Educación superior e investigación: la brecha que frena la competitividad del Perú
El presente diálogo tiene como objetivo analizar los principales desafíos de la educación superior y la investigación universitaria en el Perú, así como su influencia en la competitividad del país. A través de una conversación clara y reflexiva, se examinan los rankings internacionales, las diferencias entre los campos del conocimiento, la formación y la retención de investigadores, y la necesidad de evaluar la producción científica con indicadores adecuados. Asimismo, se destaca la importancia de fortalecer la relación entre las universidades, el Estado y el sector empresarial para transformar el conocimiento en innovación, productividad y desarrollo.
Estudiante A: Buenos días, Diego. Hoy me gustaría conversar contigo sobre los rankings universitarios internacionales. Para comenzar, ¿qué es exactamente un ranking universitario?
Diego: Buenos días. Un ranking universitario es una clasificación que compara el desempeño de las universidades en función de determinados indicadores. Sin embargo, no todos los rankings evalúan las mismas dimensiones. Algunos priorizan la investigación, mientras que otros consideran la reputación académica, la empleabilidad, la internacionalización o la relación entre docentes y estudiantes.
Estudiante A: Entre los rankings internacionales más conocidos se encuentran QS, Times Higher Education y ARWU. ¿Cuáles son sus principales diferencias?
Diego: QS concede gran importancia a la reputación académica y a la opinión de los empleadores. Times Higher Education evalúa la docencia, la investigación, las citas, la internacionalización y la vinculación con la industria. Por su parte, ARWU está más orientado a la investigación y considera aspectos como las publicaciones de alto impacto, los investigadores altamente citados y los reconocimientos científicos internacionales.
Estudiante A: Entonces, ¿una universidad puede aparecer bien posicionada en un ranking y no necesariamente en otro?
Diego: Exactamente. La posición depende de los indicadores y de las ponderaciones empleadas. Una universidad puede destacar por su reputación o por su internacionalización, pero presentar resultados de investigación más modestos. Por eso, antes de interpretar un ranking, debemos conocer qué mide y cómo lo mide.
Estudiante A: ¿Por qué las universidades peruanas todavía ocupan posiciones rezagadas?
Diego: El Perú ha incrementado considerablemente su producción científica durante los últimos años; sin embargo, todavía publica menos que otros países de la región, como Brasil. Esta diferencia también está relacionada con la formación de sus investigadores, la cantidad de masa crítica con capacidad de investigación que trabaja en las universidades y la capacidad institucional para desarrollar investigaciones de manera sostenida.
Estudiante A: ¿Tener más doctores garantiza una mayor producción científica?
Diego: No necesariamente. Obtener el grado de doctor no convierte automáticamente a una persona en investigadora. En el Perú, algunas personas cursan un doctorado principalmente para avanzar en su carrera académica o acceder a mejores posiciones laborales, y no necesariamente con el propósito de desarrollar una trayectoria sostenida en investigación. Ser investigador implica generar conocimiento de manera sistemática, formular y ejecutar proyectos, publicar resultados rigurosos, actuar con integridad científica y administrar responsablemente los recursos recibidos. Es una actividad de gran responsabilidad, porque el conocimiento producido puede ser utilizado por otros investigadores, las organizaciones, el Estado y la sociedad.
Estudiante A: ¿Todas las disciplinas producen la misma cantidad de publicaciones y citaciones?
Diego: No. Ese es un punto fundamental. Cada campo del conocimiento tiene diferentes formas de investigar, publicar y citar. Por ejemplo, la medicina suele generar una gran cantidad de artículos y citas porque cuenta con comunidades científicas amplias, numerosas revistas y proyectos colaborativos.
Estudiante A: ¿Qué sucede en campos como la física y la química?
Diego: En física son frecuentes los grandes proyectos internacionales, en los que pueden participar decenas o incluso cientos de investigadores. Esto da lugar a artículos con numerosos autores y un alto número de citas. En química también existe una producción considerable, especialmente en áreas como los nuevos materiales, la farmacología, la energía y la nanotecnología.
Estudiante A: ¿Ocurre lo mismo en administración, derecho, educación o filosofía?
Diego: No necesariamente. En las ciencias sociales y las humanidades, las comunidades académicas suelen ser más pequeñas y las publicaciones pueden tardar más en recibir citas. Además, en estas disciplinas, los libros y capítulos de libro pueden tener una importancia mayor que en medicina, física o química.
Estudiante A: Entonces, ¿sería incorrecto comparar directamente a un investigador de medicina con uno de filosofía?
Diego: Sería una comparación poco equilibrada. Un artículo médico puede recibir numerosas citas en pocos años, mientras que un trabajo filosófico puede alcanzar su impacto durante un periodo mucho más largo. Esto no significa que una disciplina sea superior a otra, sino que cada campo posee dinámicas distintas de producción y circulación del conocimiento.
Estudiante A: ¿Cómo deberían considerar estas diferencias los rankings?
Diego: Deberían emplear indicadores normalizados por campo de conocimiento. Esto significa comparar los artículos de medicina con otras investigaciones médicas; los de física, con trabajos de física; y los de administración, con estudios de administración. También se debe considerar el año de publicación, porque los artículos más antiguos han tenido más tiempo para acumular citaciones.
Estudiante A: ¿Podrías explicarlo con un ejemplo?
Diego: Imaginemos que un artículo de medicina recibe 1000 citas y uno de administración recibe 15. A primera vista, parecería que el artículo médico tuvo el doble de impacto. Sin embargo, si los artículos similares de medicina reciben un promedio de 6000 citas y los de administración solo 5, el artículo de administración habría alcanzado un impacto relativo mucho mayor dentro de su propio campo.
Estudiante A: Entonces, ¿el número absoluto de citaciones puede conducir a interpretaciones equivocadas?
Diego: Así es. Las citaciones absolutas son útiles, pero no suficientes. Una evaluación rigurosa debe considerar la disciplina, el año de publicación, el tipo de documento y el impacto relativo en el campo de conocimiento.
Estudiante A: Además de las publicaciones y las citas, ¿también es importante el número de investigadores de una universidad?
Diego: Sí, porque refleja parte de su capacidad para generar conocimiento. Una universidad con numerosos investigadores puede desarrollar más proyectos, formar equipos especializados, preparar estudiantes de doctorado, obtener financiamiento y participar en redes nacionales e internacionales.
Estudiante A: Entonces, ¿una universidad grande siempre tendrá ventaja sobre una pequeña?
Diego: Puede tener ventaja en términos absolutos, pero no necesariamente será más productiva. Por ejemplo, una universidad con 1,000 investigadores podría publicar 2,000 artículos, lo que equivale a dos artículos por investigador. Otra institución con 30 investigadores podría publicar 300 artículos, es decir, 10 por investigador en promedio. La primera produce más en términos absolutos, pero la segunda presenta una mayor productividad relativa.
Estudiante A: ¿Basta con contar cuántos investigadores tiene una universidad?
Diego: No. Aquí debemos hacer una distinción. También necesitamos conocer su formación, dedicación y producción efectiva. Es importante saber cuántos poseen un doctorado, trabajan a tiempo completo, lideran proyectos financiados, publican regularmente y pertenecen a grupos de investigación consolidados.
Estudiante A: ¿A qué te refieres con grupos consolidados?
Diego: Me refiero a la existencia de una masa crítica de investigadores. No basta con contar con algunas personas que publiquen por separado. Una universidad necesita equipos especializados, programas de doctorado, laboratorios, financiamiento y redes de colaboración que le permitan sostener líneas de investigación a lo largo del tiempo.
Estudiante A: ¿Podrías darnos un ejemplo?
Diego: Por supuesto. Una facultad de ingeniería con una masa crítica suficiente de investigadores podría contar con grupos especializados en inteligencia artificial, robótica, energía, nuevos materiales, ingeniería ambiental y procesos industriales. En cambio, si cuenta con pocos investigadores, una misma persona podría verse obligada a trabajar en áreas muy diversas, lo que dificulta consolidar líneas de investigación y alcanzar una especialización profunda.
Estudiante A: ¿El número de investigadores debería analizarse en función del tamaño de la universidad?
Diego: Correcto. Además del número total, conviene calcular la proporción de investigadores respecto del total de docentes. Una universidad grande puede tener más investigadores en términos absolutos, pero una institución pequeña podría tener una mayor proporción de docentes dedicados activamente a la investigación. Ambos indicadores ofrecen información distinta y deben analizarse conjuntamente.
Estudiante A: ¿Todos los rankings consideran directamente el número de investigadores?
Diego: No. Algunos no lo incluyen como indicador independiente. Sin embargo, su efecto se refleja indirectamente en el número de publicaciones, las citaciones, los ingresos destinados a la investigación, la formación doctoral y la colaboración internacional.
Estudiante A: Diego, ¿qué tan complejo es formar investigadores?
Diego: Es un proceso largo, complejo y costoso. Una persona necesita aprender a formular proyectos, dominar métodos rigurosos, publicar resultados, trabajar con integridad científica y participar en redes académicas. Esta formación requiere mentoría, experiencia práctica y varios años de trabajo sostenido.
Además, el investigador necesita aprender a afrontar el rechazo de los artículos científicos, a responder a las observaciones de los revisores y a reformular sus ideas de forma constante. La investigación exige disciplina, perseverancia y apertura a la crítica académica.
Estudiante A: ¿Por qué también resulta difícil retenerlos en las universidades?
Diego: Porque después de invertir muchos años en su formación, los investigadores necesitan condiciones que les permitan desarrollar una carrera científica. Esto incluye estabilidad laboral, tiempo protegido para investigar, financiamiento, infraestructura, acceso a bases de datos, apoyo administrativo y oportunidades de crecimiento. Si una universidad no ofrece estas condiciones, es probable que sus investigadores migren a otras instituciones o países.
Estudiante A: Entonces, ¿el salario es el único factor determinante?
Diego: No. La remuneración es importante, pero también influyen el reconocimiento institucional, la autonomía académica, la posibilidad de liderar proyectos, la existencia de equipos especializados y una carga docente compatible con la investigación. Un investigador puede recibir un salario razonable y, aun así, abandonar la institución si no cuenta con tiempo, recursos o oportunidades de desarrollo.
Estudiante A: ¿Qué deberían hacer las universidades peruanas para formar y retener investigadores?
Diego: Deberían desarrollar una política integral de carrera investigadora. Esto implica incorporar talento mediante procesos transparentes, ofrecer mentoría a los investigadores jóvenes, proporcionar fondos iniciales para proyectos, reconocer la producción científica de calidad y establecer oportunidades claras de promoción. Formar investigadores sin ofrecerles las condiciones para continuar su trabajo significa perder una inversión institucional y una capacidad científica difíciles de recuperar.
Estudiante A: ¿También deberían reconocerse diferentes productos científicos?
Diego: Definitivamente. En ingeniería pueden ser importantes las patentes y los desarrollos tecnológicos; en medicina, los ensayos clínicos y las innovaciones sanitarias; en las ciencias sociales, las propuestas de políticas públicas; y en las humanidades, los libros y las ediciones críticas. La investigación no produce un único tipo de resultado.
Estudiante A: ¿Cuál sería entonces la manera más justa de evaluar la investigación universitaria?
Diego: La evaluación debería combinar el volumen total de publicaciones con la productividad por investigador, las citaciones normalizadas por campo, la calidad de las revistas, la proporción de docentes investigadores, la colaboración internacional, el financiamiento obtenido y el impacto académico y social de los resultados.
Estudiante A:En conclusión, ¿qué debemos considerar al analizar la investigación de una universidad?
Diego: Debemos examinar cuánto produce, pero también quiénes investigan, en qué disciplinas lo hacen, con qué recursos cuentan y qué impacto alcanzan. No es justo comparar universidades de diferentes tamaños y especialidades con una única regla. Una evaluación responsable debe reconocer las características de cada campo y combinar la cantidad, la calidad, la productividad y el impacto.
Estudiante A: Entonces, ¿el objetivo de una universidad debería ser únicamente ascender en los rankings?
Diego: No. Mejorar en los rankings puede ser una consecuencia positiva, pero no debería convertirse en el único propósito. El verdadero objetivo debe ser producir conocimiento relevante, formar investigadores, resolver problemas sociales y contribuir al desarrollo del país. Si una universidad fortalece realmente estas capacidades, su mejora en los rankings será una consecuencia del trabajo institucional y no solo el resultado de una estrategia para ascender posiciones.
Declaración sobre el uso de IA: Se utilizó inteligencia artificial únicamente para mejorar la redacción y claridad del texto. El contenido final fue revisado y validado por el autor.

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