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Smart money Luis Ramírez Luis Ramírez

Si el año pasao tuvimos ganancias, quizás este año tengamos más…

Para no iniciar dando la impresión de ser demasiado optimista, permítanme citar una frase de Warren Buffet que reza “El optimismo es el enemigo del inversionista racional”. Enfriados los ánimos, en realidad en este artículo pretendo darles mis perspectivas para el próximo año acerca de los mercados globales y obviamente Perú. Ganar mas o menos que el año que se va, estará condicionado a si la realidad se va ajustando a lo esperado, y las decisiones que según ello vayamos tomando.

Para no iniciar dando la impresión de ser demasiado optimista, permítanme citar una frase de Warren Buffet que reza “El optimismo es el enemigo del inversionista racional”. Enfriados los ánimos, en realidad en este artículo pretendo darles mis perspectivas para el próximo año acerca de los mercados globales y obviamente Perú. Ganar mas o menos que el año que se va, estará condicionado a si la realidad se va ajustando a lo esperado, y las decisiones que según ello vayamos tomando. 

Acá vamos. Empecemos por los mercados desarrollados. La economía de EEUU parecería cerrar el año en medio de un sólido crecimiento con tasas arriba del 3% tanto en el segundo trimestre como en el tercero. Un robusto mercado laboral que reportó la tasa de desempleo mas baja desde el 2000 (4.1% en noviembre), así como los últimos indicadores de consumo y actividad publicados, indicarían que tal ritmo de crecimiento se mantendría para el cuarto trimestre. En línea con este escenario económico, el S&P acumula en lo que va del año un rendimiento de +18.4%. Para el próximo año el rumbo económico continuaría tal tendencia, y la nominación de Jerome Powell para la presidencia de la Reserva Federal sería una garantía que las tasas de interés continuarían subiendo de acuerdo con lo programado, con lo que, en un contexto de bajas expectativas inflacionarias, produciría una leve inversión de la curva de rendimientos (tasas de interés de corto plazo mayores a las tasas de largo plazo). Otro tema que concentrará el interés del mercado sería la aprobación de las reformas tributarias propuestas por Trump, no solo por el impacto de tal estimulo fiscal sobre la economía, si no también por el incremento que tales reformas significarían para el déficit fiscal de EEUU en los próximos años.

La actividad económica en la zona Euro también se ha fortalecido durante el 2017, muestra de ello fue la lectura de 2.5% registrada para el PBI del tercer trimestre del año, y el índice EUROSTOXX600 reflejó esta coyuntura avanzando en lo que va del año +7.7%. Nuestra idea es que los indicadores económicos que se vienen observando en la región, entre los que destacamos una tasa de desempleo que se redujo a niveles que no se veían desde hace 8 años, así como los indicadores de sentimiento que anticipan el fortalecimiento del consumo privado, son elementos suficientes para suponer que la recuperación económica en la región continuaría durante el 2018. A pesar de esta expectativa favorable, el mercado estará atento al inicio de recorte del programa de compra de activos que esta programado para el primer trimestre de 2018, la normalización de la política de tasas de interés por parte del BCE, la evolución de las negociaciones de Reino Unido relacionadas a su salida de la Unión Europea, entre otros factores de riesgo para la región.

Escenario similar encontramos en Japón, que luego reportar durante el segundo trimestre de 2017 su crecimiento más alto de los últimos 9 trimestres, en el tercer trimestre creció 2.5%, duplicando el dato esperado por el consenso del mercado. En el frente político, el apoyo obtenido por el partido de gobierno del primer ministro Shinzo Abe en las elecciones de octubre, ofrece una alta probabilidad de continuidad de las políticas económicas. Se podría concluir que el “abenomics” está funcionando y los resultados se vienen observando.

En las economías emergentes asiáticas de manera especial vemos oportunidades en China, cuya tasa de crecimiento económico al tercer trimestre alcanzó 6.8%, con lo que prácticamente estarían superando la meta de crecimiento para el 2017 establecida en 6.5%. El apoyo político al presidente Xi Jinping podría significar la continuidad del líder hasta el año 2022, asegurando con ello la continuidad de la estabilidad política. También nos gusta la India, que ha crecido en los últimos tres años a tasas superiores al 7%, y se espera que tal resultado se mantenga el presente y el próximo año de la mano del apoyo político logrado en las elecciones realizadas en el primer trimestre del año, y que garantizarían la continuidad de las reformas implementadas en el 2016.

Entre los emergentes LatAm las cosas se ven bien en Brasil que durante el 2017 logró darle vuelta a 8 trimestres de recesión, aunque en este caso el factor político asociado a los problemas de corrupción del presidente Temer son un factor de riesgo, por lo menos hasta los próximos comicios electorales en 2018. Perú por su parte, a pesar de la percepción de debilidad y falta de liderazgo político del presidente, se ha beneficiado de factores externos asociados a la recuperación de los precios de los metales impulsado por las mejores perspectivas sobre la economía China. Adicionalmente, la mejora en los indicadores de sentimiento, y mejores indicadores en sectores procíclicos nos ponen en línea para esperar un mejor año en los sectores relacionados a construcción e infraestructura y consumo, que se sumarían al dinamismo que se mantendría en el sector minero.

Tomando en consideración este escenario económico global, así como la tendencia esperada de las políticas monetarias en el mundo, nuestra estrategia sigue ponderando la renta variable (acciones) en mercados desarrollados, neutrales en EEUU y más positivos para Europa y Japón. Mientras que en mercados emergentes China, sobre todo los sectores relacionados a demanda interna y consumo. India es un país para tener en cuenta con una perspectiva de largo plazo, y entre los emergentes LatAm, Brasil y Perú.

En renta fija nos mantenemos neutrales en línea con la tendencia esperada de las tasas de interés. Así mismo, tomando en consideración el comportamiento esperado de la curva de rendimientos, se podría evaluar aumentar la duración de los portafolios, al tiempo que se mantiene un porcentaje en bonos con reprecio promedio alrededor de los 180 días que permitan aprovechar el incremento esperado de las tasas de corto plazo. Una buena alternativa en esta clase de activos estaría representada por bonos de alto rendimiento (High Yield) especialmente en EEUU y economías emergentes.

En commodities, la dirección de la política monetaria en EEUU no es una buena noticia para el oro, por lo que sub ponderamos este metal, y me mantengo positivo para los metales industriales, cobre y zinc.

 

 

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