Fundamentos económicos para la economía real en el Gobierno de Trump
Es el título de un artículo de Jamieson Greer, actual el representante comercial de EE.UU durante el gobierno de Trump desde febrero de 2025. Este se publicó en la revista Finanzas y Desarrollo del Fondo Monetario Internacional (FMI) en junio de 2026. Tiene como subtitulo algo que en los tiempos de neoliberalismo extremo sería una herejía: La teoría comercial debe actualizarse para contemplar los aranceles, la política industrial y los costos de la globalización.
Este documento es útil al Perú por el peligro inminente de que el manejo económico del futuro gobierno fujimorista se circunscriba a una peligrosa ortodoxia que nos termine perjudicando a todos. Hay que conocer las nuevas reglas de juego globales y como ellos han rehabilitado el rol de la política industrial. Entendiendo que la hiperglobalización previa, en lenguaje de Dani Rodrik y otros académicos, generó muchos daños graves. https://www.imf.org/es/publications/fandd/issues/2026/06/straight-talk-economics-for-the-real-economy
Antecedentes
Greer inicia su artículo recordando que, durante aproximadamente 30 años, en el ámbito de las políticas, los aranceles y la regulación de las importaciones eran los parias. Parafraseando la ocurrencia del escritor inglés G. K. Chesterton sobre la cristiandad: no es que los aranceles se probaran y se consideraran ineficaces, sino que fueron rechazados por los modelos económicos vigentes sin siquiera probarse.
No obstante, las autoridades, ante el temor de desafiar el consenso de las élites derivado de esos modelos, cerraron el abanico de opciones y estrategias para resolver los desafíos estadounidenses. Según el autor, el retorno de los aranceles y la regulación de las importaciones brinda la oportunidad de actualizar supuestos anticuados y modelos desfasados con evidencia sólida proveniente de datos y experiencias del mundo real.
Asimismo, el autor nos recuerda el aporte de J.M. Keynes quien en 1933 se preguntó si la pérdida económica derivada de la autosuficiencia nacional era lo bastante grande como para neutralizar las otras ventajas que se obtenían al unificar gradualmente el producto y el consumidor en el ámbito de la misma organización financiera, económica y nacional. Esto significó un punto de inflexión para Keynes, que pasó a convertirse en uno de los más fervientes defensores de mecanismos más sólidos para regular el comercio durante las negociaciones de Bretton Woods.
Breve historia
Lo interesante, según Greer, es que esas políticas aperturistas extremas en algún momento llegaron a estar vetadas. Los arquitectos del sistema económico mundial posterior a la Segunda Guerra Mundial conocían los riesgos del libre comercio, como los considerables desequilibrios comerciales o la peligrosa dependencia de las importaciones, y priorizaron la soberanía y la seguridad nacionales como objetivos de igual importancia, junto con la prosperidad generalizada. El GATT previó garantizar una seguridad básica, prevenir daños en las industrias nacionales, responder a una competencia desleal, fomentar el desarrollo económico y abordar los desafíos relacionados con la balanza de pagos.
Sin embargo, para la década de 1990, las autoridades, los economistas y los líderes empresariales habían olvidado los matices y el pragmatismo de sus antecesores, y no se percataban de que había buenos motivos para preservar la capacidad de los países de gestionar sus relaciones comerciales según sus intereses nacionales. Se pensaba que ese planteamiento generaría paz y prosperidad, pero en realidad solo permitió a las multinacionales rastrear el mundo en busca de subsidios y normas laborales y ambientales poco estrictas.
Impactos locales
En EE.UU el escepticismo de los votantes aumentó a medida que observaban la relocalización de los empleos de la clase trabajadora en el extranjero, y los economistas respondieron con métodos sumamente cuantitativos para calcular, a menudo con precisiones falsas, las enormes ganancias que en teoría se obtendrían al inundar el mercado de importaciones. Al mismo tiempo, muchos otros países mantenían tasas arancelarias elevadas y barreras no arancelarias.
Greer anota que los estadounidenses perdieron millones de empleos de alta calidad en el sector manufacturero, más de 70,000 plantas cerraron de forma permanente, los salarios de la clase trabajadora se estancaron, la base industrial se debilitó, la innovación se ralentizó, la productividad real en el sector manufacturero disminuyó y comunidades de todo el país se vieron perjudicadas. El déficit del comercio de bienes se disparó hasta los US$ 1.2 billones anuales, lo que a su vez contribuía al insostenible déficit en cuenta corriente del país.
Hipótesis erróneas
Greer señala que se deben actualizar los modelos económicos. Los modelos que se solían utilizar para predecir los efectos de la política comercial tienen muchos puntos ciegos. Suelen presuponer situaciones de pleno empleo y transiciones fluidas de trabajadores entre sectores y zonas geográficas.
Además, no reflejan la complejidad de los vínculos de las cadenas de suministro y se centran en las ganancias de eficiencia a largo plazo, que se definen como la capacidad para obtener productos al menor costo posible. Esas ganancias teóricas se consideran bienes sociales puros. Estos modelos, en su mayoría, prescinden de realidades que la gente de a pie, o los operadores comerciales como es su caso, experimenta a diario.
Evidencias
Es raro que la economía registre pleno empleo. La caída de la participación en la fuerza de trabajo en determinadas regiones o en grupos demográficos específicos, incluidos los hombres de la clase trabajadora, es prueba de ello. Los costos de la transición también son una realidad y son considerables. La movilidad geográfica se redujo en los lugares expuestos al comercio. La reasignación entre sectores de los antiguos trabajadores del sector manufacturero fue mínima, y cuando finalmente se recuperó el empleo, eran puestos de menor cualificación y los ocuparon otras personas.
Los trabajadores afectados que habían pertenecido al sector manufacturero, a menudo hombres blancos y negros de ciudades pequeñas o medianas, nunca recuperaron sus niveles de ingresos. Envejecieron en sus hogares, desatendiendo las sugerencias de la élite política estadounidense que los animaba a mudarse a ciudades como Phoenix para trabajar de auxiliares de salud a domicilio, o como Seattle para codificar software. No es una exageración, de acuerdo con Greer, decir que el costo puede medirse hasta en vidas humanas al elevar en 0.68% de la mortalidad anual ajustada por edad.
Asimismo, muchos modelos tampoco logran explicar los vínculos sectoriales que inciden en los cambios de los flujos comerciales conforme a las normas de origen de los acuerdos comerciales modernos. A menudo no se recopilan las estadísticas necesarias para realizar un análisis empírico más preciso, ni siquiera sobre las dinámicas de las cadenas de suministro. Además, las limitaciones en los enfoques de estadísticas o modelos contribuyen a que se construyan relatos políticos falsos.
Ventajas comparativas cuestionada
Greer comenta el argumento tradicional de los economistas a favor del libre comercio sin restricciones se basaba en el principio de la ventaja comparativa. Es totalmente cierto y relevante que la especialización genera eficiencia. No obstante, la economía contemporánea debe tener en cuenta un mundo en el que las economías de escala y la intervención gubernamental se combinan y crean desequilibrios comerciales estructurales que se disocian de la ventaja comparativa.
Las intervenciones económicas de los países han distorsionado la economía mundial de tal manera que algunos países se encuentran permanentemente en déficit y otros en superávit. Esto no es bueno en ninguno de los dos casos. Según el autor, para justificar las acciones de Trump en política arancelaria, critica la propuesta del FMI de que se colabore constructivamente con los socios comerciales para abordar las preocupaciones en torno a la equidad en el sistema de comercio mundial.
Los crecientes desequilibrios de la última década demuestran lo ineficaz que resulta pedir amablemente que se realicen cambios económicos estructurales. Asimismo, la elusión de aranceles es precisamente el mecanismo a través del cual los aranceles proteccionistas y otras medidas comerciales han inducido la relocalización interna de la producción y han modificado los patrones comerciales. Una investigación de McKinsey revela que los recientes aranceles ya se han traducido en un reordenamiento a gran escala de las cadenas de suministro en todo el mundo. ¿Cómo podemos descartar los aranceles basándonos en un modelo que ignora el mecanismo a través del cual funcionan?
Propuesta alternativa
Algunos reconocen los problemas sociales y económicos que plantean los déficits comerciales estructurales, pero recomiendan otras herramientas, distintas de los aranceles, para abordarlos.
Warren Buffett, entre otros, formuló la destacada recomendación de exigir a las empresas que quisieran importar bienes que compraran un certificado de un exportador nacional de bienes o servicios de igual valor. Aunque esta solución puede ser viable en teoría, probablemente presente importantes dificultades en su aplicación.
Solución simple
Greer anota que la solución más sencilla y flexible es la de focalizar los aranceles directamente en las principales fuentes del déficit. Durante mucho tiempo, esto fue aceptado de forma unánime por los partidos políticos, antes de que la atención se desplazara hacia la hiperglobalización, especialmente en la década de 1980, cuando la propuesta de Dick Gephardt, quien más tarde se convertiría en el líder de la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes, de imponer aranceles obligatorios a gran escala a las economías con superávit persistente fue aprobada por la Cámara de Representantes (antes de ser finalmente descartada en favor del fortalecimiento de la autoridad de la Sección 301 que mi oficina está aplicando en la actualidad).
Por otra parte, ya se están observando los efectos favorables de los aranceles del presidente Trump. El déficit comercial de Estados Unidos con China se redujo un 32% interanual en 2025. El déficit general del comercio de bienes ha registrado una caída interanual todos los meses desde que el presidente Trump comenzó a aplicar su política de aranceles recíprocos en abril de 2025.
Greer comenta que a medida que pasa el tiempo, se necesitan modelos que contemplen lo que de verdad importa en la economía real, es decir: las consecuencias distributivas del comercio, las fricciones en el mercado de trabajo, los efectos de red y escala en la fabricación, los efectos del arbitraje regulatorio en los trabajadores y los productores, el impacto de las normas de origen detalladas en las redes de producción mundial y, en vista de la nueva investigación del TLCAN, los resultados en la salud pública. Si se quieren políticas más inteligentes, se necesitan recursos empíricos más completos que estudien cómo funciona realmente el comercio.
Nuevos desafíos
Greer termina señalando que no hay tiempo que perder. EE.UU está utilizando los aranceles y los acuerdos de comercio recíproco para alentar la entrada de inversión productiva, mayores incentivos a la producción nacional y mercados abiertos para las exportaciones estadounidenses.
El FMI admite que el reequilibrio duradero requiere medidas por parte de las economías superavitarias y deficitarias. Sin una presión real, una economía con superávit no tiene motivos para actuar, pero eso no significa que los países con déficit deban permanecer inertes. De ahí que EE.UU actúe con resolución para sentar las bases de un sistema económico internacional cimentado en el equilibrio, la reciprocidad, la justicia y la resiliencia.
Alfred Marshall escribió una vez: que las condiciones económicas están variando constantemente, y cada generación considera sus problemas a su manera. Los economistas deben tener en cuenta esta observación de forma urgente, y no quedarse rezagados ante la evolución de la economía mundial. Se dice que los economistas pertenecen a la ciencia lúgubre, pero no por eso deben seguir con la cabeza bajo tierra.

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