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Smart money Luis Ramírez Luis Ramírez

Que no se nos olvide…

Realmente a veces me sorprendo cuando escucho algunos de mis amigos o conocidos hablar sobre inversiones. Me sorprende la facilidad con que se dejan impresionar frente a la posibilidad de una inversión que en apariencia es “altamente rentable”, o por lo menos eso les han dicho. Pero lo que realmente me asusta es la facilidad con que la promesa de un “atractivo” retorno los hace olvidar el riesgo que de todos modos está detrás de esa promesa de alto rendimiento.

Realmente a veces me sorprendo cuando escucho algunos de mis amigos o conocidos hablar sobre inversiones. Me sorprende la facilidad con que se dejan impresionar frente a la posibilidad de una inversión que en apariencia es “altamente rentable”, o por lo menos eso les han dicho. Pero lo que realmente me asusta es la facilidad con que la promesa de un “atractivo” retorno los hace olvidar el riesgo que de todos modos está detrás de esa promesa de alto rendimiento.

En finanzas hay una relación que siempre se cumple y no admite excepciones, “si buscamos retornos altos, debemos aceptar riesgos altos”. No existe la inversión “segura” con altos rendimientos. Como dicen por ahí, “no hay almuerzo gratis en Wall Street”, y créanme, no ser conscientes del riesgo, o no considerarlo en nuestra decisión no significa que no esté presente en el proceso. Algunas de estas alternativas solo tienen riesgo de mercado, es decir los exponen a inversiones altamente volátiles, otras resultan de esquemas piramidales que en algún momento “le explotan en la cara” a los ingenuos que se creyeron el cuento de la inversión segura de riesgo cero, en que cada mes “retiras” las utilidades.

Les cuento una anécdota. Alguna vez conversando con una persona que quería una asesoría para construir su plan de inversiones, me respondió lo siguiente cuando le presenté una propuesta con retornos “algo” superiores a los que en ese momento ofrecía el Bono del Tesoro de EEUU de referencia. Este señor me dijo “me preocupa lo que hay dentro de esa cartera si ese es el rendimiento esperado”. No quiero hacer referencia a números, lo importante en esta experiencia es la valoración que esta persona le daba al riesgo. Fíjense la actitud que está detrás, evidentemente es una persona muy conservadora, de poca tolerancia al riesgo, y cuyo objetivo no era necesariamente el rendimiento, él estaba mas interesado en preservar el capital que en hacerlo crecer.

Aunque probablemente no sea su caso, les aseguro que no es un ejemplo extremo. Probablemente muchos de ustedes sí otorgan una mayor ponderación al rendimiento, lo cual no está necesariamente mal. El hecho que cada uno tenga sus objetivos financieros en el tiempo, y cada uno tenga su perfil de riesgo particular, es precisamente lo que explica que cada uno busque la mezcla riesgo-rendimiento con la que se sentirá más cómodo. Entender esto es la parte central en el trabajo de su asesor, quien no podrá ayudarlo si usted no es totalmente sincero y sobre todo consistente con sus decisiones.

Noten que en el párrafo anterior me he referido a la combinación de riesgo y rendimiento. Estos son dos conceptos que nunca deben ser evaluados en forma separada, y a manera de lección, cuando alguien les ofrezca una inversión con altos rendimientos, siempre pregúntense, porqué y que hay detrás de esa alta expectativa. Si lo que encuentran no les incomoda, entonces para adelante. Quiere decir que tienen una alta tolerancia a enfrentar pérdidas, tienen un perfil de riesgo agresivo y están dispuestos a asumir la potencial pérdida si a cambio tienen la posibilidad de obtener una “buena” ganancia. Ser consistente significa que usted acepto esto y no maldecirá, ni renegará, ni se jalará los pelos si eventualmente se materializa ese evento desfavorable que lo lleva al terreno negativo de su inversión.

Ser consistente también significa que una vez que ha aceptado el riesgo, debe decidir cuánto va a arriesgar, es decir, que porcentaje de su patrimonio expondrá a ese riesgo que ha decidido tomar. Que la codicia no lo domine y lo lleve a invertir mas allá de lo razonable para el riesgo que está tomando. Uno debe saber balancear los riesgos dentro del portafolio.

Ya para terminar, lo que quería dejar claro es que el riesgo está presente en toda inversión, y en toda decisión. Que la codicia y la expectativa de una rápida ganancia lo lleven a ignorar el riesgo, no significa que no esté ahí. Nunca lo olvide, y siempre cuestione el retorno ofrecido para estar seguro que está invirtiendo según su perfil de riesgo, de otra manera, le aseguro que no podrá dormir tranquilo.

 

 

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