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La confianza en los tiempos del cólera

Cólera significa “enfado, enojo violento”.

Entonces, los peruanos estamos enfadados, enojados. Estamos con cólera de que lo único de lo que se hable a diario sea de corrupción.

Estamos con cólera de que los titulares de periódicos, radio y televisión se enfoquen en investigaciones criminales en vez de programas de inversión, en negocios por debajo de la mesa en vez de incremento de la producción interna, en pagos ilegales en vez de exportaciones con valor agregado. Estamos cansados de que se asocie a los peruanos con coimas y blanqueo de dinero.

Dentro de este contexto lamentable, una buena noticia, que enaltece lo positivo y no lo negativo, asomó la semana pasada. En una ceremonia llevada a cabo en el flamante nuevo local de la Intendencia de Aduana Marítima del Callao se hizo entrega de certificaciones de confianza a nuevos operadores económicos autorizados (OEA).

En un contexto en donde impera la corrupción y la desconfianza se otorga una constancia que certifica que el Estado peruano (materializado en la Aduana) confía en alguien. ¡Parece imposible, pero es verdad!

Ante esto, reiteramos una pregunta que ya efectuamos en entregas anteriores pero que ahora, más que nunca, adquiere una muy especial importancia ¿Cuánto vale la confianza? ¿Cuánto valor tiene este tipo de certificación en un contexto como el actual?

Pues vale tanto que no tiene un valor cuantificable. Es invaluable. No solo por lo que significa frente al Estado (y más allá de los beneficios de simplificación de trámites y flexibilización de controles que implica) sino por lo que significa frente a la sociedad.

Soy un operador confiable ¡Qué orgullo! Cualquier inversión que pueda ser necesaria para alcanzar los estándares requeridos por la Aduana para optar por esta certificación será siempre reducida en comparación con los beneficios que una buena imagen y reputación suponen no solo a nivel local sino también en el plano internacional.

Las empresas certificadas como OEA (que a la fecha suman solo 49 entre agencias de aduana, almacenes aduaneros, exportadores e importadores) constituyen una suerte de brisa fresca en medio de un ambiente cargado y saturado.

Aún son pocos, pero son. Ahí están estos operadores confiables comprendidos en un listado que espera verse incrementado en breve término dado que resulta imposible que en el Perú existan únicamente 49 empresas confiables.

Falta tan solo que los operadores de comercio exterior que deberían estar en la lista OEA, pero que aun no están, se animen a dar el paso.

Es cierto que la certificación es voluntaria pero, creemos, muy necesaria. Su importancia y necesidad poco a poco se irá apreciando con mayor nitidez.

Este tipo de certificaciones que, como mencionamos, enaltecen lo positivo y no lo negativo, quizás nos ayude a evitar tener que recurrir a antiácidos cuando nos embargue la cólera.

 

 

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