Cerro del Toro: dos caras del vino uruguayo
He probado suficientes etiquetas de distintas bodegas de Uruguay para saber que ese país no decepciona. Lo nuevo fue sentarme en mi propia mesa con dos vinos de Cerro del Toro, una bodega de Piriápolis que hasta hace poco no llegaba a Perú. Eso cambió con Cepas Nobles y la ocasión sirvió para comparar dos extremos de un mismo cerro: un blanco que mira al mar y un tinto que nace casi de la piedra. Piriápolis, el pueblo donde está la bodega, fue el primer balneario planificado de Uruguay, obra de un empresario de fines del siglo XIX con fama de alquimista, lo que explica el nombre de más de una etiqueta en esta casa.
Detrás de Cerro del Toro hay una historia de diversificación empresarial más que de tradición vitivinícola. Hideo Kambara llegó a Sudamérica hace más de sesenta años, primero a Brasil y Paraguay, y en 1975 se instaló en Uruguay con un campo de 17.000 hectáreas en La Coronilla, Rocha, donde su familia sigue produciendo arroz y ganado. El predio de Cerro del Toro lo adquirieron a fines de los años ochenta, pero el proyecto vitivinícola recién arrancó en 2016, con el empresario noruego Lars T. Ugland como socio. Detrás de las botellas está Martín Viggiano, que fue periodista antes que enólogo: estudió enología en 2015, se sumó a la bodega en 2018 y viajó varias veces a Rías Baixas, cuna del Albariño, para aprender de esa variedad de primera mano. El interés se nota: fue nombrado Young Winemaker of the Year por Tim Atkin MW en 2023 y Enólogo Revelación de Uruguay por la Guía Descorchados el mismo año.
De las 800 hectáreas del predio, solo 28 están en producción, repartidas en 52 parcelas sobre la ladera noreste del cerro. Y ahí está la gracia del asunto: dos vinos de una misma finca pueden salir de mundos casi opuestos. El Albariño Sobre Lías crece en un cuadro a apenas dos kilómetros del mar, sobre suelo franco limoso. El Tannat Singular Rocamadre viene del punto más alto del viñedo, a 125 metros sobre el nivel del mar, donde la tierra casi no existe y la vid tiene que meter raíz entre roca madre sin descomponer.
Albariño Sobre Lías 2023
Es un albariño salino, de esos que se sienten vivos en la boca y te dejan salivando desde el primer sorbo, una salinidad que viene de estar a apenas dos kilómetros del mar. Nueve meses de crianza sobre sus lías, esas levaduras que quedan dormidas en el fondo del tanque una vez que terminan su trabajo de convertir el azúcar en alcohol, y que aquí se dejaron reposar junto al vino en lugar de retirarlas rápido. Eso deja un aroma a pan recién horneado, que se mezcla con piel de cítricos y ese olor a marea baja, a roca mojada. Tiene cuerpo, entra fresco y el sabor se queda dando vueltas un buen rato. Un albariño puro y directo, sin rodeos, que pide algo del mar al lado: un ceviche funciona de inmediato porque el limón del vino conversa con el limón del plato en vez de competir, aunque también rinde bien con un pescado a la plancha o un tiradito de entre semana. Tim Atkin MW le puso 95 puntos en su reporte 2024 y lo nombró Best of Uruguay.
Tannat Singular Rocamadre 2022
Es un tannat seco, sin asomo de dulzor, con un gusto que recuerda a piedra mojada, herencia de nacer casi de la roca, en la parcela más alta y árida del viñedo. Los aromas van hacia la fruta negra y la violeta, con un fondo salado que sorprende en un vino que crece a 125 metros de altura: hasta ahí llega la brisa del mar y deja su marca. En boca entra con fuerza y fluye rápido, con un tanino marcado que seca la boca como un té negro bien cargado, pero sin cansar. El sabor se queda un buen rato y pide algo con grasa y carbón que lo suavice: un anticucho es casi ideal, y para una mesa de diario, un lomo saltado o un seco de res lo sostienen igual de bien. La cosecha 2021 de esta misma etiqueta fue nombrada Vino Tinto Descubrimiento del Año por Tim Atkin MW, y la 2022 sumó 93 puntos en la Guía Descorchados 2024.
Ambos vinos ya están en Perú de la mano de Cepas Nobles, que empezó a traer Cerro del Toro este año. Perfectos para descorchar con cierta frecuencia, en una mesa cualquiera, para entender por qué Uruguay dejó de ser el vecino discreto del vino sudamericano. Salud!

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