Al Perú cervecero aún le falta espuma
Debo confesarlo: soy peruana, escribo sobre lo que se bebe en este país, y hasta mayo no sabía que existía una Cámara Cervecera del Perú. En un país que produce cerveza desde hace más de un siglo, esa es una falta mía, no un descuido menor. Me enteré cuando Raúl Castro, a quien conozco desde antes de que la cerveza fuera su tema, asumió la gerencia general del gremio.
Raúl Castro, gerente general de la Cámara Cervecera del Perú
Quedamos para conversar y, por esas ironías del oficio, terminamos con un café de por medio. Hablar de cerveza tomando café tiene su gracia, sobre todo cuando el tema es justamente por qué a los peruanos nos cuesta tanto construir la ocasión de tomarnos una.
La Cámara existe desde fines de 2023, cuando Backus, Heineken, Candelaria y Sierra Andina decidieron que el sector necesitaba una voz institucional propia. Hoy suman también Invictus y Servus. No es un detalle menor que una industria que mueve casi el 1% del PBI nacional, y que es con distancia la que más aporta al Impuesto Selectivo al Consumo (concentra más de la mitad de esa recaudación), haya tardado tanto en organizarse gremialmente. Le pregunté a Raúl por qué hacía falta, y la respuesta no fue sobre cifras sino sobre asientos en la mesa.
El primer reto es entrar a la conversación
“Tenemos un reto de posicionamiento y reputacional”, me dijo. La discusión permanente dentro del consejo directivo, según cuenta, es lograr un lugar en los debates que afectan al sector: impuestos, etiquetado, regulaciones de consumo, disposiciones municipales sobre venta. Raúl cree que así como la sociedad civil le exige institucionalidad al Estado, los empresarios tienen la misma obligación con su propio gremio. Todavía están construyendo ese lugar.
El segundo reto está en la mesa, literalmente
Aquí Raúl fue más autocrítico de lo que esperaba de un vocero gremial. Reconoce que, pese a los esfuerzos de las cerveceras por incorporar insumos locales a su elaboración, la cerveza no ha logrado un lugar consolidado en la gastronomía peruana. “No nos han invitado al almuerzo”, resumió. La Cámara quiere acercarse más al canal HORECA (hoteles, restaurantes y bares) y ya conversa con universidades para desarrollar el respaldo académico que sustente el maridaje entre cerveza e insumos locales. La relación con la agricultura peruana existe; falta construir el puente hasta el plato.
El tercero es geográfico y tiene un patrón
El dato que más le entusiasma a Raúl es que hay cerveceras en 22 de las 24 regiones del país. Después de Lima, la segunda plaza es Arequipa, seguida de Cusco, Junín y Piura. El patrón, según él, no es casual: son las regiones con mayor movimiento turístico. En algunas zonas de Arequipa, cuenta, la proporción de consumidores en ciertos bares llega a ocho turistas por cada dos locales. El visitante bebe cerveza artesanal todos los días de sus vacaciones, sin la lógica de ocasión especial que tiene el peruano, que reserva la cerveza casi exclusivamente para el fin de semana.
Esa idea conecta con algo más amplio que planteó sin que se lo preguntara directamente. El peruano se cree cervecero, pero el dato lo desmiente: el consumo per cápita está por debajo de Colombia, Chile, Argentina, Brasil, México y Panamá, apenas por encima de Ecuador y Bolivia. La explicación que propone es que esos países construyeron ocasiones de consumo entre semana, mientras que en el Perú la cerveza sigue concentrada en el fin de semana.
A esto se suma un cambio generacional que la Cámara observa de cerca. Los más jóvenes están retrasando su primer consumo de alcohol y buscan opciones más ligeras, de ahí que las cervezas sin alcohol, cero alcohol o sin gluten crezcan a un ritmo mucho mayor que la categoría en general, según cifras que maneja Raúl desde la gerencia de la Cámara. Todavía es un segmento chico, con proyección de llegar entre 1% y 2% del consumo total de cerveza en los próximos años, pero ilustra hacia dónde se mueve el gusto. También están apareciendo formatos más pequeños, pensados para acompañar una comida sin comprometerse a una sesión larga.
Ahí está, quizás, el argumento más honesto a favor de que esta Cámara exista: ordenar una conversación que involucra impuestos, gastronomía, turismo y hábitos de consumo, y que hasta hace poco nadie representaba con nombre propio. Raúl lleva pocos meses en el cargo. Los retos que enumeró no se resuelven en ese plazo, pero al menos ya tienen quién los diga en voz alta. Salud!

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