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Smart money Luis Ramírez Luis Ramírez

Haz que tu dinero trabaje para ti!!!

Esta es una frase muy popular en el ámbito de las Finanzas Personales, y es al mismo tiempo la idea central detrás de muchos objetivos personales como por ejemplo, el retiro anticipado, la jubilación misma, entre otros. Pero de qué se trata, o mejor aún, cómo se logra. Acaso es una utopía pensar en ello, o es fácil de realizar.

Esta es una frase muy popular en el ámbito de las Finanzas Personales, y es al mismo tiempo la idea central detrás de muchos objetivos personales como por ejemplo, el retiro anticipado, la jubilación misma, entre otros. Pero de qué se trata, o mejor aún, cómo se logra. Acaso es una utopía pensar en ello, o es fácil de realizar.

Antes de continuar me parece oportuno explicar el concepto de “renta pasiva”, pues su cabal comprensión nos permitirá entender cómo es que nuestro dinero puede trabajar para nosotros. En realidad es muy sencillo, pero para entenderlo mejor voy a hacer un pequeño rodeo para explicar primero el concepto de “renta lineal”. Imaginen ustedes la siguiente situación. Qué pasaría si el día de mañana nos levantamos de la cama, abrimos la cortina del dormitorio y lo que tenemos al frente es una típica mañana invernal limeña, húmeda, con neblina y fuerte sensación de frio. En ese momento nos domina la pereza y pensamos, “que frío, mejor me quedo en mi camita y no voy a trabajar”, y efectivamente así lo hacemos. ¿Tendrá esta decisión alguna consecuencia?

Vamos a suponer que no utilizamos la clásica “criollada peruana” para justificar tamaña falta, y efectivamente la decisión de no asistir al trabajo ese día tendrá consecuencias, pues muy probablemente a fin de mes observaremos con mucho dolor que nos han descontado de nuestra remuneración mensual, el día no trabajado. Pues bien, ese tipo de ingresos que requieren de nuestra presencia o participación lo llamamos “renta lineal”. Este tipo de ingreso no existe sin nosotros, existe a partir de nuestro concurso, nuestro esfuerzo y el tiempo que le dedicamos.

Ahora bien, que pasaría si con nuestros ahorros invertimos en Bonos emitidos por alguna empresa (local o del extranjero). Como todos sabemos, un Bono es un instrumento que utilizan las empresas para conseguir financiamiento que luego aplicarán según sus necesidades (el uso de dicho financiamiento por parte de la empresa no es relevante en este momento). Las empresas a cambio del dinero obtenido a través de la emisión o venta del Bono se comprometen a pagar intereses periódicos a los inversionistas que compraron dicho Bono, y al vencimiento del mismo devolver el dinero o capital financiado. Asumiendo que hicimos una buena selección e invertimos en Bonos emitidos por una empresa solvente, siempre recibiremos los intereses ofrecidos según el cronograma de pago pactado. No importa si un día nos dio pereza y no fuimos a trabajar, o si estamos en Lima, en Huacho, o en Tangamandapio, el Bono siempre nos pagará los intereses prometidos por la empresa emisora. Recordar que hemos sido responsables en la selección del Bono y hemos invertido en una empresa solvente con una buena calificación de riesgo. Pues bien, este ingreso que es totalmente independiente de nuestro estado, participación o esfuerzo, y que no requiere que le dediquemos tiempo alguno, es lo que llamamos “renta pasiva”.

Cuando una persona se retira, ya sea que mantenga su fondo en la AFP y se decida por un esquema de retiro programado, o lo confíe a una compañía de seguros a cambio de una renta vitalicia, u opte por algún mix entre una y otra alternativa, la pensión que recibirá será una renta pasiva. Lamentablemente como muchos ya lo han podido experimentar al momento de la jubilación, el fondo acumulado no es suficiente para generar una renta que por si sola les permita mantener su nivel material de vida. Por ello es importante que durante el periodo en que la persona es económicamente activa (periodo de trabajo y acumulación entre los 23 y 65 años) se preocupe por formar un patrimonio complementario que complemente el fondo de jubilación. Medidas como la recientemente aprobada norma que permite disponer del 25% del fondo de jubilación para el pago inicial o la compra de una primera vivienda, desvirtúa completamente la razón de ser de un fondo de jubilación. Personalmente pienso que es una medida populista que pone en riesgo el futuro de las personas que se acojan a esta posibilidad, pero esa es una discusión en la que no deseo entrar.

Si logramos un nivel de patrimonio que genere una renta pasiva suficiente para cubrir nuestros gastos corrientes manteniendo nuestro nivel de vida, podríamos optar por un retiro anticipado, pues nuestro dinero puesto a trabajar para nosotros genera los ingresos que necesitamos para vivir, y literalmente podremos hacer con nuestro tiempo lo que nos provoque.

Creo que el mensaje es claro y no se necesita ser un genio en física cuántica, o tener un doctorado en Economía para entenderlo, la estrategia para construir riqueza es simple. Lo primero es gestionar nuestros ingresos y gastos, y obviamente no gastar más de lo que ganamos. Es recomendable hacer un presupuesto que nos facilite entender como nos estamos gastando el dinero, tras lo cual debemos buscar la forma de optimizar el gasto para generar ese excedente o ahorro que luego debemos invertir. De esto se trata poner a trabajar nuestro dinero para nosotros, de invertir el ahorro que generamos, pero invertirlo profesionalmente en activos que generen ingresos pasivos: acciones, bonos, depósitos a plazo, notas estructuradas, bienes raíces, etc. La forma correcta de hacer las inversiones es a través de un “Plan de Inversiones” que considere como punto de partida los objetivos de inversión, es decir aquello para lo cual estamos haciendo las inversiones, pues tener claro dichos objetivos nos permitirá definir la estrategia de inversión. Debo insistir en algo que ya lo he repetido mucho en este espacio. Invertir no es un juego, no se trata de simplemente comprar acciones porque mi vecino me contó que compro y ganó. Hay muchas variables a considerar: tolerancia al riesgo, horizonte de inversión, rendimiento esperado. Se necesita además una base conceptual mínima en temas económicos y financieros, madurez emocional para evitar los sesgos psicológicos que usualmente afectan la forma en que decidimos, y tiempo para leer y analizar información.

Todo esto es un proceso y requiere mucha paciencia, orden y disciplina. No se logra en un mes ni en un año, toma tiempo. Eviten los “atajos”, esos que les ofrecen grandes y espectaculares rendimientos. No existe la inversión que los hará millonarios en una semana o un mes. Todos esos casos de estafas que vemos en los reportajes por televisión existen precisamente por la ingenuidad de aquellos que olvidan que en finanzas hay una regla que no admite excepciones: “a mayor rendimiento esperado, mayor riesgo asumido”. Si les dicen lo contrario los están estafando y punto, no hay más…

 

 

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