¿Los supuestos, axiomas y narrativas de la economía neoliberal peruana?
Con independencia de los nombres y apellidos de los actuales economistas neoliberales peruanos, es interesante descifrar sus supuestos, axiomas y narrativas. Este es un ejercicio que pretende ser objetivo, sin carácter peyorativo alguno, aunque de nuestra parte con algunas observaciones al margen. Asimismo, obviamente, nos referimos a sus elementos generales, ya que existen muchas particularidades entre ellos.
En común, plantean una estrategia basada en seguir con el mismo modelo de crecimiento actual sin ajuste o corrección alguna. Uno basado en el sector primario exportador, en particular de la gran minería, y de servicios caracterizado por el chorreo para los sectores, regiones y localidades de bajos ingresos más abandonadas del país. Evidentemente, en el grupo hay quienes también insisten en un abanico de políticas focalizadas contra la pobreza. Por otra parte, donde el motor del crecimiento estaría, como ellos afirman, casi exclusivamente en la inversión privada incentivada desde el Estado.
Al respecto, persisten muchas dudas de nuestra parte: ¿si las virtuales mayores tasas de crecimiento económico podrían reducir y eliminar la pobreza? ¿si se pudiera generar desarrollo económico y por tanto mayores oportunidades para todos? ¿si se pudiese superar la fragmentación de los mercados laborales? ¿si se pudiera ampliar y mejorar la prestación de los servicios públicos con el aumento exclusivo de la recaudación tributaria a propósito del hipotético mayor crecimiento económico?
Objetivo
El objetivo de esta nota es la de transparentar los supuestos, axiomas (proposiciones que se aceptan como verdaderas sin necesidad de demostración) y las narrativas de los economistas neoliberales peruanos. Lo anterior, más que discutir y comparar escenarios probables o posibles a propósito de lo que podría ocurrir en el país con un gobierno con tales elementos y características.
Nuestra perspectiva es que estos colegas han construido en sus mentes un mundo irreal sobre el cual diseñan e implantan políticas desde arriba, pero que algunos están fuera de contexto aproximándose al de las sociedades y economías más avanzadas donde se creó la teoría económica, pero apartados de la nuestra.
Una réplica alejada de la realidad, donde sus propuestas no nos llevarían a buen término y más bien ahondarían muchas de las brechas existentes. El resultado final posible podría ser el desborde social, segmentación y mayores relegados, mayor heterogeneidad estructural, colapso o problemas ambientales y a la formación continua de burbujas en los precios de los activos, entre otros desajustes.
Neoliberalismo
Desafortunadamente la mayoría de los economistas neoliberales creen en menos Estado o un Estado al servicio del mercado. Como afirman los especialistas en el tema (Escalante, 2015), el mercado que procesa información, proporciona señales y como expresión material de la libertad de todos los agentes económicos olvidando que no todos somos iguales por diferencias de origen y debido a que las oportunidades nunca fueron iguales para todos.
Asimismo, reafirman la superioridad técnica, moral y lógica de lo privado sobre lo público, por lo que si fuera posible todos los servicios públicos deberían ser proporcionados por empresas particulares. Al respecto, se olvidan de que segmentos importantes de la población no tienen la capacidad de pago para acceder y contratar tales servicios.
Consenso de Lima
Como planteó Steven Levistky, el neoliberalismo peruano adquiere una forma concreta a través del denominado Consenso de Lima que es más radical y ortodoxo que el Consenso de Washington. Aquí los intereses particulares conducen siempre al interés colectivo razón por la cual no hay que acudir a criterios rigurosos para seleccionar proyectos de Asociaciones publico privadas respecto de la opción de la inversión pública.
Se procura un Estado Mínimo con reducida presión tributaria. Ninguna empresa pública es justificable. No cabe intervención estatal alguna en los mercados. Se debe promover la apertura comercial y financiera total. No debe existir regulación alguna a las fusiones y adquisiciones empresariales. El Estado debe limitarse a la promoción de la igualdad de oportunidades, sin enfrentar la elevada desigualdad.
¿Antidemócratas y maniqueos?
Al partir de la concepción de que la economía se divide entre la economía positiva (lo que es) y la normativa (lo que debe ser) establecen una clara división entre los economistas, convirtiéndolos en algunos casos extremos en sectarios, maniqueos y soberbios. Tienen en general una visión dicotómica: ellos creen que están entre lo que hacen los mejores diagnósticos y propuestas, que son dueños de la verdad absoluta mientras que los otros están mal o equivocados sin matiz alguno.
Asimismo, por ser parte de la tradición de la economía neoclásica y de todas las escuelas más modernas alineadas a dicha perspectiva, en la mayoría de los casos son pocos los que tienen la capacidad de dialogar y llegar a acuerdos; algunos solo tratan de imponer sus ideas partiendo de esquemas que a mi juicio son simplistas. La naturaleza disque totalmente técnica de la disciplina y de sus propuestas los coloca por encima y no al lado de la sociedad. El mejor espacio para trabajar de varios de ellos son los gobiernos autoritarios.
Confundidos
Guiados por la ideología del mercado absoluto soslayan la importancia del planeamiento estratégico y el análisis prospectivo que se aplica a nivel de todas las empresas, organismos nacionales e internacionales y gobiernos. Efectivamente, hay que superar esa visión dirigista y absoluta de antaño, por otra que lo combine con el establecimiento de señales del mercado.
La estrategia exportadora de la China con políticas estructurales previas y la planeada depreciación del yuan en los años noventa fue un buen ejemplo del planeamiento estratégico y señales de mercado. Una previa fue la de Corea del Sur con la denominada estrategia de los precios equivocados reseñada por A. Amsden (1989).
Ventajas competitivas dinámicas
Por otra parte, estos economistas insisten en las ventajas comparativas estáticas y por tal razón el énfasis se ubica en los sectores extractivos tradicionales como la minería. Omiten la importancia de impulsar tanto a los sectores extractivos como la diversificación productiva con base a las ventajas comparativas dinámicas y la creación de clusters, que en muchos de los casos son promovidos y apoyados desde el Estado.
En la misma dirección tienen casi siempre una mirada economicista de la realidad; se centran en la situación actual olvidando como se gestaron los hechos, y tampoco intervienen factores explicativos de otras disciplinas. Son en general ahistóricos y antisistémicos (unidimensionales y unifactoriales). Un ejemplo, de este fenómeno es el análisis de Petroperú, olvidando que ellos mismos desde los años noventa fraccionaron y debilitaron la empresa. Luego la mayoría de los sucesivos ministros de economía y finanzas, y de energía y minas continuaron en esta tarea y a la cual se sumó algunos errores cometidos desde el interior de la empresa.
Competencia perfecta y fines
Al ser una derivación de la teoría neoclásica los economistas neoliberales creen que las diferentes economías del mundo operan en competencia perfecta, donde nadie tiene poder sobre las cantidades y precios; están equivocados. Se olvidan de que la competencia es un proceso, más que una estructura fija en el tiempo. La presencia de competencia imperfecta (con monopolios, oligopolios y competencia oligopolista y monopsonios) es la forma más común en muchas partes del mundo, a la par de mayores márgenes de ganancia y de una mayor concentración de la riqueza e ingresos.
El análisis de los diversos mercados en el Perú refleja claramente que la competencia imperfecta es la estructura más usual. Asimismo, estos economistas no analizan a profundidad como interactúan en nuestro país los mercados formales, informales e ilegales, más allá de tratarse como anexos o realidades complementarias. Por otra parte, muchas veces se confunden convirtiendo los objetivos instrumentales como los equilibrios en las finanzas públicas, de la balanza de pagos o del mercado monetario en fines en si mismo. Al respecto, estos son relevantes pero el objetivo final de los economistas es procurar la mejora sostenida y sostenible del bienestar de toda la población.
Cortos de vista
Para los economistas neoliberales no hay problemas estructurales en la economía peruana. Se olvidan de que las exportaciones predominantes de los sectores extractivos tienen elevada intensidad de capital y por tanto generan poco empleo directo e indirecto; asimismo de que estas tienen reducidos encadenamientos de empleo y producción hacia los otros sectores productivos internos. También soslayan la importancia de la heterogeneidad estructural y como desafortunadamente se va a ampliando en el tiempo.
Omiten que los márgenes de intermediación financiera son entre el segundo y tercer lugar más altos de América Latina después de Brasil y compitiendo con Paraguay. Y que estos generan sobrecostos a las personas y empresas en el país. Asimismo, soslayan tanto los gastos adicionales que se generan por los problemas en la infraestructura y en las cadenas logísticas, como desaprovechar la ventaja de tener gas natural respecto de utilizar como energético el petróleo y sus derivados más costosos y contaminantes.
En la misma dirección desatienden la necesaria contribución de los mercados de capitales, de valores y el sistema financiero con relación a la ampliación y mejora de la infraestructura y de la capacidad productiva. Para ellos, la presencia de una elevada propensión a importar, y concentración del ingreso que reducen el multiplicador del gasto, la demanda, producción y empleo no son relevantes a la par que olvidan que la primera se produce por la política cambiaria y una apertura comercial asimétrica e indiscriminada.
Otros supuestos
Los economistas neoliberales plantean al extremo la inutilidad de la intervención del Estado. La privatización de actividades como política clave. Por otra parte, también destacan la estabilidad permanente de los mercados sin la intervención estatal (ausencia de incertidumbre o esta es mínima). La separación en el flujo económico entre decisiones de consumo y producción cuando una con otra va de la mano. La segmentación de los individuos como consumidores y trabajadores.
Los agregados como suma simple de las partes (falacia de composición donde erróneamente el todo es la suma de las partes). Los factores de la oferta como exclusivos determinantes de la demanda (Función de producción y Ley de Say). La flexibilidad plena en los mercados (precios y salarios). Los sueldos y salarios determinados por criterios técnicos (productividad marginal del trabajo) y exclusivamente como costo de producción, olvidando otros elementos sociales, políticos e institucionales relevantes como los niveles de sindicalismo y las remuneraciones mínimas.
La separación de la esfera monetaria respecto de la real. La estabilidad de la demanda de dinero. El ahorro como determinante de la inversión. La irrelevancia de la problemática distributiva (la eficiencia sobre la equidad cuando van juntas). También asumen la economía a nivel de pleno empleo o de una tasa natural de desempleo, la ley de un solo precio, la gestación de problemas sólo en tiempos de crisis y no de auge (como son la formación de burbujas en los precios de los activos), costos crecientes, rendimientos de escala, entre otros.
Narrativas conservadoras
Los economistas neoliberales, con apoyo de muchos de los medios de comunicación y algunos organismos nacionales e internacionales repiten algunas mentiras o medias verdades sobre la economía. La lista es larga, comenzando con que la mayor desregulación en el mercado laboral y la reducción de derechos de los trabajadores son los medios para generar empleo. Asimismo, para ellos las elevadas desigualdades económicas no importan; solo en el mejor de los casos la reducción de la pobreza, a diferencia de lo que señala el Foro Económico Mundial.
Un lugar común de estos economistas es que la única fuente explicativa del crecimiento económico es la inversión privada y en particular la del sector extractivo o de otros factores del lado de la oferta, olvidándose de los otros componentes de la demanda. Asimismo, se relieva el rol de la predictibilidad del gobierno por encima de políticas activas y recursos. Se insiste en que el problema del gobierno es exclusivamente de calidad del gasto público, cuando de acuerdo con la OCDE hay una clara insuficiencia de ingresos públicos de alrededor de 5% del PBI cuando nos comparamos con el promedio regional y de nuestros vecinos (US$ 15,000 millones).
Colofón
Son muchos los temas que nos ha faltado mencionar como suponer erróneamente que las personas somos totalmente racionales, neutrales y que existe igualdad de poderes de los diferentes agentes económicos y sociales, entre otros, que hacen que los modelos tradicionales de un grupo importante de los economistas neoliberales no funcionen o no lo hagan como ellos pretenden.

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