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PPK y KKK: el origen racista del sueldo mínimo

Uno de los últimos actos de PPK como presidente fue elevar el sueldo mínimo, con la esperanza de que un incremento en su popularidad lo blindara contra la vacancia. Este tipo de medida –a pesar del obvio oportunismo en este caso- es entendida como “justiciera” por la mayoría. Cualquiera que se oponga a ella es tildado de “mercantilista” o de ser un cínico defensor de las empresas.

Nada más alejado de la verdad, el “sueldo mínimo” no solo tiene efectos como reducir el acceso al empleo formal o un impacto negativo mayor en las personas con menos habilidades; sino que incluso tiene un efecto sobre la competitividad de empresas pequeñas. De hecho, las empresas grandes y establecidas podrían ser las principales –y únicas- interesadas en la implementación de un “sueldo mínimo” (para una excelente explicación y resumen, ver aquí). Más allá de estos conocidos y estudiados efectos, es importante conocer los orígenes racistas del sueldo mínimo:

 

KKK

Tal como destacan diversos profesores de George Mason University, Stanford e Illinois, el sueldo mínimo ha sido promovido en lugares como la Sudáfrica del apartheid, Estados Unidos y Canadá para desplazar a personas de razas subyugadas e históricamente oprimidas. Obviamente ese no es el fin de populistas como PPK, pero no deja de ser cierto que proponen medidas populistas con efectos racistas aun sin saberlo.

Tal como destaca el profesor –afroamericano- Walter Williams de George Mason: “Durante la era del apartheid sudafricano, los sindicatos racistas, que nunca aceptarían a un miembro negro, eran los mayores defensores del sueldo mínimo para negros”*.

A mayor abundamiento, uno de los economistas más influyentes de la historia, Milton Friedman, sostuvo que: “(…) la ley de sueldo mínimo es la ley más anti-negros que tenemos”**. Nada menos.

Las moralejas que podemos extraer de este “epic fail” para los que creen que son justicieros al defender el sueldo mínimo:

-  La “intuición” e incluso nuestro supuesto “sentido de justicia” son malos consejeros al estudiar la regulación: la regulación económica es una materia de estudio difícil, no se trata de nuestra impresión o intuición sobre lo “justiciera” que puede ser una norma, sino del estudio de los orígenes (habitualmente espurios) y efectos (habitualmente negativos) de las actuaciones del Estado en la Economía.

-  Nadie sabe para quién trabaja: muchas veces le hacemos el juego a personas o empresas sin quererlo, cuando ellas buscan provechos propios que van desde restringir la competencia (lo más común) hasta promover sus ideas racistas como en este caso.

-  La reducción de alternativas nos vuelve más pobres: desde el punto de vista de una persona con escasos recursos (o en una situación de vulnerabilidad como los venezolanos en Lima, por ejemplo), tener más alternativas es mejor que no tenerlas. Una norma fijando un sueldo mínimo reduce alternativas, no solo para las empresas, sino incluso para los potenciales trabajadores. Y todo esto, como ya vimos, con un impacto mayor para los grupos más vulnerables.

 

*Traducción libre de: “During South Africa’s apartheid era, racist unions, which would never accept a black member, were the major supporters of minimum wages for blacks”.

** “(…) that the minimum-wage law is the most anti-Negro law on our statute books.” 

 

 

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