sobre la necesidad de cambiar de actitud en lo relacionado con las operaciones de comercio exterior. Esto, en el contexto del control que las autoridades aduaneras ejercen respecto de las mercancías que entran y salen del país y, más concretamente, en la forma en que estas autoridades se relacionan con los operadores de comercio. Al respecto, en este evento se mencionó la necesidad de cambiar de paradigmas.

Pero, ¿por qué es importante un “cambio de paradigna”?

Un paradigma es una forma de ver la realidad que nos sirve de marco de referencia. En su libro “Los 7 Hábitos”, Stephen Covey señala que los paradigmas son fuente del modo en que pensamos y del modo en que actuamos. Sobre esta base, se tiene que la realidad no es lo que acontece sino la forma en que percibimos lo que acontece.

Cambiar nuestro entendimiento de las cosas no es fácil. Albert Einstein afirmaba que “es más fácil desintegrar un átomo que un pre concepto”. En efecto, nos acostumbramos a las cosas, a hacerlas de una manera determinada y a seguir haciéndolas de la misma manera una y otra vez.

Hace un tiempo ya, mediante Nota de Prensa [www.sunat.gob.pe/salaprensa/2015/febrero/ NotaPrensa-N025-2015.doc], la SUNAT anunció un “cambio de paradigma institucional” para reorientar la forma de relacionarse con los ciudadanos, priorizando la facilitación y la simplificación de sus servicios a los contribuyentes y usuarios del comercio exterior.

En este misma nota se precisó que en los últimos 20 años la SUNAT ha sido considerada como sinónimo de recaudación y servicio aduanero no muy eficiente. La SUNAT reconoció que “hemos vivido largos años concentrados en recaudar, aspecto importante de la tributación, pero no el único. También, en el plano aduanero, dedicados a una gestión saturada de papeles y trámites burocráticos”.

El reconocimiento [a modo de “mea culpa”] efectuado por la SUNAT debe ser entendido, en cuanto a sus alcances, como una declaración que debe transcurrir en un camino de dos vías. La vía de la autoridad y la vía del operador de comercio / usuario del servicio aduanero.

Corresponderá al administrado el verificar que sus actuaciones sean llevadas a cabo de una manera prolija y con la debida supervisión de cumplimiento de las obligaciones a su cargo. Corresponderá a la autoridad aplicar debidamente los principios de buena fe y presunción de veracidad en beneficio de la facilitación del comercio y la debida fluidez de las operaciones de comercio exterior, focalizando los controles bajo un eficaz esquema de gestión de riesgos.

Cada quien desde su ámbito, público o privado, debería “ponerse la camiseta” asumiendo el compromiso de desarrollar del mejor modo la labor a su cargo bajo sus propias competencias y responsabilidades, a fin de propiciar una cultura de la confianza (que tanta falta nos hace) que sirva para enfocarnos en aspectos concretos y en beneficio de todos, tales como, simplificación de trámites y formalidades, pago oportuno y debido de impuestos, reducción de costos operativos, mejora en niveles de competitividad, etc.

A estos fines, la puesta en marcha del Acuerdo de Facilitación del Comercio resulta una oportunidad propicia para orientar nuestras acciones al logro de estos objetivos, sustentada en valores y confianza recíproca. Algo así como “Facilitación con Camiseta”.

 

 

Leer comentarios ( )