Qué dice tu plato sobre el vino que te va a gustar
Es la pregunta que más me hacen, en eventos, en cenas, entre amigos y familiares: ¿qué vino crees que me podría gustar? Y mi respuesta casi siempre es la misma, les devuelvo la pregunta. ¿Qué te gusta comer? Porque ahí, en la mesa de todos los días, está la respuesta que buscan en la etiqueta o en el precio y no van a encontrar.
El paladar no se construye solo frente a un plato, también se construye frente a lo que tomamos todos los días y cómo lo tomamos. Ese café cargado, esa costumbre de exprimir limón sobre todo, esa tolerancia o rechazo al picante, todo eso ya dejó huellas en lo que te va a gustar beber en una copa. Después de responder esa pregunta tantas veces, decidí convertirla en un ejercicio que cualquiera pueda hacerse solo, sin necesitar que yo esté al otro lado de la mesa.
Este es un ejercicio simple, de esos que se responden en el tiempo que toma pedir la cuenta. Cinco preguntas, cuatro columnas de puntos y un resultado que no pretende ser infalible, pero sí un punto de partida honesto.
Una aclaración antes de empezar
El cuestionario mide cuatro cosas: cuerpo (qué tan “lleno” se siente el vino en boca), dulzor, acidez y tanino. Las tres primeras son intuitivas, pero tanino es una palabra que casi nadie usa fuera del mundo del vino, así que vale la pena aclararla. Es esa sensación de sequedad en las encías y en el interior de las mejillas que deja un té negro muy cargado, o la cáscara de una nuez, o un plátano que todavía no madura del todo. No es un sabor, es una textura, una aspereza que “seca” la boca por un segundo. Cuanto más tanino tiene un vino, más se siente esa sequedad.
Cómo funciona
Responde cada pregunta con la opción que más se parezca a ti. Anota los puntos de cada respuesta en las cuatro columnas. Al final, suma cada columna por separado.
1. ¿Cómo tomas el café?
A. Negro, sin azúcar
B. Con leche o crema
C. Con azúcar
D. No tomo café
2. Frente a la carta, ¿qué te tienta primero?
A. Algo a la parrilla, carne roja
B. Ceviche, tiradito, pescado fresco
C. Pastas o salsas cremosas
D. Algo picante
3. ¿Pides postre?
A. Casi siempre
B. A veces
C. Casi nunca
4. Ante un plato con limón o algo cítrico, ¿te sirves más o lo dejas de lado?
A. Le pongo más
B. Normal
C. Lo evito
5. ¿Te gusta lo picante?
A. Me encanta
B. Un poco
C. No, para nada
Tabla de puntos
| Pregunta | Opción | Cuerpo | Tanino | Dulzor | Acidez |
|---|---|---|---|---|---|
| 1 | A | 1 | 2 | 0 | 0 |
| 1 | B | 2 | 0 | 1 | 0 |
| 1 | C | 0 | 0 | 2 | 0 |
| 1 | D | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 2 | A | 3 | 2 | 0 | 0 |
| 2 | B | 0 | 0 | 0 | 3 |
| 2 | C | 2 | 0 | 1 | 0 |
| 2 | D | 0 | 0 | 2 | 1 |
| 3 | A | 0 | 0 | 3 | 0 |
| 3 | B | 0 | 0 | 1 | 0 |
| 3 | C | 0 | 0 | 0 | 1 |
| 4 | A | 0 | 0 | 0 | 3 |
| 4 | B | 0 | 0 | 0 | 1 |
| 4 | C | 0 | 0 | 1 | 0 |
| 5 | A | 0 | 0 | 2 | 1 |
| 5 | B | 0 | 0 | 1 | 0 |
| 5 | C | 0 | 1 | 0 | 1 |
Cómo leer tu resultado
Con los cuatro totales en mano, identifica cuáles son tus dos números más altos. Si uno se despega claramente del resto (más de dos puntos de diferencia con el segundo), ese eje solo define tu perfil. Si dos números quedan cerca entre sí, la combinación de ambos es la que cuenta, sin importar cuál de los dos ganó por más puntos. Y si los cuatro números están parejos, sin que ninguno se despegue, también hay un resultado para eso.
| Tu combinación | Tu vino |
|---|---|
| Solo Acidez | Blanco fresco y seco |
| Solo Dulzor | Blanco aromático semiseco |
| Solo Cuerpo | Tinto suave y redondo |
| Solo Tanino | Tinto firme pero liviano |
| Cuerpo + Tanino | Tinto estructurado |
| Cuerpo + Acidez | Tinto de cuerpo medio y buena frescura |
| Cuerpo + Dulzor | Tinto potente de fruta madura |
| Tanino + Acidez | Tinto de acidez marcada y tanino firme |
| Tanino + Dulzor | Tinto dulce y estructurado |
| Dulzor + Acidez | Blanco semiseco con nervio |
| Los cuatro parejos | Espumante brut |
Lo que significa cada resultado
Si tu Acidez fue la que más se despegó, tu vino está en los blancos que refrescan. Un Sauvignon Blanc o un rosado seco, fermentados en acero inoxidable sin pasar por madera, para que lleguen a la copa lo más vivos y cítricos posible.
Si tu Dulzor fue el más alto, hay un mundo de blancos aromáticos esperándote. Torrontés, Gewürztraminer, un Moscato. La fermentación se detiene antes de consumir todo el azúcar de la uva, por eso queda ese dulzor que se nota sin volverse empalagoso.
Si tu Cuerpo fue el que más se despegó, tu vino es un tinto suave y redondo, un Merlot. Tanino pulido, poca barrica, cuerpo sin agresividad.
Si tu Tanino fue el más alto y solo, tu vino es un tinto firme pero liviano, un Sangiovese o un Tempranillo jóvenes. Hay estructura, esa sequedad en las encías de la que hablamos al inicio, pero sin el peso de un tinto más denso.
Si tus dos números más altos fueron Cuerpo y Tanino, tu vino vive en los tintos con carácter. Malbec de Luján de Cuyo, Cabernet Sauvignon, Tannat, uvas que pasan tiempo en barrica de roble, lo que les da esa textura densa y esa sequedad marcada que se siente hasta en las encías.
Si fueron Cuerpo y Acidez, busca un Barbera. Poca madera, conserva la acidez natural de la uva, es de esos tintos que están pensados para acompañar la mesa y no para dominarla.
Si fueron Cuerpo y Dulzor, tu vino es un tinto potente de fruta madura, un Amarone o un Zinfandel. Uvas muy maduras o incluso pasificadas antes de fermentar, lo que concentra azúcar y cuerpo a la vez.
Si fueron Tanino y Acidez, tu vino es un tinto de acidez marcada y tanino firme, un Sangiovese, un Chianti. Maceración moderada, poco tiempo de barrica, y esa acidez que corta la grasa de la comida como pocos tintos lo hacen.
Si fueron Tanino y Dulzor, una combinación poco común, tu vino es un Recioto della Valpolicella. Uvas pasificadas antes de fermentar, lo que guarda azúcar en el vino sin perder esa sequedad característica del tanino.
Si fueron Dulzor y Acidez, busca un Riesling. Guarda algo de azúcar residual, pero su acidez natural evita que se sienta pesado, un balance que pocas cepas logran con tanta naturalidad.
Y si ningún número se despegó de los demás, un espumante brut nunca falla. Base Chardonnay o Pinot Noir, con una segunda fermentación que genera las burbujas, ya sea en tanque o en botella. Es el vino que no compromete con nada en particular, y por eso funciona para casi todos.
Una pausa necesaria
Este cuestionario no reemplaza el ejercicio real, que es simplemente probar. El paladar cambia con el tiempo, con lo que se come esa semana, incluso con el ánimo del día. Lo que sí ofrece es un punto de partida para dejar de comprar vino al azar, y empezar a elegir con algo de criterio la próxima vez que la carta o el anaquel se sientan abrumadores. Una copa bien elegida, con cierta frecuencia razonable, dice más de tu relación con el vino que cualquier botella cara reservada para una ocasión especial. Salud!

:quality(75)/blogs.gestion.pe/dona-cata/wp-content/uploads/sites/218/2023/10/Rosa-Bonilla.jpg)


