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Riesgos Financieros Gregorio Belaunde Gregorio Belaunde

Debates acerca del sobreendeudamiento familiar

Es interesante ver cómo cada vez que se habla de la posibilidad de que haya un creciente sobreendeudamiento de los hogares en el Perú se escuchan opiniones muy encontradas: desde las que expresan diferentes niveles de preocupación hasta las afirmaciones perentorias de que no existe tal problema. Me permito aportarles a continuación algunos elementos de información y de reflexión, en parte mencionados en una reciente columna.

Es interesante ver cómo cada vez que se habla de la posibilidad de que haya un creciente sobreendeudamiento de los hogares en el Perú se escuchan opiniones muy encontradas: desde las que expresan diferentes niveles de preocupación hasta las afirmaciones perentorias de que no existe tal problema. Me permito aportarles a continuación algunos elementos de información y de reflexión, en parte mencionados en una reciente columna.


En el mes de mayo del 2011, Morgan Stanley (MS) hizo un estudio acerca del endeudamiento de los hogares en varios países latinoamericanos. Identificaba correctamente los problemas en el caso de Brasil y Chile. Pero en el caso del Perú concluía que los hogares tenían todavía muchísimo techo para más deuda. Según una metodología ingeniosa que añade ingresos informales adicionales, los hogares peruanos sólo tenían deudas por 15% de su ingreso neto anual, y el servicio de la deuda sólo representaba 4% de sus ingresos.
El Reporte de Estabilidad Financiera del BCR de noviembre último nos pinta un cuadro muy diferente y preocupante: el servicio de deudas representa el 40% de los ingresos y las deudas representan 5.7 veces el ingreso. El BCR nos advierte que usa una metodología conservadora para calcular los ingresos. Pero la diferencia con el estudio de MS parece residir más en el hecho de que el BCR, en vez de tomar los ingresos de toda la PEA, se concentraría en los deudores existentes. 
Muchos quisieran tomar en cuenta el estudio de MS para autotranquilizarse, pero el enfoque del BCR, en un país con tanta gente sin acceso a créditos o “autorracionada” (Carolina Trivelli ha escrito varias veces sobre esta noción), es a mi parecer el más acertado: hay que mirar la situación de los deudores que existen. De otra manera se sobreestima sus ingresos respecto de la deuda total y se termina por pensar que los hogares están muy poco endeudados. 
Más vale estar del lado prudente, sobretodo cuando vivimos una crisis internacional. Además, en el contexto peruano, se podría considerar que gran parte del endeudamiento de las microempresas es también, de hecho, endeudamiento familiar. Y a la inversa: cuando se examina la deuda de las microempresas familiares, sería un error no tomar en cuenta las deudas personales de sus miembros. Y también hay “deudas informales” que no se ven.
Es cierto que, en un país como el nuestro, no es fácil calcular el grado de endeudamiento de los hogares, pero me parece que el BCR está en el camino correcto y que su enfoque es más realista, aunque esté en proceso de mejora continua y requiera precisiones. Esperemos que así lo entiendan muchos y que no se vuelvan una ilustración más de la “paradoja de la tranquilidad” de Hyman Minsky. Para resumir gruesamente la idea de este economista durante mucho tiempo olvidado -autor de la “hipótesis de la inestabilidad financiera”-, las situaciones de sobreendeudamiento se van creando cuando los agentes económicos, y sobretodo las entidades financieras, se sienten muy tranquilos. Justamente, no deja de llamar la atención que personas que se preocupaban por el riesgo de sobreendeudamiento hasta no hace mucho ahora digan que ese riesgo simplemente no existe.
Otro factor de reflexión a tomar en cuenta debería ser el siguiente: el número de clientes cuyos créditos son ‘castigados’ va en aumento y se acumula. Por supuesto, eso ya no afecta las cuentas de las entidades financieras, pues ya absorbieron las pérdidas correspondientes. Entonces se oye decir que no es un problema para la estabilidad de esas entidades y que “todo está bajo control”, etc., lo que a primera vista es cierto.
¿Pero cuál es el impacto social? ¿Cuántos íncluídos financieros se están volviendo aún más ‘desincluídos’ porque se les prestó mal o demasiado (los “incluídos financieros efímeros”, se les podría llamar)? No se puede culpar a una entidad o persona por no querer prestar o dar crédito a alguien que aparece como ‘castigado’ -es decir, como “mal pagador”- y menos a una entidad financiera que tiene que cuidar los ahorros que le confía el público, pues está ejerciendo una prudencia elemental. 
Tal vez haya mejores soluciones que los ‘castigos’ y las cobranzas judiciales: buscar soluciones que eviten llegar a eso o, mejor aún, dejar de ‘fabricar castigos en serie’ con políticas crediticias laxas combinadas con un recurso ‘industrial’ a los castigos. Es una de las razones por las que he estado preconizando, como herramienta macroprudencial -pero también de política social-, la constitución de “comisiones de sobreendeudamiento” bajo el liderazgo de la SBS, que permitirían tratar de manera más eficiente, menos destructora en el plano macro y más humana las dificultades crediticias en la banca minorista, que siempre pueden aumentar fuertemente en situaciones de crisis. 
Este no es un mero tema de protección al consumidor, como algunos creen. Se trata de una herramienta macro, a la vez preventiva y curativa, que puede dar una mayor disciplina al mercado si los criterios de decisión -además de proteger al hogar y a la viabilidad de las microempresas- se calibran para castigar prácticas predatorias y/o imprudentes y premiar a las mejores prácticas, sin favorecer actitudes irresponsables de ciertos deudores. Ello es mejor que tratar de fijar límites a veces absurdos a técnicas básicas del derecho bancario, como son los cargos en cuenta y las compensaciones, que facilitan el acceso al crédito y permiten no favorecer a malos pagadores.
 
Para terminar esta reflexión: hace poco se publicó un artículo en Gestión sobre la situación de los deudores de menos de 25 años, que debería hacernos pensar, en vez de decirse que no importa, que sólo se trata de una pequeña parte de la cartera de las entidades.
 
Un montón de pequeños créditos en incumplimiento y luego castigados puede no impactar mucho a las entidades financieras… pero no deja de tratarse de un montón de personas y microempresas; estamos hablando de personas, no sólo de porcentajes de la cartera.  
 
¿Tan difícil es analizar un tema desde varios ángulos, incluyendo el de las realidades humanas concretas, para luego ir anticipando las consecuencias posibles? Cuando uno observa los encadenamientos de la historia de muchas crisis, algo que aparece a menudo es que los países se descuidaron y hasta ignoraron totalmente los aspectos sociales, éticos, culturales y sicológicos.
["Riesgos financieros" sale los días 10, 20 y 30 de cada mes.]

 

 

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