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Smart money Luis Ramírez Luis Ramírez

Y… ¿qué se necesita?

El acceso a los mercados de capitales, y la posibilidad de invertir en activos financieros es definitivamente un elemento importante dentro de la gestión del patrimonio personal/familiar. En este momento, se me ocurren tres razones que justifican la necesidad de este tipo de inversiones: mayor liquidez, mejor gestión del riesgo mediante la diversificación, y por último la posibilidad de acceder a una fuente de renta pasiva. Lamentablemente existen muchas ideas preconcebidas acerca de lo que es y debería ser el proceso de inversiones y cómo hacerlo, lo que casi inevitablemente conduce a resultados no deseados. A continuación algunas aclaraciones, solo para que todos lo tengamos claro, y luego no nos estemos lamentando…

El acceso a los mercados de capitales, y la posibilidad de invertir en activos financieros es definitivamente un elemento importante dentro de la gestión del patrimonio personal/familiar. En este momento, se me ocurren tres razones que justifican la necesidad de este tipo de inversiones: mayor liquidez, mejor gestión del riesgo mediante la diversificación, y por último la posibilidad de acceder a una fuente de renta pasiva. Lamentablemente existen muchas ideas preconcebidas acerca de lo que es y debería ser el proceso de inversiones y cómo hacerlo, lo que casi inevitablemente conduce a resultados no deseados. A continuación algunas aclaraciones, solo para que todos lo tengamos claro, y luego no nos estemos lamentando…

Un primer error es pensar que invertir en activos financieros, sobre todo en acciones, debe ser algo excitante. Suele sucederles a muchos después de haber visto “Wall Street”. Al respecto hay una frase de Paul Samuelson que me parece buenísima y cito a continuación: “Invertir debe ser tan emocionante como ver secarse la pintura, o ver crecer el pasto. Si quieren emociones, váyanse a un casino”. Y es que en el marco de la gestión patrimonial, las inversiones se realizan a través de un Plan de Inversiones. Es un proceso y requiere mucha paciencia. El plan de inversiones deberá contener según los objetivos definidos, inversiones con horizonte de corto, mediano y largo plazo. Tampoco se crean que se volverán millonarios en un día con la primera inversión que realizan, eso solo pasa en las películas.

Otro argumento que me encuentro con mucha frecuencia, sobre todo cuando converso con familias empresarias, es “invertir en mercados financieros es muy arriesgado, no me siento cómodo con este tipo de inversiones”. Bueno, la verdad es que sí, la inversión en activos financieros involucra riesgos. Pero díganme ustedes ¿acaso existe algún tipo de inversión que esté libre de riesgos?

En el caso de las familias empresarias, lo que parece que no están considerando es que lo que ellas poseen es el “100% de las ACCIONES de su empresa”, y el hecho que las acciones de su empresa no estén listadas en un mercado publico (una Bolsa de Valores), y por ello no tengan un registro de cómo el precio las acciones de su empresa cambia frente a distintos eventos de tipo económico, político o social, no significa que su inversión sea menos riesgosa. De hecho, están asumiendo mayor riesgo pues tienen su riqueza CONCENTRADA en un activo, su empresa. Invertir en activos financieros permite diversificar la riqueza de la familia, y por ende ofrece una alternativa de gestión de riesgos.

Con relación al riesgo, cuya existencia nadie está negando, éste se gestiona. La estructura de portafolio, es decir, cuanto de acciones, cuanto de bonos, cuanto de activos alternativos, y cuanto de sustitutos de efectivo, será un determinante del riesgo que se asume. Es por ello que la estructura del portafolio de inversiones debe estar alineada con el objetivo de rentabilidad y riesgo que se desea según el objetivo específico que se busca. Incluso por clase de activos es posible balancear el riesgo asumido. Por ejemplo, con relación a las acciones se puede diseñar un portafolio con un mayor peso de acciones defensivas versus acciones agresivas. Con relación al componente de renta fija (bonos), podemos movernos entre distintas duraciones para balancear el riesgo de tasa de interés, o distintas calificaciones crediticias para gestionar el riesgo de contraparte. Como ven, el riesgo que deseamos asumir lo decidimos nosotros como inversionistas. Claro, sin dejar de tener en cuenta que el riesgo aceptado también influenciará en el rendimiento que podemos esperar de las inversiones.

Lo que deseo expresar en este artículo, es que las inversiones en activos financieros son necesarias y tienen su función específica dentro de la gestión patrimonial. Pero hay que hacerlas bien, el inversor que desea gestionar personalmente sus inversiones debe cumplir ciertos requisitos. Primero debe capacitarse, no importa la formación académica que tenga, si desea hacer inversiones debe entender la dinámica económica (ciclos económicos, políticas fiscales, monetarias, etc.) y cómo ella se transmite al precio de los activos financieros. Segundo, debe disponer de tiempo. Yo soy un convencido que hacer inversiones no es un part time, se le debe dedicar tiempo, para leer, investigar, analizar, y procesar la información. Y tercero, se debe tener inteligencia emocional. Y este para mí es el requisito central. Se puede ser muy buen economista, se puede ser capaz de manejar los modelos mas sofisticados para valorizar empresas, proyectar variables, etc. pero si dejamos que las emociones dominen nuestro proceso de toma de decisiones, estamos condenados a perder dinero.

 

 

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