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Smart money Luis Ramírez Luis Ramírez

Entre peor parezca la situación, menos esfuerzo es necesario para cambiarla y mayor potencial de ascenso posee (G. Soros)

Alguna vez
compró una acción esperando que suba, para luego al transcurrir de los días
observar con mucho dolor como ésta no solo no sube, sino que por el contrario
baja. Cuando esto sucede es usual preguntarse a uno mismo qué pasó. Nos
repetimos una y otra vez que la acción tiene buenos fundamentos, y si además la
economía va bien, entonces, ¿Qué hicimos mal? ¿En qué nos equivocamos?

Alguna vez
compró una acción esperando que suba, para luego al transcurrir de los días
observar con mucho dolor como ésta no solo no sube, sino que por el contrario
baja. Cuando esto sucede es usual preguntarse a uno mismo qué pasó. Nos
repetimos una y otra vez que la acción tiene buenos fundamentos, y si además la
economía va bien, entonces, ¿Qué hicimos mal? ¿En qué nos equivocamos?

Muchos de los que invierten en Lima seguramente han experimentado esta desagradable sensación en los últimos meses. El rendimiento de la Bolsa local fue aproximadamente 21% durante el primer trimestre. Luego en el segundo trimestre retrocedió cerca de 14% respecto al cierre del 30.03.2012, mientras  que en el tercer trimestre va perdiendo 0.50% respecto al 28.06.2012. Con estos resultados trimestrales, al cierre del 17.08.2012 el rendimiento del año (YTD) de la Bolsa local medido por su índice general es de 3.25%, mientras que en el mismo periodo (YTD), la Bolsa de Nueva York viene rentando 12.6%. Con estos resultados algunos inversionistas deben estar lamentándose por no haber vendido en marzo, y otros probablemente se lamentan por haber comprado en dicho mes. Pero qué paso en todo este tiempo.

El segundo trimestre estuvo marcado por la volatilidad que generaron los eventos en la zona Euro (resultados electorales en Francia y Grecia, rebaja de calificaciones crediticias a bancos y países de la zona, etc) y que afectaron a los mercados de valores del mundo, incluyendo nuestra Bolsa. En junio empezó la recuperación de la Bolsa de Nueva York alentado por expectativas de un posible nuevo estimulo monetario (QE3) que se concretaría hacia setiembre u octubre (pero que ahora estaría en duda). A ello se sumó en julio el impacto de los resultados corporativos al segundo trimestre, que en la mayoría de los casos supero los estimados de los analistas. Mientras tanto la Bolsa de Lima continuó retrocediendo, a pesar que según datos oficiales la economía peruana ha crecido durante el primer semestre del año 6.11%, bastante más que la economía de EEUU. Entonces cabe la pregunta ¿Qué tienen ellos que no tenemos nosotros?

Bueno, en este caso creo que pesa más lo que tenemos nosotros, y que ellos no tienen. Nuestra Bolsa es predominantemente minera. Casi el 40% del IGBVL es minería, mientras que en el caso del ISBVL lo es el 45%. Si revisamos la evolución del precio de dos commodities mineros representativos, el zinc ha retrocedido un poco más de 7% durante el segundo trimestre, mientras que el cobre lo ha hecho cerca del 11%. Pero esto explicaría el pasado, sin embargo al invertir en acciones nos interesa el futuro. Siendo así, entonces miremos hacia adelante.

Creo que para nuestra Bolsa, el principal riesgo es el efecto que una potencial recesión de la zona euro tendría sobre el crecimiento económico de China, pues el impacto de dicho evento afectaría negativamente el precio de los commodities mineros, castigando los flujos de ingresos futuros de las empresas mineras, y por lo tanto sus valorizaciones.

Como dicen por ahí, “cuentas claras, amistades largas”. Por lo tanto, para evitar dolorosas decepciones, nos tenemos que poner la mano en el pecho y definir que queremos. Si somos especuladores y buscamos retornos en muy corto plazo, la verdad debo decirles que Lima es una plaza poco líquida y poco profunda, que salvo contadas excepciones, no da mucho espacio para la especulación, y menos aún en la coyuntura actual. Por lo tanto, no lo recomiendo.

Pero si lo que buscamos es construir nuestra riqueza personal, entonces la estrategia implícita de este objetivo es invertir con horizontes de largo plazo. Bajo dicha premisa yo seguiré sosteniendo que este es definitivamente un muy buen momento para comprar, pues los precios de las acciones están negociando con descuentos importantes respecto a sus valores fundamentales.

Ahora bien, si creemos que el sector minero por ahora representa un riesgo relativamente mayor al que de manera natural tiene bajo escenarios normales, tal vez sería una buena idea reducir nuestra exposición a este sector, y ponderar los sectores relacionados a la demanda interna: construcción, servicios, o consumo masivo. Como no podemos ser ajenos a lo que pasa en el mundo, y debemos aceptar que en el camino encontraremos volatilidad, subidas y bajadas en las cotizaciones, una estrategia válida sería tomar posiciones por tramos, es decir realizar compras parciales según el comportamiento de los precios hasta completar la tenencia deseada.

Para terminar quiero insistir en la importancia de implementar estrategias alineadas con nuestro perfil de riesgo. Es decir, la composición de nuestra cartera debe considerar solo aquellas estructuras con las que nos sentimos cómodos. Si participamos en un instrumento o ponderamos sectores que no se alinean con nuestro perfil de riesgo, créanme que pronto empezarán las quejas y lamentaciones.

 

 

 

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